BLAISE CENDRARS, PINTOR EFÍMERO
MI QUERIDO HENRY MILLER, Nunca he pintado a la acuarela ni tampoco he dibujado, sin embargo, un día que me rompí la pierna y que me trasladaron a un hotel, me puse a pintar lo que veía por la ventana, desde mi cama colocada de frente. Fue en Saint-Cloud en 1912. Veía París a través de la ventana noche y día. Pinté 29 cuadros al óleo, pero muy… literarios, puesto que no soy pintor. Me resultó muy divertido y asombrosamente fácil y hermoso. El vigésimo noveno día, cuando pude caminar y salir me fui y nunca más volvía a tocar un pincel o un color. Iba por el camino de tomarme en serio la pintura y crearme problemas, ¡al igual que los demás!...
Esos cuadros me los robaron, así como todas mis posesiones, cuando mi casa de campo fue saqueada en junio 1940. ¡Hasta nunca!
Mi mano amiga,
Blaise Cendrars
Blaise Cendrars, “Correspondencia 1934-1959”, Líneas de fuga, núm. 36, marzo 2016.
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IDEALISMO MÁGICO
EL “IDEALISMO MÁGICO” es un proyecto que tiene que ver fundamentalmente con la relación del hombre con el cosmos, una relación que podemos caracterizar globalmente como intuición intelectual; […] un éxtasis, una salida del hombre de sí mismo y una proyección activa del sujeto sobre el objeto que conoce… Una analogía, planteada explícitamente por Novalis, puede orientarnos en la dilucidación de este problema: la analogía que existe entre el alma individual y el cuerpo humano, por una parte, y la que se da entre el alma del Universo y éste, por otra; es la doctrina del microcosmos y el macroanthropos: del mismo modo que el alma del hombre gobierna su cuerpo, el alma del Universo gobierna éste. […]
El “idealismo mágico” no es, con todo, la última meta del ser humano; ésta debe ser la moralización de la Naturaleza. Esta transformación del Universo, cuyo sentido es la victoria del espíritu sobre la inercia y sobre la tendencia a la disgregación, debe acercar a aquél a Dios, que es el fin de este dinamismo. De ahí que para Novalis el poeta, que es el agente de esta glorificación del cosmos, sea a la vez un “vidente” —idealismo—, un “mago” —mágico— y un sacerdote, porque su actuación está referida al ámbito de lo divino.
“Introducción” en Novalis, Himnos de la noche / Enrique de Ofterdingen, ed. y trad. Eustaquio Barjau, Cátedra, 2024.
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LA POESÍA AMATORIA EGIPCIA
EN EL PAPIRO de Londres el arte de atrapar en el lazo a las aves es entretenimiento cortesano que provee un interesante ejemplo de poesía de salón. Los pájaros que revolotean sobre el Egipto proceden directamente del país del incienso. Vienen del Punt cargados de esencias y ungüentos aromáticos, y hacia ellos, en correspondencia sentimental, extiende su fina mano la doncella para apresarlos. Pero la imagen del juego sólo es ocasión para dar salida a la queja amorosa. El enredar y soltar pájaros, el escuchar su grito y su pugna por escapar, es el pasatiempo, pero, ¡ay!, el plañido del ave es el de la mujer aprisionada por el amor, que no puede tender la red, ni se entera del enjambre de pájaros que revolotea sobre su cabeza, que ya no descubre sabor en la confitura, ni dulzura en el mosto, pues su corazón sólo desea la proximidad del corazón amado. Sueña con los desposorios, porque renunciar al “hermano” es la muerte; o se imagina entregada al amor hasta que, como en las albas provenzales, la voz del pájaro que vela sobre él anuncia el día y el momento doloroso de la despedida.
La composición lleva el título: Las bellas y alegres canciones de tu hermana, a la que ama tu corazón, viniendo de la espesura:
(Mi) querido hermano / mi corazón aspira a tu amor. / Todo lo que llevo a cabo para ti. / Yo te digo: / Mira lo que hago; / he venido a cazar, / mi lazo en mi mano, / y en mi mano mi jaula y mi cebo. /Todos los pájaros del Punt / se posan en el Egipto, / ungidos de mirra. […]
Abraham Rosenvasser, La poesía amatoria en el Antiguo Egipto, Bajel, 1945.
