La escritora y periodista Elena Poniatowska lanzó una de las reflexiones más contundentes de su clase magistral al advertir que las redes sociales están “abarrotadas de influencers o blogueros que acaparan espacios para deshumanizar, en cierta manera, un oficio tan noble como el periodismo”, además de llamar a las nuevas generaciones a combatir las noticias falsas, desarrollar un criterio propio y ejercer la profesión con perseverancia, curiosidad y compromiso ético.
La autora de La noche de Tlatelolco fue la invitada de honor y madrina de la séptima generación de la Unidad de Investigaciones Periodísticas (UIP) de la UNAM, durante el cierre del ciclo 2026-1 realizado en el Centro Cultural Universitario, ayer, donde compartió recuerdos, enseñanzas y anécdotas acumuladas a lo largo de más de siete décadas de trayectoria.
Con la cercanía que la caracteriza, Elena Poniatowska llevó a los estudiantes a una época en la que el periodismo se construía sin Internet, teléfonos celulares o Inteligencia Artificial. “Hablar de periodismo en los 50 era hacerlo cara a cara con el entrevistado”, recordó al describir las jornadas en las redacciones donde las notas se escribían en máquinas Remington y se entregaban en papel revolución.
La Premio Cervantes explicó que la pasión por informar la acompañó desde muy joven. “Cuando esta víbora pica, no hay remedio en la botica”, expresó. “La escritura es una inyección de interés por los demás, de interés por lo que sucede”.
A lo largo de la charla evocó encuentros con algunas de las figuras más importantes de la cultura mexicana, entre ellas Diego Rivera, José Clemente Orozco, Alfonso Reyes, Juan Rulfo, Rosario Castellanos, Carlos Fuentes y Octavio Paz, además de personajes emblemáticos como María Félix, Dolores del Río, Cantinflas, Jorge Negrete y Tongolele.
Sin embargo, aseguró que las historias que más marcaron su formación no siempre provinieron de personajes famosos. “Una de las escuelas a quien más le debo es a la cárcel”, afirmó. Recordó que durante sus visitas al antiguo Palacio Negro de Lecumberri encontró testimonios que le permitieron comprender mejor la condición humana. “Todos los presos querían contarme su prodigiosa vida de mentiras o su prodigiosa vida de verdades”, relató.
Durante la ronda de preguntas, estudiantes de distintas facultades le pidieron consejos sobre la escritura, el periodismo y el papel de las mujeres en los medios. Elena Poniatowska respondió que la clave para narrar historias sigue siendo la observación. “Su capacidad de observación y también su capacidad de deducción”, es lo que distingue a un buen periodista, afirmó.
La escritora destacó que el periodismo sigue siendo una herramienta para conocer a los demás y comprender la realidad social. Recordó que gran parte de su obra nació de escuchar a personas invisibilizadas, desde soldaderas y trabajadoras hasta presos y habitantes de comunidades marginadas.
“Escribir es simplemente mirar, ver y escuchar”, señaló. Para ella, la curiosidad sigue siendo el motor principal del oficio, así como la disposición para acercarse a quienes tienen una historia que contar.
Antes de despedirse de los integrantes de la séptima generación de la UIP, la autora dejó una última reflexión que resumió el espíritu de toda la jornada. “La perseverancia es un instrumento esencial en el periodismo”, dijo. Y remató con una frase que provocó el aplauso de los asistentes: “El periodismo tiene que ver con la espera y con la esperanza”.
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