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¿Medicina científica o medicina occidental?

¿Medicina científica o medicina occidental? Foto: Fuente > Especial

Como toda actividad humana a gran escala, la ciencia requiere de una crítica histórica y social. Sin la crítica, no entenderíamos por qué muchos científicos han cooperado con proyectos racistas, sexistas, clasistas, y con acciones bélicas destructivas. Pero la crítica tiene que ser razonable, basada en hechos, y se requieren metodologías científicas para aclarar las controversias en campos específicos del conocimiento. En este escrito, voy a centrarme en el caso de la medicina, porque es lo que conozco mejor.

Hay una actitud crítica que se puede caracterizar como un relativismo cultural: según esta tesis, lo que llamamos medicina científica no es más que una forma industrializada de medicina occidental, que no tendría más valor que las medicinas alternativas de otras sociedades del sur global. La ciencia sería un producto contingente, histórico, moldeado por fuerzas sociopolíticas y económicas de la cultura y los intereses occidentales. Esto plantea un conflicto: si la ciencia es meramente un producto occidental, deberíamos buscar la manera de reducir su influencia colonizadora para dar voz a otras tradiciones de África, Asia, Oceanía, América Latina. ¿Cuál es el problema con esta tesis?

Creo que debemos escuchar, reconocer y estudiar con rigor los discursos y las tradiciones del sur global, pero es falso que la ciencia sea meramente el producto de la ideología o de la operación colonial occidental. Por el contrario, lo que hay de auténticamente científico en la ciencia contemporánea es un tipo de actividad cuyos principios epistémicos y metodologías son promovidos, desarrollados y reconocidos por personas dedicadas a la ciencia en todos los continentes del planeta Tierra. Las capacidades epistémicas para el pensamiento científico no son un patrimonio de occidente sino una disposición de la humanidad en su conjunto.

Sería absurdo negar el papel protagónico de Europay los países de lengua inglesa en la historia del conocimiento científico a partir del Renacimiento, o la colaboración lamentable entre científicos de esas regiones y los proyectos de dominación colonial. También es cierto que las fuerzas históricas, socioculturales, políticas y económicas influyen en la actividad científica. Pero la tesis de que la ciencia es producto de la ideología o de la cultura occidental es falsa por varias razones. Comparto tres líneas argumentales:

1) Algunos avances científicos fundacionales se realizaron fuera de Europa. El caso más importante es el desarrollo de las matemáticas en la región de India, Persia, y en el mundo islámico. Otros ejemplos interesantes incluyen los avances astronómicos en China, en el mundo islámico, y en Mesoamérica; los avances de la medicina islámica, y los avances técnicos de China y Corea que catalizaron la cultura científica, como la invención de la imprenta de tipos móviles. El análisis histórico muestra que Egipto, Mesopotamia, China, India, Mesoamérica, y las civilizaciones andinas, desarrollaron conocimientos técnicos y protocientíficos. Son momentos relevantes en la historia de la ciencia porque ponen de manifiesto que el conocimiento científico no aparece en el vacío: parte de una plataforma cultural que no se limita a regiones o épocas particulares; más bien surge mediante redes de intercambios que se intensifican durante un momento histórico en una región, y migran en función de los cambios sociales.

2) La tesis de que la ciencia es producto de la ideología o la cultura occidental promueve la falsa idea de que hay una continuidad entre los prejuicios occidentales y las ideas científicas, cuando en realidad la ciencia se ha opuesto muchas veces a los supuestos metafísicos, epistemológicos o los valores sociales dominantes en occidente. Esta tesis también promueve la idea falsa de que los conocimientos científicos tienen una cualidad occidental inherente, y que la alternativa son las prácticas y cosmovisiones tradicionales mesoamericanas, africanas o asiáticas. En realidad, la ciencia es una alternativa a las prácticas tradicionales en todo el mundo, incluyendo las prácticas tradicionales occidentales. Por ejemplo, la homeopatía es una tradición occidental, desarrollada en la cultura alemana de los siglos XVIII y XIX. El consumo de productos homeopáticos se concentra en Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos. Esta forma de medicina industrial factura miles de millones de dólares. Pero sus principios no son reconocidos en los campos de las ciencias químicas, biológicas y de la salud. No es parte de la medicina científica. En otras palabras, la homeopatía es un caso de medicina industrial y occidental que no es científica. ¿Podemos poner ejemplos de medicina científica que no sean occidentales?

3) EN EL ÚLTIMO SIGLO LA CIENCIA se ha desarrollado en África, Asia, América Latina, Medio Oriente, Oceanía, sin respetar las fronteras del mundo occidental, anglosajón o judeocristiano. De hecho, hay una tendencia: ahora las sociedades con mayor producción científica incluyen a China, Japón y Corea, y hay un crecimiento en América Latina, África y el Medio Oriente. Consideremos el caso de las vacunas. ¿Son productos de la ciencia occidental? No hay, en su concepción, algún principio ideológico distintivo de Occidente. Su desarrollo pionero se debió al médico británico Edward Jenner, pero años antes, Mary Wortley Montagu observó la práctica de la variolación en Constantinopla, Turquía. En India y China existieron prácticas similares entre los siglos XVI y XVII. La invención de las vacunas resulta de una articulación entre las prácticas de China, India, Turquía, y la cultura científica europea. En el mundo contemporáneo el desarrollo de vacunas es relevante en China, India y Corea, más allá de Europa y los países anglosajones. Las vacunas son un ejemplo de medicina científica global: su diseño, construcción, análisis y aplicación surge del intercambio entre científicos sin respetar fronteras nacionalistas.

“LAS VACUNAS SON UN EJEMPLO DE MEDICINA CIENTÍFICA GLOBAL: SU DISEÑO, CONSTRUCCIÓN, ANÁLISIS Y APLICACIÓN SURGE DEL INTERCAMBIO ENTRE CIENTÍFICOS

Los conocimientos científicos son desarrollados, analizados y aplicados dentro y fuera del mundo occidental. La actividad científica tiene una dimensión sociopolítica, pero no hay cualidades occidentales intrínsecas en el conocimiento científico, salvo en el caso de investigaciones con compromisos y sesgos evidentes, que generalmente son expuestas como falsas dentro de las propias comunidades científicas. En el caso específico de la medicina, si un tratamiento de cualquier tradición médica parece tener eficacia, debe someterse a una investigación para descartar el efecto de los sesgos, de factores explicativos encubiertos (como el efecto placebo) o del azar. Si se comprueba un efecto terapéutico, la medicina científica debe indagar los mecanismos de acción, los beneficios y riesgos. A pesar de sus limitaciones, la medicina científica reconoce lo que ignora y lo investiga. Por eso defiendo la idea de la ciencia como un derecho humano en la escala global.

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