“Espero que México y su gobierno recuperen la mirada solidaria y comprendan que no hay soberanía cuando ésta no se sostiene sobre la voluntad popular”, dijo esta tarde de manera contundente la escritora Gioconda Belli sobre el régimen impuesto por Daniel Ortega en Nicaragua, luego de recibir el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
La petición de la poeta fue celebrada con aplausos de los asistentes y ocurrió en medio de un contexto en el que ocho legisladores mexicanos de diversos partidos recientemente promovieron la instalación de un “grupo de amistad” entre México y Nicaragua. Además de que el gobierno mexicano no ha mantenido una postura clara sobre el régimen de Daniel Ortega.
Durante su discurso de aceptación, Gioconda Belli, quien fue despatriada y ahora vive un segundo exilio, recordó que en los años 70, cuando fue perseguida por la dictadura somocista, su primer lugar seguro fue México; incluso rememoró que el presidente de aquel momento, José López Portillo, “encabezó una ofensiva regional para aislar a Somoza y rompió relaciones diplomáticas con su gobierno el 20 de mayo de 1979”.

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“Es duro el exilio y el despojo a estas alturas de la vida. En 1975 fui exiliada por la persecución de la dictadura somocista… Entonces viví varios meses en México: mi primer puerto seguro, cuna de un movimiento de solidaridad magnífico que contó con grandes mexicanos como Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska y muchos más”Gioconda Belli, escritora

Gioconda Belli estuvo cerca de no llegar al país a recibir el galardón, pues en el vuelo de Madrid a México hubo un desperfecto técnico y tuvieron que parar en Nueva York y hasta el lunes pudieron conseguir otro vuelo. “Es todo bien poético, otra lucha para llegar a México como la primera vez que vine, un 20 de diciembre que me fui al exilio”
La autora de “Amor insurrecto” expresó que incluso a Carlos Fuentes no le hubiera alcanzado la ficción para imaginar lo que ahora ella está viviendo.
“Puedo imaginar que la beligerancia y palabra de Carlos se habrían espantado ante la deriva tiránica de Nicaragua bajo el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Ni siquiera la ficción, creo, le habría permitido vislumbrar que yo vendría a México para recibir este premio después de haber sido despatriada, confiscada de mis bienes y declarada traidora a mi patria. Y que en el exilio me acompañaría Sergio Ramírez, su amigo y también merecedor de este reconocimiento en 2014″, dijo.
“Sergio y yo, son más culpa que la de hacer uso de nuestras palabras; hemos sido víctimas de abusos de poder y de la manipulación de la justicia en nuestro país. Hemos tenido que ver cómo se ha malversado el recuerdo de aquella revolución a la que nos entregamos y que tanto entusiasmo desató —con razón— en todo el mundo”, añadió Gioconda Belli, quien también compartió que el primer escritor del Boom que leyó fue Carlos Fuentes, cuando compró el libro “La muerte de Artemio Cruz”. Lo conoció “en medio de la euforia de la primera época de la Revolución sandinista”, por lo que su presencia para ella y muchos jóvenes, escritores, soñadores y militantes fue “un aliciente”.

Alertó que “el legado y la dimensión simbólica de la Revolución sandinista son hoy la mampara tras la que aún se esconden los actuales gobernantes de Nicaragua… Es obvio que los tiempos han cambiado. Creo que en esta sala compartimos la preocupación por los rumbos que está tomando el mundo, cada vez más empujado hacia el autoritarismo, la discriminación racista la supremacía de los intereses corporativos millonarios”.
Finalmente, dedicó el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria “a mi Nicaragua, a su gente, a sus presos políticos y exiliados”. Y reiteró:
“La fuerza de la poesía y la literatura —que han sido luz y altura en ese pequeño país de poeta— seguirá cantando sus luchas por la libertad, con fe en que la palabra continuará narrando el fin de los tiranos”Gioconda Belli, escritora
En la ceremonia también estuvieron presentes el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, la poeta Natalia Toledo, en representación del jurado, y la periodista y viuda de Carlos Fuentes, Silvia Lemus.

Silvia Lemus destacó la manera en que se enlazan las convicciones políticas y la obra literaria de Gioconda Belli y Carlos Fuentes. “Están unidas por un lazo fuerte, la responsabilidad intelectual. Ambos, a través de su obra, han participado de la vida pública de sus países. Su inquietud intelectual los alentó a participar ya no solo mediante la palabra, sino con la acción”.
La periodista también resaltó cómo en ambos escritores la presencia femenina fue “la piedra angular sobre la que giran sus historias”.
Por su parte, el rector Leonardo Lomelí destacó cómo Gioconda Belli ha encontrado en la palabra la fuerza para seguir interrogando a la historia y sus contradicciones.
“Exiliada, despojada de su nacionalidad y de sus pertenencias, respondió afirmando que la identidad no se confisca ni se fiscaliza. Desde esa herida, sus textos reafirman que el exilio puede abrir un duelo, pero nunca desemboca en el desarraigo… Ha hecho de la palabra un umbral abierto a todas y todos, donde libertad y responsabilidad se afirman mutuamente. Esto nos muestra que la autonomía se cultiva día con día, que la memoria se tiene firme frente al olvido y que el lenguaje nos protege de la adversidad”, comentó.

cehr

