LOS IMPRESENTABLES

Las reglas del marqués de Queensberry

Las reglas del marqués de Queensberry
Las reglas del marqués de Queensberry Foto: Cortesía del autor

EN EL AÑO DE 1867, el 9º marqués de Queensberry, John Sholto Douglas, hombre atlético, campeón de boxeo en pesos ligeros, gran jinete y cazador respaldó públicamente el documento que fundó las bases del boxeo moderno. Doce reglas, entre ellas: la obligación de pelear en un cuadrilátero, en rounds de tres minutos por uno de descanso, la cuenta regresiva desde diez como única oportunidad de volver al combate para un hombre caído, el uso de guantes y la prohibición de zapatos con clavos.

Heredero de la más antigua familia de la nobleza de Escocia, era despreciado en la alta sociedad británica por ser adúltero, ateo y violento. Las reglas para evitar la brutalidad en el boxeo que pasaron a la historia con su nombre, The Queensberry Rules, se leen como oscura ironía. John Sholto odiaba a su familia. Su primogénito Francis Archibald murió en un extraño accidente de caza después de que su padre lo chantajeara en cartas despiadadas por su supuesta relación homosexual con Lord Rosebery, primer ministro de Gran Bretaña. Hoy, su nombre nos llega como el causante de la ruina, encarcelamiento y muerte de Oscar Wilde.

En la cima del reconocimiento público, Wilde mantuvo una relación borrascosa con el tercer hijo del marqués, Lord Alfred Douglas.

EL 9o MARQUÉS DE QUEENSBERRY LOGRÓ, dirigiéndole una tarjeta, convertirlo en el chivo expiatorio de la purga de homosexuales en las altas esferas británicas. “A O. Wilde, ostentoso sodomita” se leía en la tarjeta que dejó en el Club Abermale. El proceso por difamación que empezó Wilde se tornó en contra suya. Durante el juicio, la aparición de los nombres Rosebery, primer ministro, y Kitchner, respetado general inglés, en la listas de homosexuales entregadas por los testigos del marqués incitaron a los jueces a dar un escarmiento público acerca de la “indecencia repugnante”, nombre con el cual estaban penadas en la Gran Bretaña desde 1885, so pena de cárcel y trabajos forzados, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.

Wilde estuvo preso dos años, la degradación de su salud lo llevó a la muerte en 1900, un par de años después de su liberación. Los trabajos a los que estuvo sometido consistían en hacer girar con los pies la rueda de un molino, en dar diez mil vueltas diarias a la manivela de un cilindro mecánico, y en deshebrar sogas hasta convertirlas en estopa. Se le permitía salir de la celda sólo una hora al día y tenía terminantemente prohibido, bajo severas penas, hablar una palabra con nadie. Hacia el final de su condena le permitieron escribir en su celda.

“Ningún hombre, de cierto, cayó jamás de modo tan innoble, y a causa de tan innobles instrumentos como yo. En algún pasaje de Dorian Grey digo que ‘todo cuidado que un hombre ponga en la elección de sus enemigos es poco’. No se me pasó por la cabeza que un paria me iba a convertir en paria”.

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