El escritor mexicano David Toscana ha sido galardonado con el Premio Alfaguara de novela 2026, dotado con 175 mil dólares (3.15 millones de pesos mexicanos, aproximadamente), una escultura de Martín Chirino y la publicación simultánea en todo el territorio de habla hispana, por la obra El ejército ciego. La dictaminación del jurado se verificó por mayoría de votos; la novela estará disponible en librerías el próximo 26 de marzo.
El jurado, presidido por el escritor mexicano Jorge Volpi --Premio Alfaguara de novela en 2018 por Una novela criminal-- y conformado además por la escritora argentina Agustina Bazterrica; la escritora mexicana Brenda Navarro; la scout y programadora cultural Camila Enrich; el periodista y director del programa Página Dos, de La 2 de RTVE, Óscar López, y la directora editorial de Alfaguara, Pilar Reyes (con voz pero sin voto), ha destacado: “A partir de un hecho histórico del siglo XI en el que Basilio II, emperador de Bizancio, ordena cegar a 15 mil soldados búlgaros, el autor crea una fábula oscura y poderosa, alejándose del relato histórico convencional para ofrecer una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Narrada en primera persona por Kozaro, el Escriba, la novela adquiere un tono oral y poético que mezcla testimonio, leyenda y humor negro. Una gran épica de los vencidos”.
Historia, inventiva y poesía confluyen en este magnífico retablo inspirado en las crónicas medievales y en uno de los episodios más crueles de las guerras bizantinas. El ejército ciego nos habla, con deliciosa ironía e ingenio, sobre las narrativas del pasado y sobre cómo el testimonio de los vencidos desaparece fácilmente en el olvido.

Alistan apertura del Museo Dolores Olmedo
Vigésima novena convocatoria, la cual ha tenido extraordinaria participación con mil 140 manuscritos: 524 han sido remitidos desde España; 171, Argentina; 169, México; 109, Colombia, 62, Estados Unidos, 49, Chile, 34, Perú; y 22 de Uruguay.
Fragmento de El ejército ciego
Año 1014. Tras derrotar a los búlgaros en la batalla de Klyuch, el emperador bizantino Basilio II ordena arrancar los ojos de los quince mil soldados del ejército enemigo, dejando tuerto a uno de cada cien hombres para que guíen a los ciegos de regreso a casa. Durante semanas, una columna de desarrapados recorre a tientas el largo camino hasta la capital búlgara, donde los recibe el zar Samuel que, ante el terrible espectáculo de sus hombres humillados, cae fulminado por la pena. Lo sucede en el trono su hijo Gavril, heredero de un imperio amenazado que deberá defender haciendo uso de la astucia para elevar la moral del pueblo después de la última derrota. Murallas afuera, los enemigos acechan, mientras en las calles de la ciudad los soldados intentan retomar sus vidas. Hay quien se esconde y guarda silencio, está el que descubre que sus manos pueden sustituir a la vista, algunos temen parecer monstruos y no falta aquel que hace un buen negocio vendiendo preciosas cuentas de cerámica que simulan ser ojos. Y entre todos ellos hay un escriba invidente que, incapacitado para copiar lo que ya fue escrito, vuelca en el pergamino una historia que crece en él: la de los quince mil ciegos y su inesperada revancha.

