Fallece a los 87 años

Alfredo Bryce Echenique: una obra entre la tristeza, la ironía y la aventura

El escritor asumió la ironía como un arma para develar el cosmos de la burguesía de Perú; algunos de sus libros son Huerto cerrado y La vida exagerada de Martín Romaña

El escritor Alfredo Bryce Echenique, en 1995. Foto: Instituto Cervantes

El narrador y cronista peruano Alfredo Bryce Echenique (Lima, 19 de febrero, 1939-10 de marzo, 2026) murió de tristeza: toda su obra es un lienzo desconsolado del gozo de vivir. Asumió la ironía como un arma para develar el cosmos de la burguesía peruana a la que él perteneció: nace en el seno de una familia de linaje anglosajón integrante de la aristocracia criolla (uno de sus antecesores ocupó la presidencia de la República peruana en el siglo XIX): el autor de la celebrada novela Un mundo para Julius (1970) se educó en colegios de prestigio bajo la égida de profesores ingleses o estadounidenses, que lo conminaron a una visión cosmopolita del mundo.

Un mundo para Julius, 1970 ı Foto: Especial

Desde muy pequeño, estimulado por su madre, leyó a Proust; en los años juveniles descubrió a Cortázar, Hemingway, Scott Fitzgerald, J.D. Salinger y Faul-kner. Viaja en 1964 a Francia becado para estudiar en La Sorbona, que intercala con estancia en Madrid, Montpellier y otras ciudades europeas. Nacimiento de textos inacabados de espíritu limeño. Primer libro: Huerto cerrado (1968) —mención del Premio Casa de las Américas, La Habana—: volumen de cuentos en que late la oralidad en un ímpetu de narrar y generar subhistorias de manera prolífera: la soledad en la ciudad francesa París, evocación mítica de la infancia, representación de la burguesía peruana, estampa nostálgica del exilio.

  • El Dato: EN 2009, un tribunal peruano lo condenó por el plagio de 16 textos de 15 autores. En 2019 declaró que fue absuelto de todos los señalamientos.
La vida exagerada de Martín Romaña, 1981 ı Foto: Especial

1970, Un mundo para Julius: íntima y cordial crónica del universo de la alta burguesía limeña desde un retrato sin amargura ni indulgencia y en total rechazo de sus coordenadas sentimentales. Efectiva novela de formación (Bildungsroman): el niño Julius pierde la inocencia y descubre una realidad compleja que la familia intenta ocultarle. El autor Alfredo Bryce Echenique erige atmósferas entrañables de ajustes testimoniales que develan el declive de la oligarquía peruana a través de los actos de un infante perspicaz y sensible que asume una rebelión nostálgica en contra de imposiciones familiares.

Después vendría: La pasión según San Pedro Balbuena, que fue tantas veces Pedro, y que nunca pudo negar a nadie (1977) —Tantas veces Pedro—: erotismo entrecruzado con la vida y la ficción. En los años 80 publica La vida exagerada de Martín Romaña (1981) y El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985): relatos de personajes que asumen vidas desatinadas, ridículas y exageradas en una representación de tonos autobiográficos. La amigdalitis de Tarzán (1999): parodia de novela amorosa-epistolar ambientada en encuentros y desencuentros.

El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, 1985 ı Foto: Especial

Lega un catálogo de 12 novelas, ocho cuadernos de cuentos, siete volúmenes autobiográficos y seis libros de ensayos y artículos periodísticos: vale mencionar Crónicas personales (1988), Magdalena peruana y otros cuentos (1989), Dos señoras conversan —novelas breves— (1990), No me esperen en abril (1995), Reo de nocturnidad (1997), Guía triste de París (1999), El huerto de mi amada (Premio Planeta, 2002), Entre la soledad y el amor (2006).

Imprescindible la serie de memorias que el narrador calificó como Antimemorias: Permiso para vivir (1993), Permiso para sentir (2005), Permiso para retirarme (2021) y Desde la Hondonada (2024). Ha muerto Alfredo Bryce Echenique, un escritor que suscribió momentos cardinales dentro de la narrativa del post-boom.

Despiden al autor de Un mundo para Julius

Por Adriana Góchez

LA MUERTE del escritor Alfredo Bryce Echenique, una de las voces más representativas de la literatura peruana contemporánea, enlutó el mundo de las letras y la música. Incluso el cantante y compositor Joaquín Sabina, su gran amigo, dio a conocer dos poemarios dedicados al autor, titulados “Soneto con Alfredo en la Memoria” e “In Memoriam”.

Tan pronto se supo la noticia de su fallecimiento, se multiplicaron las despedidas, una de ellas fue la de Álvaro Vargas Llosa, hijo del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, quien lo recordó “como uno de los grandes escritores peruanos y de la lengua española de las últimas décadas... Su obra lo sobrevivirá, sin duda alguna”.

  • El Tip: El instituto Cervantes destacó que “Perú no se entendería igual sin Un mundo para Julius y otras tantas de sus obras”.

Por su parte, el escritor Sergio Ramírez rememoró el humor y la gracia de Bryce Echenique, “tanto en la vida como en sus libros. Su novela Un mundo para Julius es un clásico latinoamericano, sólo para hablar de una de sus obras, y lo será más mientras más pase el tiempo”.

Mientras que el autor Iván Thays consideró que el fallecimiento de Bryce Echenique es “un cierre de ciclo para todos los escritores peruanos, al menos para los de mi generación. Junto con Vargas Llosa y Ribeyro, fueron nuestros referentes… Más allá de escribir grandes novelas, construyó un personaje inolvidable, icónico”.

Permiso para retirarme, 2021 ı Foto: Especial

En México, el escritor Antonio Ortuño destacó tres de sus novelas: Tantas veces Pedro, La vida exagerada de Martín Romaña y El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, que describió como “divertidísimas, desaforadas y brillantes”.

CulturaUNAM, por su parte, expresó que “la ironía y el humor melancólico marcaron la obra de Alfredo Bryce Echenique, voz clave de la narrativa latinoamericana… Convirtió la vida íntima en gran novela, y retrató con sensibilidad y crítica a la sociedad limeña”.