Dolorosa despedida de la Selección

Se soñó

Partido queda 3-2 a favor de Inglaterra; México, con un jugador más, mantuvo asedio hasta el final; errores, costosos: Vasco. Se quedan 1 millón 350 mil con ganas de festejo en CDMX; reconocen valentía; CSP destaca: “Selección lo entregó todo, ánimo”. Leones van contra Noruega que echó a Brasil; insólito: tras llamada de Trump a Infantino, goleador de EU castigado podrá jugar hoy

AFICIONADO mexicano, ayer, en el Estadio Azteca.
AFICIONADO mexicano, ayer, en el Estadio Azteca. Foto: AP

Inglaterra visitó el Estadio Azteca en uno de los partidos más llamativos de los octavos de final del Mundial 2026; a pesar de que la escuadra tricolor estuvo cerca de emparejar el marcador, las oportunidades de peligro no fueron suficientes y los Tres Leones se llevaron el boleto a los cuartos de final por marcador de 3-2.

La Selección Mexicana salió con un ritmo de juego parecido al del partido ante Ecuador, presionando en zona de ataque y buscando rematar a la cabaña de Jordan Pickford desde fuera del área. Así fue como llegó la primera oportunidad al 3′ de juego, cuando Raúl Jiménez estrelló su remate en la defensa rival.

  • El Dato: El doblete del delantero Jude Bellingham fueron los primeros goles que la Selección Mexicana recibió en el Mundial 2026.

Un minuto después apareció el grito de “México, México, México” bajando de la grada y la afición comenzaba a poner incómodo al cuadro europeo, aunque con la calidad de Harry Kane, Jude Bellingham y Declan Rice lograron contrarrestarlo.

Los Tres Leones no tardaron en controlar el juego; fue al 7′ de tiempo corrido cuando la escuadra de Thomas Tuchel comenzó a pasear el balón por el campo del Estadio Azteca buscando el espacio en la defensa de México para buscar su primera anotación del cotejo.

  • 10 tantos marcó México en el torneo

La Marea Verde que se hizo presente en el Estadio Ciudd de México apoyaba cada vez que la Selección Mexicana tenía la pelota y el célebre “Olé, Olé” era coreado después de cada pase de los futbolistas locales.

Con tal de cansar al equipo rival, la escuadra nacional comenzó a mandar trazos largos al campo de Inglaterra, forzando a los europeos a correr por toda la banda para llevarlos a su máximo esfuerzo.

Algo en el planteamiento del equipo no le gustaba al Vasco Aguirre y mandó a calentar a Edson Álvarez. Al minuto 15 apareció la primera jugada de peligro de México. Raúl Jiménez recibió un centro por parte de Roberto Alvarado que logró rematar de cabeza dentro del área, pero el guardameta inglés atajó de manera eficaz para mandarla al tiro de esquina.

El gol que silenció al Estadio Azteca llegó al minuto 36 de juego cuando Bukayo Saka, el delantero del Arsenal, encaró a Jesús Gallardo por la banda derecha y logró meter un centro al segundo poste de Raúl Rangel, donde apareció solo Jude Bellingham para rematar a placer y abrir el tablero.

En cuanto la Selección Mexicana puso en juego la pelota, Gilberto Mora intentó llevarse a dos rivales en el mediocampo; lamentablemente, perdió la pelota e Inglaterra agarró mal parada a la defensa local. Jude Bellingham volvió a aparecer en zona tricolor para poner el segundo a favor de los ingleses.

El gol que puso a vibrar el Coloso de Santa Úrsula fue por parte de Julián Quiñones; el delantero del Al-Qadsiah se encontró un rebote dentro de los 16.50 de Inglaterra para mandar a guardar la de gajos con un remate de volea. La Pantera alcanzó a Luis Hernández con cuatro anotaciones en una sola edición de la Copa del Mundo.

La escuadra del Viejo Continente se fue con la ventaja al medio tiempo, pero la Selección Mexicana tenía un mejor momento anímico tras marcar el 2-1 antes del descanso.

En los primeros minutos de la parte complementaria, Inglaterra tuvo la primera de peligro y un remate desde los linderos del área terminó sacudiendo la cabaña de Raúl Rangel al pegar en el poste derecho.

En la siguiente jugada, Anthony Gordon desbordó por el sector izquierdo y logró quitarse su marca para sacar un servicio raso al corazón del área; afortunadamente, no fue contactado por algún rival y se fue al saque de banda.

Parecía que la suerte estaba del lado de los mexicanos, ya que al 54′ se fue expulsado del partido Jarell Quansah por una dura entrada sobre Jesús Gallardo. El VAR ayudó al silbante central a marcar la falta y dejó a Inglaterra con 10 hombres en el campo.

Sin embargo, cuatro minutos después, un trazo largo puso en aprietos a la defensa mexicana. Anthony Gordon recibió la esférica solo frente a Raúl Rangel y el guardameta derribó al jugador del Barcelona, marcando penal para los Tres Leones. Harry Kane, con un potente disparo, puso el 3-1 parcial en el marcador.

El equipo de Javier Aguirre no dejó de pelear hasta el último minuto y con los cambios realizados lograron que El Huracán cometiera una falta sobre Brian Gutiérrez dentro del área y nuevamente el VAR le echó la mano al silbante para marcar la pena máxima. El especialista, Raúl Jiménez, cobró la pena máxima y puso a un gol a la Selección Mexicana.

La insistencia por parte de los locales era constante en el partido y lograron meter a los ingleses en su propio campo; sin embargo, Jordan Pickford estuvo excelso al momento de salir a cortar los centros y la Selección Mexicana terminó por desesperarse en los últimos segundos.

La escuadra de Inglaterra viajará a Miami para medirse a Noruega en los cuartos de final del Mundial 2026, un encuentro que promete muchísimas emociones por el duelo entre Harry Kane y Erling Haaland.

Las calles de la Ciudad de México recibieron a más de un millón 350 mil personas que presenciaron el partido de México en las pantallas que puso el gobierno de la CDMX alrededor del CeGtro Histórico, el Ángel de la Independencia y Paseo de la Reforma.

CSP reconoce al Tri: “¡Ánimo! A veces se gana y otras se aprende”

| Por Yulia Bonilla y Elizabeth Hernández |

Ante la derrota de la Selección Mexicana ante Inglaterra, que le costó su eliminación del Mundial, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo pidió a los aficionados no dejar caer el ánimo y sostuvo que lo conseguido por el cuadro tricolor vive en el corazón de la población.

Al escucharse el silbatazo final, la mandataria se levantó de su asiento, se giró hacia la multitud decaída de la explanada municipal de Nezahualcóyotl, Estado de México —hasta donde se trasladó para disfrutar del partido—, acomodó su playera y pidió a todos aplaudir.

  • El Dato: El gobierno del Edomex invitó a los mexiquenses a seguir el Mundial desde los 14 Destinos Futboleros ubicados en las plazas públicas de los distintos lugares destinados.

Entre el gentío que la perseguía para tomarse una foto al final del juego, la mandataria se detuvo para decir ante la prensa que reconocía al equipo por su desempeño sobre la cancha. 

“Mi reconocimiento a la Selección. ¡Viva México! Lo entregaron todo, jugó muy bien, muy bien”, dijo.

Minutos más tarde de abandonar el lugar, Sheinbaum Pardo publicó un mensaje en redes sociales para reiterar que ahora toca aprender y seguir adelante. “¡Ánimo! A veces se gana y a veces se aprende; lo importante es seguir adelante y representar a México con orgullo”, señaló.

Además, comentó que el esfuerzo de la Selección quedará con la población, a la que también dedicó un reconocimiento por haber hecho que México se posicionara como un gran anfitrión.

A su paso para abandonar la explanada mexiquense, extendía los brazos hacia niños, mujeres y otros asistentes a los que daba palabras de consuelo ante la derrota futbolística. En esta ocasión, la mandataria acudió con la camiseta negra de la Selección, con el estampado número 1.

