LA CANCIÓN #6

Unos besos con los Flaming Lips

Unos besos con los Flaming Lips Foto: Mike Román

Ser el niño sin amor tiene su ventaja, los amigos y la música te consienten yte alivianan. A falta de amor, el Marc se rifó con la entrada para recibir los besos eléctricos de unos labios en llamas. Los Flaming Lips iban a tocar en el Velódromo Olímpico, pero por la baja venta los mudaron al pabellón oeste del Palacio de los Deportes. Pese a ser una vil bodega con mejores baños que sonido, los Flaming no se pandearon, al contrario, le sacaron brillo al pequeño espacio con su gran show y se armó un concierto de buen calibre con los abridores: los eclécticos de Ecatepec, Un Perro Andaluz; el cuarteto noise dublinense, Gilla Band; y el dúo angelino de techno rock, Sextile.

Los Flaming en vivo siempre son un despliegue de buena música y exceso de creatividad escénica. El concierto más luminoso al que he ido, eran ellos en el Webster Hall de Nueva York el año nuevo de 1998. A eso tienen acostumbrados a sus fieles, a ver la luz y a sentir el calor, y esta vez no fue la excepción. Prácticamente trajeron el circo alucinante de hace dos años en el Hipnosis: luces, inflables, rayos, humo, botargas, esferas rebotando entre los fieles, confeti metálico, serpentinas eléctricas y polvo de estrellas. La tormenta sensorial que cae con sus estupendas canciones psicodélicas de rock y pop progresivo. Dieron el gran show sin prescindir de ningún elemento y de casi ninguna rola… sí faltó “In The Morning With The Magicians”, la verdad.

COMO UN MESÍAS DE NEÓN, metido en su burbuja espacial con los brazos abiertos, Wayne Coyne canta y arenga al público con llamados al amor, mientras el cuarteto dispara su música en ríos de colores. Coyne es un capitán, compositor, multiinstrumentista y delantero de sus argonautas: Derek Brown, Tommy McKenzie, Adam Judd y Matt Duckworth. Tocaron canciones de oro, cóvers y piezas sorpresivas como la que estrenaron esa noche: “Every Teardrop Cried”. Se dieron vuelo con Yoshimi Battles the Pink Robots y At War with the Mystics. Atrás, en las pantallas, desfilaban las letras enormes de cada canción para integrarse al grupo: “Turn It On”, “The Yeah Yeah Yeah Song”, “She Don’t Use Jelly”, “Vein of Stars” y “Do You Realize?” que siempre me toca la cuerda sensible cuando canta ¿Te das cuenta de que todos los que conoces morirán algún día? Hubo una versión sublime de “True Love Will Find You In The End” de Daniel Johnston, que adquirió la dimensión instrumental de los Flaming con un sedante pedal steel de Adam Judd. La mala nota fueron los policías entre el respetable para sacar por la fuerza a los fumadores, los típicos uniformados que te revenden el material apañado. Los conozco, en el Festival Corona de 2023 me torcieron fumando un porro frente a Bad Religion. Luego de negociar 300 pesos para dejarme tranquilo, uno de ellos me corrió otro gallo: vete leve. El toque más caro de mi vida. Para cerrar, los Flaming nos lanzaron “War Pigs” de Black Sabbath, claramente dirigida contra la guerra en Medio Oriente, y su clásica “Race for the Prize”. Unos besos alucinantes.

TE RECOMENDAMOS: