LA SALIDA de obras de la Colección Gelman Santander de México no implica ningún riesgo de que sean adquiridas por una entidad extranjera o de que se queden fuera del país, aseguró la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), Alejandra de la Paz.
“La colección está hoy en manos de mexicanos que tienen su domicilio en la Ciudad de México, que han registrado las obras Monumento Artístico ante el INBAL, acreditando plenamente su personalidad, la venta legal que se llevó a cabo y, sobre todo, estipulando el domicilio legal de esas obras en México. Hay todas las certezas de que no estamos poniendo en riesgo nada”, dijo durante una entrevista con Canal 22, la noche del lunes.
- El Dato: AL MENOS 84 mil personas han visto las obras de la colección que se exhiben ahora en el Museo de Arte Moderno.
Lo anterior, añadió, “brinda muchas certezas en relación a que estas 30 obras declaradas no estarían sujetas a una posibilidad de venta en el extranjero, de exportación definitiva, de ninguna manera”.

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Alejandra de la Paz minimizó como una “falla de comunicación” lo dicho en España por el director del Faro Santander, Daniel Vega, quien aseguró que la normativa mexicana era “flexible”, por lo que la presencia de las obras sería permanente.
La funcionaria aclaró que el convenio que firmó el instituto con la familia Zambrano, propietaria del acervo, y la Fundación Banco Santander, encargada de gestionar las obras, establece que durante cinco años las piezas harán itinerancias en otras naciones, pero esto no implica que en ese tiempo no vuelvan a México, debido a lo que establece la ley aduanera. Además, aseguró que no se dará ningún permiso excepcional o fuera de la legislación nacional.
“Hay permisos de exportación temporal que están claramente estipulados; no estamos hablando de otorgar ningún tipo de permiso excepcional, de discrecionalidad. La temporalidad del convenio es de cinco años; eso no quiere decir que la colección va a estar fuera cinco años. Tendrá que regresar a México cuando se cumplan los permisos correspondientes; la ley aduanera establece un año con posibilidad de prórroga a un segundo año. Entonces, el máximo periodo permitido será de dos años fuera”, explicó.
Respecto a cómo Robert Littman se hizo de la colección y sobre si Natasha Gelman estipuló que el acervo se donara al pueblo de México, Alejandra de la Paz indicó que “no hay ningún testimonio claro, contundente”.
“El INBAL tiene acceso a una serie de documentos en los cuales el anterior propietario hace constar su papel como albacea de la masa testamentaria y legatario de la colección. Durante casi 20 años viajó a distintos países; expidió permisos legales de exportación”, dijo.