LA MANDATARIA Claudia Sheinbaum, ayer, desde la explanada municipal de Nezahualcóyotl.
LA MANDATARIA Claudia Sheinbaum, ayer, desde la explanada municipal de Nezahualcóyotl. ı Foto: Especial

El desborde de emociones de la jefa del Ejecutivo fue más marcado en comparación con partidos anteriores, provocado por las jugadas con las que México se plantó ante Inglaterra e hicieron que se llevara las manos a la cabeza en más de una ocasión y saltara de su asiento para celebrar las dos anotaciones del tricolor.

La falta de Henry Kane sobre Brian Gutiérrez, que llevó al penal y eventual gol, la mantuvieron tensa sobre su asiento en un primer momento, firmeza que se rompió cuando el balón tocó el fondo de la portería y que la llevó a abrazar a sus acompañantes y luego voltear hacia los mexiquenses que la sorprendieron con la espuma que lanzaban en señal de festejo por ver que México estaba a punto de igualar los tres goles ingleses.

Al minuto 51, cuando Jarell Quansah fue expulsado y el cuadro inglés se quedó sólo con 10 jugadores, la Presidenta Sheinbaum quedó boquiabierta por casi un minuto, tiempo en el cual el gesto se convirtió en una sonrisa con los ojos abiertos en espera de que la Selección empatara a su oponente.

El segundo tiempo lo vivió con la misma emoción, pero también con las manos que apretaban sus rodillas y que, de vez en cuando, las llevaba hasta los tobillos, para luego volver a aplaudir e iniciar las porras que la multitud le seguía.

Las anotaciones del cuadro británico también tuvieron efecto en la mandataria, quien en las tres veces terminó por tapar su rostro con las palmas extendidas, luego de dejar caer su torso sobre el respaldo de la silla y gritar un: “¡Nooo!”.

El juego lo vivió junto con la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, y el alcalde de Nezahualcóyotl, Adolfo Cerqueda.

La mandataria mexiquense también expresó un agradecimiento a la alineación mexicana por las emociones que despertó con cada jugada cerca del poste y travesaño inglés para superar a su oponente en el marcador.

“Gracias, @miseleccionmx, por hacer vibrar a todo México durante este Mundial! Cada partido estuvo lleno de emoción, demostrando su esfuerzo y corazón por representar a nuestra hermosa nación. Hoy lo dieron todo en la cancha y les reconocemos esa dedicación”, dijo.

Igualmente, llamó a que el ánimo se mantenga arriba, pues se manifestó confiada en que la Selección continuará con más alegrías hacia la afición. “¡Ánimo! Cabeza levantada que esta generación, con jóvenes talentosos, nos dará muchas alegrías en un futuro”, dijo.

Aunque los organizadores del evento intentaron reanimar a los asistentes, pocos fueron los que se quedaron a intentar disfrutar de la noche.

La mayoría salió de la explanada de Nezahualcóyotl rumbo a sus casas, pocos ya sin siquiera detenerse a comprar algo entre las decenas de comerciantes ambulantes que quedaron tendidos con los varios platillos que preparon para saciar el apetito de la gente.

RECONOCEN AL TRI. El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, dedicó un mensaje de reconocimiento a la Selección Mexicana al concluir su participación en el torneo, donde resaltó el desempeño del equipo y el apoyo constante de la afición.

A través de sus redes sociales, el diplomático estadounidense afirmó que el representativo nacional dejó una actuación destacada durante la competencia y subrayó el compromiso que mostró en cada encuentro. En su publicación expresó que el conjunto mexicano “jugó con determinación”, además de representar “a su país con orgullo”.

Johnson también hizo referencia al respaldo que recibió el equipo desde las tribunas y fuera de ellas. En el mensaje señaló que “su afición estuvo con ustedes en cada paso del camino”, al destacar el acompañamiento de los seguidores mexicanos a lo largo del certamen.

El representante del gobierno estadounidense cerró su publicación con un reconocimiento al impacto que dejó la actuación del combinado nacional entre los aficionados. “Gracias por los momentos inolvidables”, escribió.