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TRATADO DEL PETIRROJO
JESÚS ESTÁ EN LA CRUZ. Un pequeño pájaro gris desciende de pronto del cielo y revolotea alrededor de la cruz. Se aproxima a Jesús y, con la ayuda de su pico, trata de arrancar el clavo que está a la derecha del Señor y que atraviesa su mano.
El clavo se mueve un poco; la sangre divina se derrama sobre su cuello; lo intenta de nuevo.
Jesús abre los ojos, gira su rostro hacia el pequeño pájaro gris, ve cómo se obstina. En voz muy baja le murmura que como recuerdo del socorro que ha intentado quedará marcado con su sangre hasta el fin de los tiempos, hasta la extinción del mundo, hasta la desaparición de los pájaros en el espacio.
Pascal Quignard, “Tratado XXII”, Pequeños tratados I, trad. Miguel Morey, Sexto Piso, 2016.
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INTELIGENCIA VEGETAL
LOS ESTUDIOS más recientes sobre el mundo vegetal han demostrado que las plantas son sensibles (es decir, que están dotadas de sentidos), se comunican (entre ellas y con los animales), duermen, memorizan e incluso son capaces de manipular a otras especies. Además, pueden describirse como organismos inteligentes a todos los efectos. Las raíces conforman un frente en continuo avance, con innumerables centros de mando, de suerte que el aparato radical se erige en guía de la planta como si fuera un cerebro colectivo, o mejor, una inteligencia distribuida que, a medida que crece y se desarrolla, va recabando información importante para su nutrición y supervivencia.
Se habla ya de cierto tipo de robots de inspiración vegetal, una auténtica generación de plantoides destinada en breve a suceder, en la cadena evolutiva de la robótica, a los robots de inspiración humana (“androides”) y animal.
Stefano Mancuso y Alessandra Viola, Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, trad. David Paradela López, Galaxia Gutemberg, 2021.
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EL INFIERNO
CUANDO SOMOS NIÑOS, el infierno es nada más que el nombre del diablo puesto en la boca de nuestros padres. Después, esa noción se complica, y entonces nos revolcamos en el lecho, en las interminables noches de la adolescencia, tratando de apagar las llamas que nos queman —¡las llamas de la imaginación!—. Más tarde, cuando ya no nos miramos en los espejos, porque nuestras caras empiezan a parecerse a la del diablo, la noción del infierno se resuelve en un temor intelectual, de forma que para escapar a tanta angustia nos ponemos a describirlo. Ya en la vejez, el infierno se encuentra tan a mano que lo aceptamos como un mal necesario y hasta dejamos ver nuestra ansiedad por sufrirlo. Más tarde aún (y ahora sí estamos en sus llamas), mientras nos quemamos, empezamos a entrever que acaso podríamos aclimatarnos. Pasados mil años, un diablo nos pregunta con cara de circunstancia si sufrimos todavía. Le contestamos que la parte de rutina es mucho mayor que la parte de sufrimiento. Por fin llega el día en que podríamos abandonar el infierno, pero enérgicamente rechazamos tal ofrecimiento, pues ¿quién renuncia a una querida costumbre?
Virgilio Piñera. “Cuentos fríos” en Robert Sabatier y Jorge Campos, Diccionario ilustrado de la muerte, Editorial GG, 2023.
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PIANO
ESTE INSTRUMENTOfue inventado en 1698 por el fabricante florentino de clavecines Bartolomeo Cristofori, cuyo primer modelo quedó listo en 1709 y se llamó gravicembalo col piano e forte (clavecín con suave y fuerte), aunque fue más conocido inicialmente como pianoforte, que más tarde se abrevió a piano, y así llegó a nuestra lengua. Actualmente se conocen dos pianos fabricados por Cristofori: uno de ellos, de 1720, está en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York; el otro, fechado en 1726, está en el museo de la Universidad Karl Marx, de Leipzig.
Ricardo Soca, El origen de las palabras, prol. Lola Pons, Rey Naranjo Editores, 2024.