Cumple 50 años

Supervivientes de los Andes: No tuvimos más remedio que contar la verdad

La cinta de René Cardona se basa en el libro de Clay Blair Jr. y es la primera en el mundo en abordar esta tragedia; muestra el canibalismo sin sensacionalismo

Supervivientes de los Andes: No tuvimos más remedio que contar la verdad Foto: Especial

Con cariño para Julima Cardona.

En 1973, Editorial Diana publicó un libro que, gracias a la siempre agradecible publicidad de “boca en boca”, fue entrando poco a poco en el núcleo mismo de las familias mexicanas para sacudir a los lectores con una historia que parecía tomada de la ciencia ficción o bien, del cine de desastres tan recurrente en la primera mitad de la década de los años setenta, pero que respondía a una realidad que golpeaba la moral y creencias de quienes no podían dejar de leer la historia de los pasajeros y los 16 jugadores del equipo de rugby uruguayo, cuyo avión se estrelló en la Cordillera de los Andes en 1972. Me refiero al libro Supervivientes de los Andes de Clay Blair Jr.

Tras ser leído por los adultos de la casa, el libro solía ocultarse de inmediato, pues incluía un dossier fotográfico tomado en el lugar del accidente, con imágenes que los clásicos llamarían “dantescas”. Desde luego, aquello nunca fue un obstáculo para quienes éramos niños o adolescentes: tarde o temprano encontrábamos el escondite y satisfacíamos nuestra curiosidad, lo que derivaba en una doble experiencia: primero la emoción, luego el horror al ver las imágenes que nos llevaba a posponer la lectura para un “después” que podía convertirse en meses o años si nuestros padres nos sorprendían con el libro entre las manos.

Y en esas estábamos cuando, en 1976, el renombrado director René Cardona tomó como base ese libro para traer, por primera vez a la pantalla, la historia del accidente y las consecuencias descritas en él.

  • El Dato: La música de Supervivientes de los Andes (1976) estuvo a cargo de Gerald Fried y Raúl Lavista; la fotografía es obra de Genaro Hurtado y Luis Medina.

VENGO DE UN AVIÓN QUE CAYÓ EN LAS MONTAÑAS

El 15 de enero de 1976 la película Supervivientes de los Andes se estrenó en los cines Galaxia, Manacar, Villa Coapa —donde intenté verla con una credencial “prestada” de secundaria y fui, por supuesto, el único al que no dejaron pasar—, Apolo Satélite, Tlalnepantla, México, Tlalpan y Libra. En el Distrito Federal permaneció nueve semanas en cartelera y posteriormente continuó su corrida comercial durante aproximadamente cinco meses más en el resto del país, lo que incluso hoy representa una taquilla notable y una gran aceptación del público mexicano, que acudió movido por una mezcla de morbo y curiosidad ampliamente satisfecha al salir de la función.

Como dije al principio, la película está basada en la novela homónima de Clay Blair Jr. Esto permitió al director presentar una historia donde hubo las adecuaciones que los tiempos requerían, como por ejemplo el cambio de nombres —dado lo reciente del accidente— y la incorporación de situaciones hipotéticas ajenas al relato original, pero eficaces dentro del drama cinematográfico. Y si en algo fue un maestro Cardona, fue precisamente en mantener el interés del espectador.

  • 85 minutos tiene de duración la película de René Cardona

El director mantuvo durante toda la película una narrativa que oscilaba entre la línea de la descripción documental y el drama donde el asunto del canibalismo —principal generador del morbo del espectador que quería saber de la tragedia— fue manejado de forma respetuosa y sobria en pantalla, eliminando cualquier discurso sensacionalista para mostrarlo como el resultado al que algunos tuvieron que recurrir para conservar la fortaleza física, y sobrevivir en condiciones en las que no tenían ningún tipo de entrenamiento para enfrentar una realidad cruel que afectaba no sólo su salud sino sus creencias y moralidad; dando como resultado que la película fue, durante un par de décadas, la manera pública de conocer la historia de los jugadores de Rugby y los demás tripulantes del vuelo que iba de Montevideo, Uruguay, a Santiago de Chile, un trayecto que normalmente habría tomado apenas cuatro horas.

Supervivientes de los Andes: No tuvimos más remedio que contar la verdad ı Foto: Especial
  • El Tip: Hugo Stiglitz, Norma Lazareno, Luz María Aguilar, Fernando Larrañaga, Lorenzo de Rodas y Pablo Ferrel, integran el reparto.

TIENES QUE HACERLO SI QUIERES SEGUIR VIVIENDO

Supervivientes de los Andes fue la primera película en el mundo en abordar esta tragedia, y lo hizo desde tres ejes fundamentales: el accidente ocurrido el 13 de octubre de 1972 y la lucha por sobrevivir, incluidas las escenas nada grotescas, pero si impactantes de los cuerpos siendo cortados para repartirse entre todos los que quisieran comer la carne humana. En segundo lugar, la historia de los padres, con la ayuda de los militares involucrados en la búsqueda de los muchachos, que en ningún momento perdieron la esperanza; y por último, la decisión crucial de salir a pedir ayuda, que desemboca en una narrativa de esperanza durante los diez días de travesía que culminaron con el rescate de los 16 sobrevivientes, 72 días después del siniestro.

La película fue producida por Conacine y René Cardona Jr. Todas las escenas del accidente, de los jóvenes resguardados en los restos del avión y lo que ocurre fuera del fuselaje —con “nieve” hecha a partir de cientos de metros cúbicos de bolitas de poliestireno y dióxido de carbono en estado sólido, conocido popularmente como “hielo seco”—, en la película fueron filmados en los Estudios Churubusco. Los exteriores, en Colorado (EU), en las faldas del Popocatépetl y en tomas aéreas de la Cordillera de los Andes. Todo ello, junto al diseño sonoro del legendario Gonzalo Gavira y la fotografía de Luis Medina, pone en evidencia un uso inteligente y brillante de los recursos disponibles.

Y esto porque en el ámbito del guion —adaptado por el mismo René Cardona padre— y de las actuaciones de los intérpretes, no hay reclamo alguno; especialmente en los personajes interpretados por Hugo Stiglitz, Carlos Cámara, Luz Ma. Aguilar, Lorenzo de Rodas, Norma Lazareno, Carlos Monden, Fernando Larrañaga y unos muy jóvenes José Elías Moreno (hijo), Leonardo Daniel y Miguel Ángel Ferriz.

VOY A IR POR TI HIJO, NO TE DEJARÉ EN LA MONTAÑA

A título personal, la prefiero tanto a La sociedad de la nieve (2023) de Juan Antonio Bayona como (¡Por supuesto!) a Viven (1993) de Frank Marshall, y no por patrioterismo “masiosare”, sino porque me resulta más humana, más natural y sin atisbos de inducción emocional.

Por cierto, el DVD de Supervivientes de los Andes, editado por Videomax, es hoy casi imposible de conseguir; por lo que, si lo ven en un botadero o tienda de películas, no duden un segundo en adquirirlo porque estarán llevando a su videoteca un “Santo Grial”.