La felicitación del embajador apareció después de la conclusión del torneo, en el que la Selección Mexicana captó la atención de millones de seguidores dentro y fuera del país.

Desde el inicio de la competencia, el equipo nacional recibió muestras de respaldo de aficionados que siguieron cada partido tanto en los estadios como a través de distintas plataformas.

Destacan participación

Por Redacción

Tras la eliminación de México en los dieciseisavos de final del Mundial de futbol, diversos actores políticos reconocieron la actuación de la Selección Nacional y agradecieron el esfuerzo del equipo dirigido por Javier Aguirre.

El coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, agradeció al combinado nacional y a su director técnico por “haber alimentado en estos días del Mundial la esperanza y la grandeza del pueblo de México, especialmente entre nuestras juventudes”.

El morenista añadió que “cuando se lucha con valentía, se gana la dignidad de toda una nación”.

La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, afirmó que la Selección “jugó con el alma” y sostuvo que los jugadores “demostraron la grandeza del pueblo de México”. También les agradeció por “hacernos sentir ese orgullo y por luchar con entrega hasta el último minuto”.

Por su parte, el presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno Cárdenas, expresó que “todo el país les reconoce su entrega” y aseguró que el equipo dejó “el orgullo intacto” al defender la camiseta nacional. Asimismo, llamó a los jugadores a “levantar la cabeza” al considerar que “lucharon como los grandes”.

Azteca despide su Mundial con una última milla tomada por la afición

| Por Elizabeth Hernández |

La última jornada mundialista en el Estadio Azteca transcurrió sin las protestas ni incidentes que marcaron otras fechas del torneo. La zona de seguridad alrededor del inmueble, conocida como la última milla, cambió el rostro que mostró durante semanas y quedó ocupada por música, bailes, aficionados de México e Inglaterra y cientos de personas que acompañaron, desde el exterior, la despedida del Tricolor.

Bajo una lluvia intermitente, los caminos hacia el estadio se llenaron de bandas de pueblo, grupos tradicionales y vendedores que convivieron con seguidores de ambas selecciones. El agua aparecía por momentos con fuerza, aunque no detuvo los festejos ni el flujo constante de personas que avanzaban entre cánticos hacia las puertas del inmueble.

A diferencia de los encuentros anteriores, las calles cercanas no recibieron movilizaciones de colectivos sociales, madres buscadoras o personas que exigían justicia para los perros franciscanitos. Los espacios que antes sirvieron como escenario de esas expresiones públicas dieron paso al intercambio de playeras, fotografías y saludos entre mexicanos e ingleses.

Debajo de los puentes, donde todavía permanecían decenas de aficionados sin entrada, la celebración también encontró espacio. Al compás de tambores y trompetas, seguidores mexicanos invitaron a visitantes británicos a bailar mientras una botella de tequila cambiaba de manos. Entre risas, un hombre con la camiseta de Raúl Jiménez y otro con el de Harry Kane unieron los hombros para formar una ronda al ritmo de “La víbora de la mar”.

Niños de ambos países también formaron parte del ambiente. Un pequeño con la camiseta de la Selección Mexicana celebró sobre los hombros de su padre, mientras otro aficionado inglés, vestido con el tradicional pantalón azul de su representativo, hacia lo mismo con un sombrero de paja que llevaba escrita la frase “Viva México”, regalo que recibió durante el recorrido.

Personal encargado de la seguridad describió la jornada como tranquila. Los elementos permanecieron desplegados y conservaron la capacidad para cerrar la última milla en caso de alguna contingencia o manifestación de último momento, aunque esa medida no resultó necesaria.

Frente a los accesos del estadio persistió otra escena característica de los grandes partidos. Decenas de personas levantaron carteles y teléfonos con mensajes para comprar un boleto que les permitiera ingresar al encuentro entre México e Inglaterra.

