EN EL CONTEXTO de la celebración del Décimo Aniversario de la Cátedra Nelson Mandela de Derechos Humanos en las Artes de la UNAM y de la Embajada de Sudáfrica/Fundación Mandela, la escritora Cristina Rivera Garza dictó la conferencia magistral Cuando la mano feroz de la impunidad te roza la piel en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, ante cientos de estudiantes universitarios y académicos de la institución.
“Es un gozo regresar a la UNAM”, comenzó diciendo la ganadora del Premio Pulitzer 2024 por El invencible verano de Liliana, quien realizó un recorrido por el proceso de la escritura de un relato en el que narra cómo fue el feminicidio de su hermana y cómo el asesino, después de 30 años, sigue inmune ante la justicia.
- El Tip: Mañana ofrecerá la charla La fosa común de los pobres: desaparición y huella..., a las 17:00 horas en El Colegio de México.
“Me di cuenta de la presencia de la impunidad cuando quise tener una copia del expediente jurídico del asesinato de Liliana y vi lo poco nimio que era, unas cuantas páginas con tachones, declaraciones incompletas en unos folios amarillentos que tuve que fotografiar para tenerlo en mi poder”, prosiguió la autora.

Poniatowska: Mi archivo se va a quedar donado en México
La también ganadora del Premio Villaurrutia 2021 realizó una exégesis de los factores que han derivado en que “el grito de una mujer no se escuche en los ministerios públicos porque el lenguaje impositivo del patriarcado sigue imponiendo límites al proceso de la justicia”, enfatizó.
“El invencible verano de Liliana me llevó a revivir la adversidad: sólo se vale escribir la historia que se le resiste a una; lo asumí como un acto de resistencia”, precisó.
“La impunidad le quita el velo a la normalidad y traza una herida imborrable; pero la maldición que le espera al feminicida es verse en la voz de su víctima, por eso quise que en la portada del libro apareciera la fotografía de mi hermana, para que el asesino la viera viva y radiante”, expresó.
Al finalizar, autografió libros de cientos de lectores que formaron una larga fila en el vestíbulo de la Sala Miguel Covarrubias.

