Antes de Otis. La memoria más escabrosa de J.M. Servín

Antes de Otis es una obra de J.M. Servín que rescata algunos recuerdos del autor en las playas de Acapulco mediante una mezcla de autobiografía, no ficción y true crime. Servín reconstruye la época dorada del puerto desde sus márgenes, entrelazando figuras como Johnny Weissmüller y Virginia Hill con recreaciones especulativas de otros personajes como Charles Manson y Jack Kerouac.

Antes de Otis. La memoria más escabrosa de J.M. Servín
Antes de Otis. La memoria más escabrosa de J.M. Servín Foto: Especial

J.M. Servín quiere recuperar la memoria más escabrosa de Acapulco a través de su libro Antes de Otis, publicado por Penguin Random House a inicios de 2026. Señala que su texto navega entre la novela de iniciación, la autobiografía, la no ficción y el true crime. Esta nueva obra del autor mexicano de otros títulos íntimos, como Mi vida no tan secreta, se lee con ritmo y rescata una historia social poco explorada del país. Como explica quien también es director de la editorial de periodismo narrativo Producciones El Salario del Miedo, Antes de Otis es abordada desde los “márgenes” y no desde los “próceres”, retratando la época dorada del puerto guerrerense —centro turístico de celebridades— en algunas décadas del siglo pasado.

Antes de Otis tiene elementos del periodismo de farándula. A través del morbo, la frivolidad, el humor y la tragedia, J.M. construye una novela —que se puede leer de corrido— donde el protagonista, marcado por los excesos, la apatía y un insomnio delirante, celebra su cumpleaños número 60 junto a su novia y amigos en sitios emblemáticos de Acapulco, como el Hotel Flamingos, que abrió sus puertas en los años treinta. En ese lugar vivió el actor hollywoodense Johnny Weissmüller, el Tarzán más famoso de todos los tiempos, quien también aparece en las páginas del libro.

EN LA NOVELA, ADEMÁS, están incluidas otras figuras de la cultura pop: el criminal Charles Manson, así como el escritor referente de la Generación Beat, Jack Kerouac. Servín explica que decidió incluir a Manson tras leer una nota que afirmaba que éste visitó Acapulco y que, al parecer, cometió un doble homicidio en el puerto. A partir de ahí, al autor se le ocurrió una recreación especulativa en la que quien estaba al frente de la secta llamada La Familia conoce a Weissmüller y, tras cometer el crimen, escapa a la Ciudad de México para encontrarse con el autor de En el camino en un sitio de mala muerte; todo esto ambientado en la década de 1950. J.M. Servín comenta que esta combinación de realidad documentada y ficción hizo que Antes de Otis cuente con elementos noir y un fuerte acercamiento a la vida popular.

ESTA NOVEDAD EDITORIAL VA MÁS ALLÁ DE UNA NOVELA; AL COMBINAR DISTINTAS FORMAS DE NARRAR, SIRVE COMO UN ARCHIVO HISTÓRICODE LA LLAMADA ‘PERLA DEL PACÍFICO’

Por lo tanto, esta novedad editorial va más allá de una novela; al combinar distintas formas de narrar, sirve como un archivo histórico de la llamada “Perla del Pacífico”. Según Servín —un autodidacta que pasó años de indocumentado en Estados Unidos y Francia—, Acapulco posee una “leyenda y una tradición muy potente, no sólo como centro turístico”. El autor cuenta que en este destino, aunque reconocido por sus playas, existe un submundo donde se mezcla el lujo y la delincuencia desde sus comienzos. Así, personajes como Virginia Hill, la “Reina de la Mafia”, aparecen en las páginas. “Ella era una mujer muy bella que colaboraba con la mafia italiana de Chicago, la que construyó el concepto de Las Vegas”. “Llegó a México como una especie de emisaria para ver qué potencial tenía Acapulco”. Este es un episodio poco registrado en la historia mexicana y la figura de Hill, confiesa el autor, se convirtió en un pistón fundamental para hilar la trama del libro.

LA OBRA LITERARIA DE SERVÍN —que ha tomado como referentes a Céline, Jack London y James Ellroy, entre otros— se ha ido configurando a través de sus propios recuerdos y la escritura en primera persona. De hecho, en un número del El Cultural de 2024, publicó un texto donde explicaba que tenía unos 15 años de no vacacionar en Acapulco, al que describió como “el antes majestuoso puerto turístico, hoy sometido por delincuencia de alto riesgo”. A su regreso, el autor —que suele escribir al ritmo de The Clash— encontró un escenario decaído y un lugar turístico depredado por los bienes raíces.

No obstante, hospedarse con su novia y amigos en el Hotel Flamingos fue para Servín un sueño cumplido, no sólo por la relación del sitio con el Tarzán de Hollywood, sino porque ahí solía desenvolverse la farándula estadunidense y la clase política mexicana. “En esa visita estuvimos bajo el yugo de las lluvias torrenciales a partir de las cuatro o cinco de la tarde, lo cual nos impedía salir”, comenta el escritor, quien aparte creció en las unidades habitacionales de Iztacalco, al oriente de la Ciudad de México.

Fueron días de encierro que detonaron mi imaginación sobre cómo sería la vida cuando ahí vivió Weissmüller, contrastándolo con lo que pasé a lo largo de mi vida con mi familia como vacacionista, quedándonos en casas de huéspedes y metidos en playas populacheras.

Servín, por otro lado, menciona que el tener una memoria fresca de sus visitas al puerto —antes del fenómeno natural que lo devastó— lo llevó a retratar un Acapulco mítico y no un lugar donde los chilangos suelen vacacionar. Así, con Antes de Otis, el escritor explora qué habría pasado en distintas épocas: desde su niñez —divirtiéndose con sus padres y hermanos— hasta su vida adulta como ganador de un premio literario, casado con una francesa y de regreso a su país, llegando a ese último viaje de sus 60 años. Sin permitir que el pasado lo agobiara o lo hiciera renunciar a la nostalgia, J.M. logra una historia alucinante que parece mantenerse intacta, relatando lo ocurrido justo antes de un huracán que lo cambió todo.