Charlie, un joven originario de Londres, sostuvo durante horas una caja con la leyenda “Busco un boleto”. Contó a La Razón que reservó un vuelo directo a México desde el momento en que conoció que su selección jugaría en el Estadio Azteca y aseguró que el viaje valió la pena pese a no conseguir una entrada. También agradeció el trato recibido durante su estancia: “La hospitalidad de los mexicanos ha sido increíble”, expresó tras tres días en la capital.

Muy cerca de él, Jorge relató una historia distinta. Explicó que un vendedor le ofreció un boleto en las inmediaciones del estadio, pagó 40 mil pesos y después descubrió que era falso. A pesar de la pérdida económica, permaneció en la zona con la esperanza de encontrar una entrada auténtica antes del silbatazo inicial.

Cuando comenzó el partido, la última milla dejó de ser únicamente un perímetro de seguridad. Los cantos, los abrazos entre desconocidos, las fotografías compartidas y la expectativa de quienes nunca lograron entrar, transformaron ese espacio en una extensión del propio estadio. Desde ahí, cientos de personas acompañaron el cierre de la participación mexicana en el Mundial y despidieron al Azteca como sede de una nueva cita mundialista. 

Encaran a Cuauhtémoc Blanco afuera del México-Inglaterra

Por Elizabeth Hernández

El diputado federal, Cuauhtémoc Blanco Bravo, llegó al partido México-Inglaterra entre reclamos de activistas que lo ubicaron a bordo de una camioneta negra en la que el funcionario se dirigía al Estadio Ciudad de México.

La protesta ocurrió este domingo, previo al encuentro de octavos de final entre México e Inglaterra. En las grabaciones se observa a varias personas que pintan consignas y acusaciones sobre la camioneta que conducía el legislador morenista.

Entre los reclamos que le hicieron al gobernador pesaron las acusaciones por abuso sexual, sus supuestos nexos con el narcotráfico y el asesinato del activista Samir Flores.

“¡Asesino!”, gritaron manifestantes mientras la unidad avanzaba entre los asistentes, elementos de seguridad y personal encargado de controlar el paso hacia el estadio.

Los inconformes también golpearon la carrocería y mantuvieron las consignas durante algunos minutos, en medio del flujo de los aficionados que acudían al partido de la Selección Mexicana.

Algunos elementos de seguridad del diputado federal bajaron de las camionetas para alejar a los manifestantes, e incluso se hicieron de palabras antes de poder avanzar.

Blanco Bravo, exgobernador de Morelos, permaneció dentro de la camioneta durante el reclamo. El vehículo continuó su ruta sin que el morenista respondiera a los manifestantes. El episodio se sumó a otros reclamos públicos contra el exfutbolista durante actividades relacionadas con la Copa del Mundo. En días previos, los aficionados también lo increparon tras el partido entre Ecuador y la Selección Nacional.

La fe nunca se fue en un monumento a tope

| Por Tania Gómez |

La ilusión duró hasta el último aliento. México cayó 3-2 ante Inglaterra en un partido de esos que aprietan el pecho, de los que hacen creer, una y otra vez, que la historia puede cambiar.

En el Monumento a la Revolución, plaza histórica que albergó a miles de aficionados que siguieron cada jugada bajo la lluvia, cada gol del tricolor fue un estallido de esperanza y cada embate inglés un golpe que, por momentos, parecía definitivo, pero nunca suficiente para apagar la fe del pueblo mexicano.

  • El Dato: La plaza de la República se convirtió en una de las sedes principales de los festivales futboleros de la afición en la Ciudad de México para la Copa Mundial 2026.

La calle lucía repleta desde antes del silbatazo inicial. La tormenta no espantó a nadie, bajo impermeables de todos los colores, paraguas improvisados y banderas convertidas en refugio contra el agua, la afición permaneció firme frente a las pantallas gigantes.

La lluvia caía sin descanso, pero las cornetas, las trompetas y los cánticos sonaban todavía más fuerte, como si el ánimo pudiera imponerse al clima.

