Estreno este jueves 20 de enero

“Belle”, ¿por qué no te puedes perder esta película de anime que llega a México?

La película “Belle” es una readaptación japonesa del clásico “La Bella y la Bestia”; sigue los pasos de una estudiante que ingresa a un mundo virtual 

"Belle", la película japonesa que ha sorprendido llega a la cartelera mexicana.
"Belle", la película japonesa que ha sorprendido llega a la cartelera mexicana.Especial
Por:
  • Jesús Chavarría .

Durante el último cambio de siglo se puso en boga la fascinación por lo tecnológico, reflejándose en una serie de propuesta fílmicas que hablando sobre la realidad simulada, se convirtieron en objeto de culto, e incluso alcanzaron el estatus de productos generacionales. 

Entre ellas es necesario mencionar desde la perturbadora disección psicológica emocional que presentó "Abre los ojos" (1997), de Alejandro Amenábar, hasta la despiadada denuncia filosófica revestida de ejercicio técnico en "Avalon" (2001), de Mamoru Oshi, pasando por aquella moderna mirada al hombre jugando a ser Dios en "Nirvana" (1997), de Gabriele Salvatores, y por supuesto, Dark City (1998), de Alex Proyas, cautivador relato noir de espíritu nihilista, del que luego las entonces hermanas Wachowski usarían mucho más que la estructura para su Matrix (1999).

Todas las películas arrojaron serios cuestionamientos, las cuales junto con las implicaciones de lo que representa la evasión obsesiva que llega a generar el anime en algunas personas ahora aterrizan en "Belle", que sigue los pasos de una estudiante de secundaria, quien tras una tragedia se ha encerrado en sí misma, hasta que ingresa en U, un mundo en línea con cinco mil millones de miembros, donde se convierte en la cantante más popular.

"Belle" es dirigida por Mamoru Hosoda.
"Belle" es dirigida por Mamoru Hosoda.Especial

La cinta de Mamoru Hosoda"Mirai no Mirai" (2018), "Summer Wars" (2009)— también alude al fenómeno de los Idols y su apuesta por la apariencia cómo principal recurso de venta, exponiendo la naturaleza voraz de la relación de las celebridades con el público y la amenaza latente en que se convierte el fenómeno mediático hoy potenciado a través de las redes sociales.  

Las visiones del universo virtual que busca la poesía en la complejidad y geometría —no por nada en el arte conceptual participa el arquitecto Eric Wong—, de composiciones alimentadas por el espíritu de las propuestas tipo guerreras mágicas, contrastan con lo evocador y silencioso de las miradas a lo cotidiano, las cuales deslumbran con la sutileza de matices.

Lo mismo pasa con los personajes, principalmente la protagonista diseñada por Jim Kin —"Frozen" (2013) y "Enredados" (2010)—, que transpiran encanto a más no poder, aportando además los toques de humor con los que se humaniza el relato.

Todo lo anterior generando además un alto grado de inmersión, tan cautivador como inquietante y conveniente para esta puesta al día de los temas arriba mencionados, objetivo que curiosamente logran retomando el clásico de "La bella y la bestia", reservándose entre lo que pareciera sólo otro enfoque romántico, un giro hacia lo social y la violencia doméstica, el cual sirve para recuperar esa esencia oscura y retorcida que distingue la tradición de los cuentos de Hadas. 

Es tal efecto, aunado a la fuerza narrativa, lo que le permite superar la excesiva conveniencia de la conclusión que resquebraja la congruencia de ciertas situaciones, dando como resultado una innecesaria extensión final. 

Pero lo mejor es la belleza que le otorga mezclando la animación digital y la 2D, a la construcción del universo artificial y al retrato de la vida, dejando en claro que esta última es tan o más maravillosa como la primera, reafirmando así su mensaje de reivindicación.

Sin duda en "Belle" estamos ante una obra inteligente y emotiva, que a pesar de que llega a caer en los excesos del melodrama, como suele suceder con mucho parte del cine asiático, debe ser considerado como uno de los mejores estrenos de este inicio de 2022 en la cartelera nacional, a la que llega este jueves 20 de enero, tras su paso festivales como Sitges. 

AG