Pasión por las palabras

“La verdadera patria de todos es la lengua”

Sergio Ramírez ocupará el sillón de Vargas Llosa en la RAE; dedicará discurso al Nobel peruano y promoverá mayor reconocimiento del español latinoamericano

Sergio Ramírez, en 2018 en la CDMX.
Sergio Ramírez, en 2018 en la CDMX. Foto: Cuartoscuro

La Razón de España

EL LUGAR de Mario Vargas Llosa en la Real Academia Española (RAE) lo ocupará Sergio Ramírez. Su candidatura contó con el respaldo del director de la institución, Santiago Muñoz Machado; el exdirector del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, y del novelista Luis Mateo Díez, Premio Cervantes en 2023.

Recibió ayer la noticia en Panamá, junto a la editora Pilar Reyes, y no dudó en reconocer: “Las circunstancias diversas que he vivido han sido lo que me ha permitido entrar ahora en la Real Academia Española. Salí exiliado de mi país y ahora estoy en España y, por esa nacionalidad española, soy electo, pero sin dejar de ser nicaragüense. Esto, en realidad, lo que establece es lo que significa la lengua para las literaturas hispanoamericanas: que un nicaragüense pueda entrar en el pleno de la Academia”, dijo a La Razón de España.

  • El Tip: La elección del escritor ha causado controversia en un sector por su pasado como político en Nicaragua.

Comentó que el sillón L supone “una carga muy grande. Mi discurso estará dedicado a Vargas Llosa, a todo lo que representó y a lo que él ha significado para la lengua, la actualización de la literatura y la puesta al día de la lengua. Con él vino el reconocimiento que el boom tuvo en Europa y los libros de los escritores latinoamericanos se dejaron de imprimir con glosario, y se actualizó la lengua urbana y la del campo. Sobre todo me identifico con él por su búsqueda de la libertad”.

El escritor compartió que le gustaría incorporar “más términos americanos dentro del flujo de palabras reconocidas oficialmente dentro de la RAE. La verdad es que la Academia no crea palabras, sólo certifica que están viva”.

Sergio Ramírez resaltó que tiene “una enorme pasión por las palabras y por las palabras que aprendí de niño, el español que aprendí, que estaba muy matizado por la lengua náhuatl, por los términos africanos que entraron en la lengua centroamericana, por el español arcaico, porque en el campo todavía restallan palabras del Siglo de Oro, y a eso sumamos la lengua que llegó y que traía una carga del árabe, del mozárabe... Es una riqueza excepcional la que tengo entre las manos”.


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