  • 1 millón 350 mil personas fueron a lo largo de Reforma

Cada ataque de México se vivía de pie, mientras cada avance de Inglaterra hacía que muchas personas se llevaran las manos al rostro sin despegar la vista de las pantallas. Había quienes se mordían las uñas, quienes apretaban los puños y quienes, simplemente, cerraban los ojos unos segundos para esperar que el desenlace fuera distinto.

Cuando el árbitro señaló el penal, la tensión recorrió el lugar. “¡No quiero ver!”, gritó más de un aficionado mientras se cubría el rostro con las manos o volteaba hacia otro lado. Otros permanecieron inmóviles, con la mirada fija en la pantalla y el corazón suspendido por unos instantes. Fueron segundos interminables que parecieron detener el tiempo.

Cuando Inglaterra tomó ventaja, el Monumento a la Revolución guardó silencio apenas unos segundos. Después volvió el grito, volvió el aliento y regresó el inagotable “¡Sí se puede!”, convencidos de que el equipo todavía tenía una oportunidad para vencerlos. La expulsión de un jugador inglés terminó por reavivar la esperanza. Con un hombre más sobre la cancha, cada recuperación de balón, cada ataque y cada aproximación al arco rival era celebrada como si el empate estuviera a la vuelta de la esquina.

Nadie se movía de su lugar. Nadie dejaba de creer. Por un momento, miles de aficionados sintieron que el partido todavía podía cambiar de dueño.

La lluvia dio tregua por momentos, pero continuó empapando playeras, banderas y penachos, pero ya nadie parecía notarlo. Con el reloj consumiendo los últimos minutos, la ansiedad terminó por apoderarse del lugar.

Cuando llegaron los minutos de compensación, la esperanza volvió a encenderse. El “¡México, México!” Y el “¡sí se puede, sí se puede!” retumbaron con más fuerza que la lluvia en las gargantas.

Nadie quería aceptar que el tiempo se agotaba, porque mientras el árbitro no marcara el final, para miles de personas reunidas bajo el aguacero todavía era posible creer en la victoria del tricolor.

El silbatazo final cayó como un balde de agua fría, más pesado, incluso, que la tormenta que acompañó toda la tarde. Terminó el partido, terminó el sueño.

Las manos terminaron donde habían estado durante buena parte del encuentro: sobre el rostro. Muchos permanecieron inmóviles, con la vista clavada en las pantallas, como si rogaran que apareciera un minuto más, una última oportunidad o un giro inesperado.

Pero no ocurrió. El marcador permaneció intacto y, con él, la certeza de que el anhelado título se había escapado.

Poco a poco comenzaron a vaciarse los alrededores del Monumento a la Revolución. Las banderas tricolores, todavía húmedas por la lluvia, dejaron de ondear con la misma fuerza.

Las playeras verdes se diluían entre pasos lentos. Algunos aficionados salían con el rostro desencajado; otros guardaban un silencio difícil de romper. Había decepción, había tristeza y también esa resignación tan conocida por el aficionado mexicano.

Como si alguien hubiera elegido la banda sonora perfecta para la despedida, un mariachi comenzó a interpretar “No te aferres a un imposible”. Los acordes se mezclaban con los últimos cánticos, con las cornetas ya apagadas y con una multitud que abandonaba el lugar mientras miraba, de vez en cuando, las pantallas, todavía incrédula por el desenlace.

Durante casi tres semanas, desde que comenzó el torneo el 11 de junio, la afición se permitió soñar. Soñó con romper la historia, con levantar un título, con demostrar que esta vez podía ser diferente. Por unas horas, bajo la lluvia, entre espuma, trompetas, cervezas e impermeables, ese sueño pareció posible.

Pero el futbol, otra vez, terminó por aterrizar a todos en la realidad. Una realidad conocida, dolorosa, en la que México compite, emociona, ilusiona... pero vuelve a quedarse a las puertas.

El sueño terminó con un 3-2 que duele más por lo cerca que pareció estar la hazaña que por el marcador mismo.

La fiesta quedó atrás. La lluvia continuó mientras la multitud se dispersaba. Y con ella también se fue esa ilusión colectiva que, por unas semanas, logró hacer olvidar la rutina, las preocupaciones y el peso de la realidad cotidiana.

