Willie Colón nació el 28 de abril de 1950 en Nueva York, Estados Unidos. Fue criado en el Bronx por su abuela Antonia, quien siempre le inculcó sus raíces boricuas. En los años 50 y 60 —como declaró en una entrevista con la agencia Efe en 2013— sufrió discriminación. No obstante, ella fomentó desde temprana edad su gusto por la música al regalarle una trompeta, antes de que él pasara a dominar el trombón.
WILLIE COLÓN FUE CRIADO EN EL BRONX POR SU ABUELA ANTONIA, QUIEN LE INCULCÓ SUS RAÍCES BORICUAS. ELLA FOMENTÓ SU GUSTO POR LA MÚSICA AL REGALARLE UNA TROMPETA
El también compositor, quien falleció el 21 de febrero de 2026 en su ciudad natal, puso en el mapa la identidad latina a través de la salsa desde la década de 1960. Junto al ponceño Héctor Lavoe —con quien seguramente se encuentra celebrando una de sus bacanales de antaño—, lanzó el álbum El Malo (1967) bajo el sello Fania Records. Este trabajo cobró un carácter callejero gracias al agresivo trombón del Malo del Bronx y al inigualable fraseo del Cantante de los Cantantes, al mezclar ritmos afrocubanos, caribeños y estadunidenses.
OTRO DE LOS ÁLBUMES que consolidó la dupla Colón-Lavoe fue, por ejemplo, Cosa Nuestra (1969). Este disco incluye canciones que gozan de gran popularidad, como “Che Che Colé”; según Fania all Stars, los dio a conocer en varias partes del mundo. Además, el arte del disco, creado por el diseñador Izzy Sanabria, imprimió ese toque mafioso que caracterizó la época en que el trombonista y el cantante trabajaron juntos. Asimismo, temas como “Juanito Alimaña” —incluido en el álbum Vigilante (1983)— son melodías que, al retratar la vida cotidiana en los barrios, transmitían una crítica social, presentaban personajes marginales y narraban crónicas urbanas.
Por otra parte, desde finales de los 70 y hasta mediados de los 90, Colón colaboró con el cantante y compositor panameño Rubén Blades. Publicaron juntos seis discos; el más emblemático es Siembra (1978). Este álbum —considerado el más vendido en la historia de la salsa— no sólo destaca por fusionar ritmos del Caribe con géneros como el funk, sino también por su contenido lírico cargado de conciencia social latina.
Blades, quien antes de ser una estrella de Fania trabajó en el sello como mensajero, publicó un emotivo texto en su página oficial tras la muerte de Colón. En él recordó que, tras conocer al trombonista en Panamá hacia 1968, jamás imaginó que tendrían una “conexión personal, emocional e intelectual, capaz de cambiar la estructura tradicional de la salsa”. El panameño también destacó la lealtad de su colega:
En lo personal, recuerdo la solidaridad que demostró conmigo [...] cuando canté mi tema “Tiburón” en Miami a pesar de las amenazas, o cuando tocamos en el entonces famoso Studio 54 de Nueva York. El maestro de ceremonias describió la ocasión como un hito para los latinos, pero le comenté a la audiencia que ese lugar era un antro de “plástico” que sólo nos aceptaba porque estaba en decadencia. Al terminar el set, Willie me defendió cuando el promotor y sus asistentes me reclamaron por lo expresado.
Sin embargo, la amistad y la colaboración musical se quebraron debido a un conflicto económico y judicial. En 2003, tras un concierto de celebración por los 25 años de Siembra, Colón demandó a su colega acusándolo de no pagarle la suma acordada. El panameño posteriormente señaló que la empresa organizadora los perjudicó a ambos. Aun así, el conflicto se prolongó y llegó a su fin en 2013 con un fallo judicial a favor de Blades.
Otro factor que los distanció —pese al respeto que el panameño siempre ha manifestado por el nuyorican— fue el abierto apoyo del trombonista a Donald Trump. Esta simpatía comenzó a hacerse pública cerca de 2016, cuando en una entrevista para Univision declaró que la política de Trump era la “menos mala”. Después, durante las elecciones de 2020, reafirmó su postura en su cuenta de X (antes Twitter): “Me levanté a las cinco de la mañana para no hacer fila. Sin afeitar, sin desayunar, sin peinarme… ¡Pero logré votar por Trump!”. Esto generó un intenso debate entre sus seguidores, que mientras disfrutaban de sus himnos dedicados a los latinos, se sorprendieron por su firme postura crítica hacia los gobiernos de izquierda.
EN SOLITARIO, COLÓN exploró diversos estilos musicales. Con el lanzamiento de Solo (1979), no únicamente asumió el rol de arreglista incorporando metales, cuerdas y coros femeninos, sino que se consolidó como voz principal; esto es evidente en “Sin poderte hablar”, una salsa romántica que sigue vigente.
Ya en los ochenta, dentro del álbum Fantasmas (1981), sobresale su adaptación de “Oh, ¿qué será?” —original del cantautor brasileño Chico Buarque—, que demuestra la innovación que caracterizó su trayectoria. No obstante, en esa misma década, Willie continuó transmitiendo mensajes sociales mediante narrativas barriales, como en “Tiempo pa’ matar”. En este tema aborda el paso del tiempo, el ocio, la frustración y la violencia derivada de las malas decisiones.
Colón —quien falleció a los 75 años en Nueva York, cuna de la salsa brava y mapa de exploración para su arte— alcanzó fama mundial con éxitos de gran arraigo popular como “Gitana”, “Idilio” o “Talento de televisión”. Su legado, que también incluye la emblemática canción “El gran varón”, lo consagra como una leyenda de la música latinoamericana. ¡Guapea, Willie Colón! ¡Larga vida al Malo del Bronx!