La decisión de la FIFA de suspender la sanción por tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun provocó una ola de críticas internacionales, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló que pidió al mandamás de la FIFA, Gianni Infantino, revisar la jugada antes del partido de octavos de final del Mundial 2026 entre la Selección coanfitriona y Bélgica.
El magnate aseguró que sólo solicitó una revisión porque consideró que la expulsión fue equivocada. Desde la Oficina Oval afirmó que la jugada no era siquiera una falta, al sostener que Folarin Balogun y su rival simplemente chocaron mientras corrían a toda velocidad.
- El Dato: Según reportes, miembros de la FIFA pidieron la renuncia de Gianni Infantino a la presidencia del organismo tras la polémica.
El republicano calificó como una decisión “realmente brillante” que la FIFA suspendiera la sanción, aunque insistió en que nunca presionó al organismo para cambiar el castigo. Según dijo, sólo expresó su opinión sobre una acción que consideró injusta.

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También señaló que Estados Unidos tenía que afrontar un partido de eliminación directa con sus mejores jugadores disponibles y sostuvo que mantener fuera al atacante del Mónaco generaría dudas sobre la competencia. Además, criticó el arbitraje del brasileño Raphael Claus, responsable de mostrar la tarjeta roja, al afirmar que su historial le parecía “un poco sospechoso”, aunque no presentó pruebas.
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Horas después, Gianni Infantino confirmó que efectivamente habló con Donald Trump, pero rechazó cualquier insinuación de interferencia política. Explicó que durante la conversación dejó en claro que el caso seguía un proceso legal dentro de los órganos judiciales de la FIFA, los cuales, aseguró, trabajan de forma independiente y autónoma.
Pese a esa explicación, la actuación generó críticas. La UEFA acusó a la FIFA de haber “cruzado una línea roja” al suspender una sanción que normalmente implica un partido automático de suspensión tras una expulsión. El organismo europeo sostuvo que una decisión de ese tipo pone en riesgo la integridad del torneo y debilita la credibilidad de las reglas.

En tanto, la Real Federación Belga de Futbol intentó impedir que Folarin Balogun disputara el encuentro frente a Estados Unidos y presentó una impugnación contra su elegibilidad. Sin embargo, el organismo declaró inadmisible el recurso.
Joseph Blatter, expredisdente de la FIFA, también alzó la voz y aseguró que “las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas. Se anulan por reglas, evidencia y organismos independientes. Si un presidente de EU que interviene con el de la FIFA”

Asimismo, la Federación Suiza de Futbol expresó que la resolución genera incertidumbre sobre la autoridad de las decisiones arbitrales y el uso del sistema de Árbitro Asistente de Video (VAR). A su vez, la Confederación Brasileña de Futbol defendió al árbitro Raphael Claus y rechazó cualquier insinuación que pusiera en duda su integridad profesional.
Desde Alemania, el presidente de la Federación de Futbol de dicho país pidió a la FIFA aclarar si existió una influencia política en el proceso. El comisario europeo de Deporte, Glenn Micallef, sostuvo que las decisiones deportivas deben permanecer en manos de los organismos correspondientes y no de los políticos.

Por su parte, el exentrenador, Jürgen Klopp, afirmó que si Donald Trump y Gianni Infantino resolvieron el caso entre ambos, sería una situación “de locura” que pone en duda toda la competencia.
El seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, cuestionó con qué fundamentos puede revertirse una decisión arbitral después de haber sido confirmada mediante el VAR y advirtió que el caso abre dudas respecto a la coherencia en el futuro.

El impacto del caso se extendió a otras selecciones. Inglaterra analizó una posible apelación por la expulsión de Jarell Quansah frente a México, el domingo pasado.
Por su parte, Francia solicitó a la FIFA retirar la tarjeta amarilla mostrada a Michael Olise en su juego ante Paraguay, aunque medios reportaron que esa petición no está relacionada con el caso Balogun.

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