El Monumento a la Revolución, sede de nuestra historia, nuevamente fue testigo de cómo un país entero despertó de un sueño que, una vez más, terminó demasiado pronto.

Viven México vs. Inglaterra 1.3 millones desde la capital

| Por Luis Olvera y Fernanda Rangel |

La Ciudad de México pasó de la euforia al silencio en apenas unos segundos. Durante más de dos horas, cerca de un millón 350 mil personas ocuparon plazas, avenidas y calles para seguir el duelo de la Selección contra Inglaterra en los dieciseisavos de final del Mundial.

Cuando el árbitro marcó el final y el marcador quedó 3-2 a favor de los ingleses, la fiesta terminó de golpe.

Eran las 21:05 horas cuando el silbatazo dejó sin voz al Ángel de la Independencia. Los gritos que durante semanas acompañaron la ilusión mundialista se transformaron en murmullos, lágrimas y miradas perdidas.

Incautación de bebidas alcohólicas por autoridades capitalinas, ayer.
Incautación de bebidas alcohólicas por autoridades capitalinas, ayer. ı Foto: Especial

El sueño de ver a México romper la barrera de los octavos de final volvió a quedarse en el camino, como ocurrió en 1998, 2002, 2006, 2010, 2014 y 2018.

“Nos vamos contentos, 3-2 no es fácil, pero por ahí faltó un poquito más”, dijo Jesús, mientras observaba cómo decenas de aficionados comenzaban a retirarse sin ánimo de permanecer un minuto más frente al monumento.

Diez minutos después del partido, el Ángel ya lucía semivacío. Cinco horas antes había sido un mar de camisetas verdes, matracas y banderas. Incluso la intensa lluvia que cayó durante la tarde había sido tomada como una simple anécdota. Al final, para muchos terminó pareciendo un presagio.

En el Zócalo la escena fue similar. Miles de personas siguieron el encuentro desde el Fan Fest instalado frente a Palacio Nacional. Conforme avanzaba el partido, cada llegada de México levantaba a la multitud; cada ataque inglés provocaba silencios cada vez más largos.

Cuando cayó el último gol y terminó el encuentro, hubo quienes no pudieron contener las lágrimas. Otros descargaron su frustración criticando las decisiones del técnico Javier Aguirre.

“La selección recuperó la entrega, pero no entendimos los cambios”, comentaban varios aficionados mientras caminaban hacia las estaciones del Metro. Muchos coincidían en que la salida de Julián Quiñones y Gilberto Mora cambió el rumbo del partido.

En Paseo de la Reforma, donde desde temprano se instalaron miles de seguidores, la celebración también se apagó rápidamente. A pesar del operativo implementado por el Gobierno capitalino, todavía era posible encontrar vendedores que ofrecían cerveza de diferentes marcas entre 50 y 100 pesos cerca del Monumento a la Revolución.

Hasta las 19:00 horas, la Secretaría de Gobierno de la CDMX reportó el decomiso y destrucción de ocho mil 154 latas de cerveza y 463 botellas de bebidas alcohólicas en Paseo de la Reforma; además, se suspendieron nueve estacionamientos utilizados para almacenar bebidas destinadas a la venta clandestina.

Mientras la multitud comenzaba a dispersarse, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, informó que el operativo continuaba para garantizar el regreso seguro de los asistentes. “Seguimos con el trabajo para que todas y todos regresen con bien a casa”, publicó en redes sociales.

La salida fue ordenada. No hubo cánticos ni festejos. Sólo conversaciones en voz baja sobre lo que pudo ser. Durante 21 días, una pregunta acompañó a millones de mexicanos en calles, oficinas y redes sociales: “¿Y si sí?”.

La respuesta llegó este domingo, entre el silencio del Ángel, las lágrimas del Zócalo y una ciudad que, una vez más, vio terminar el Mundial con la esperanza intacta de que algún día la historia pueda escribirse diferente.


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