Japón y Túnez se enfrentan

El juego mil es en Monterrey

EN LA EDICIÓN de 1930 se jugaba con 13 selecciones y en 2026 con 48; “es un gran honor para nosotros participar en este encuentro”, dijo el DT nipón

EL ESTADIO de Rayados, el domingo pasado, en su estreno en la justa.
EL ESTADIO de Rayados, el domingo pasado, en su estreno en la justa. Foto: Mexsport

El Estadio Monterrey será testigo de un acontecimiento histórico en el futbol. El partido mil de la Copa Mundial de la FIFA se disputa entre Japón y Túnez.

Con cada edición desde su creación en 1930, el torneo ha evolucionado, atrayendo a países de todos los rincones del planeta. El certamen ha crecido en participantes al paso de los años, convirtiéndose también en el evento deportivo más visto a nivel mundial. Este ascenso es impulsado por el aumento de popularidad del deporte en continentes como Asia y África, donde selecciones como Japón y Túnez están comenzando a dejar su huella en la historia del futbol.

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El encuentro que enfrenta en el Estadio Monterrey a los Samuráis Azules y a las Águilas de Cártago, perteneciente a la segunda jornada del Grupo F, Japón espera ratificar las buenas sensaciones del estreno, en el que empató 2-2 contra Países Bajos, en Dallas; mientras que Túnez necesita resarcirse de su abultada derrota ante Suecia 5-1 en Monterrey.

“Poder participar en el partido número 1000 de la Copa Mundial de la FIFA es algo realmente simbólico”, afirma Ellyes Skhiri, centrocampista y capitán de Túnez. “Jugar un partido en un Mundial es un honor y un sueño hecho realidad, pero participar en el partido número 1000 será realmente especial. Te permite apreciar toda la historia del torneo: los mejores partidos y los mejores jugadores que escribieron los capítulos más increíbles en la historia de la Copa Mundial (de la FIFA)”.

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El seleccionador japonés, Hajime Moriyasu, dijo: “Como representante del continente asiático, es un gran honor para nosotros participar en este encuentro histórico. Queremos expresar nuestra más sincera gratitud a la FIFA y al pueblo de Monterrey por organizar este maravilloso acontecimiento”.

La primera Copa Mundial de la FIFA se jugó en Uruguay en 1930 y contó con 13 participantes. Cuando se encaró el partido mundialista número 100 en Suiza 1954 (partido por el tercer y cuarto puestos entre Austria y Uruguay), la nómina de participantes únicamente había ascendido a 36, de los que sólo siete procedían de fuera de Europa y Sudamérica.

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Por entonces, la FIFA contaba con 87 federaciones miembro, 37 de ellas europeas. Tras encarar la Copa del Mundo de 1954, en la que Alemania (Occidental) se alzó con el título, sólo seis países de fuera de Europa y Sudamérica habían alcanzado la fase final de la competición: Cuba, Egipto, Indonesia, República de Corea, México y Estados Unidos. El séptimo equipo (RPD de Corea) no debutaría hasta 12 años después.

Debido a las horas de inicio coincidentes, el honor de jugar el partido 500 de la Copa recayó simultáneamente en cuatro equipos, ya que coincidió con la disputa de la última jornada de la fase de grupos del Mundial de Estados Unidos de 1994, que nos brindó un Argentina-Bulgaria y un Grecia-Nigeria.

El torneo se celebraba fuera de Europa o Sudamérica por tercera vez (tras las ediciones de México en 1970 y 1986), en un territorio, el estadounidense, que muchos consideraban inexplorado. Nigeria y Arabia Saudí debutaron en aquella edición, en la que el número de participantes de África y Asia alcanzó cifras récord: 35 y 29, respectivamente, para un total de 64.

Sin embargo, el acceso de estas selecciones continuaba siendo limitado. En una Copa Mundial con 24 participantes, Asia solamente recibió tres plazas, África apenas dos y Norte, Centroamérica y el Caribe, una (más un puesto en una eliminatoria previa), a la que había que sumar la plaza de Estados Unidos como anfitrión. Los países en vías de desarrollo no sólo tenían menos probabilidades de brillar, sino que además contaban con menos incentivos para invertir en el desarrollo del futbol base. El crecimiento estaba limitado.

Seguía sin ser verdaderamente global.

Pasaron 32 años para que el Mundial volviera a Norteamérica, ya que la edición de 2026 se celebra en Canadá, México y Estados Unidos. El futbol, ahora sí, ha entrado en una nueva era. Una década de divulgación, inversión y expansión ha propiciado un panorama competitivo que brinda oportunidades y un acceso sin precedentes a selecciones de todos los niveles.

“El futbol ha crecido mucho en los últimos años, con más equipos participando en grandes torneos como la Copa Mundial de la FIFA y el nuevo Mundial de Clubes FIFA. Ha brindado la oportunidad a más países, pueblos y jugadores de sentir la emoción de jugar o, de algún modo, participar en alguno de los mayores torneos del mundo. Estas oportunidades crearán recuerdos e historias que permanecerán en la memoria de la gente, generación tras generación”, añadió Skhiri.

En la primera jornada de la fase de grupos de la edición de este año, quedó demostrado el potencial. Tanto la heroica resistencia caboverdiana como la gran actuación de Haití en su derrota por 1-0 ante Escocia, el dramático empate de la RD del Congo ante Portugal o el delirio que supuso el gol de Livano Comenencia para Curazao ante Alemania son partidos y momentos que perdurarán durante generaciones en el imaginario colectivo de los países implicados, ya que infunden orgullo, promueven la unidad y fomentan una cultura futbolística sostenible.

“Creo que el futbol es el deporte más popular del mundo y uno de los medios más potentes para conectar a las personas. En esta Copa Mundial, sin ir más lejos, estamos viendo cómo aficionados de diferentes países interactúan entre sí independientemente de su nacionalidad. Sin duda, el futbol une a pueblos, naciones y culturas y, en última instancia, tiene el poder de traer la paz”, afirmó Moriyasu.

Si incluimos a los tres países organizadores, un total de 209 selecciones iniciaron el camino hacia el Mundial 2026. Todo un récord y toda una cuestión de alcance mundial. África y Asia recibieron, conjuntamente, 17 plazas directas y dos puestos en las eliminatorias previas, mientras que Norte, Centroamérica y el Caribe han contado con hasta seis plazas y Oceanía tiene una plaza directa por primera vez en la historia.

Así pues, Japón, una de las grandes potencias asiáticas que quiere ir más allá tras alcanzar los octavos de final en las dos últimas ediciones, y Túnez, un país africano volcado con el futbol y que acumula tres participaciones mundialistas consecutivas, se encontrarán en Monterrey en una jornada marcada tanto por el crecimiento como por la historia.


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