Apuesta por personajes secundarios

Wonder Man: un superhéroe que se atreve a salir del molde

Wonder Man renueva Marvel con sátira: explora identidad, regulación de metahumanos y actuación

Wonder Man, arte promocional de la serie. Foto: Especial

Llegó y es precisamente la serie que estábamos necesitando de Marvel, una confirmación de los acercamientos que sacan del molde tradicional a la figura del superhéroe, los cuales ya podía permitirse luego de consolidar un exitoso universo a través de la convencionalización, y que, tras haberlos probado con estupendas series como Loky y WandaVision, parecía haber dejado de lado.

En este caso el reto es por Wonder Man, que tras su creación en 1964, aunque ha estado involucrado con diversos eventos importantes del mundo de las viñetas como Vision Quest, siempre ha sido más bien un secundario, lo que le convierte en el vehículo ideal para aplicar aquella célebre y efectiva premisa de Stan Lee que dictaba “Lo importante no son sólo los superpoderes, sino las personas que los portan”, y enfocarse así en su lado como Simon Williams, aspirante a estrella de la pantalla, quien además de lidiar con sus inseguridades y frustraciones debe mantener en secreto las habilidades extraordinarias que posee. Dicho de esta manera suena algo trillado; sin embargo, es de ahí que surgen las pequeñas y refrescantes diferencias.

  • El Tip: Wonder Man es una sátira de Hollywood centrada en Simon Williams, un actor de riesgo inmigrante que obtiene poderes.

Empezado porque las complicaciones que enfrenta no tienen que ver con el usual llegar tarde a los castings o filmaciones por andar salvando gente o enfrentando villanos —de hecho, eso no lo tiene ni siquiera contemplado —, los problemas vienen de los inusuales requerimientos legales de la industria que llegaron producto de una tragedia aquí narrada en un llamativo episodio estilizado por códigos televisivos, y hacen casi imposible que alguien declarado abiertamente como meta humano pueda aspirar a convertirse en actor. Una variante más al ya de por sí complicado escenario global de regulación gubernamental y tensión social en la denominada Tierra 616, donde se ubican la mayoría de las películas del MCU.

Luego está el conveniente planteamiento sobre el afán de las instituciones carcelarias y de espionaje por justificar su existencia, que permite traer de regreso a Trevor Slattery, personaje otrora odiado por los fans al haber sido presentado como el falso Mandarín en Iron Man 3 (2013), a quien ahora le conceden una total reivindicación como personaje convirtiéndole en el entrañable detonador de conversaciones sobre procesos actorales salpicados de citas a textos dramáticos clásicos, al llevar el rol de compañero y amigo del protagonista en su camino de crecimiento como persona y artista.

Finalmente, el que dentro de la ficción Simon se encamine a interpretar a Wonder Man en el reboot de una vieja película sobre sus aventuras es, además de un homenaje a los superhéroes de la vieja escuela y a la versión original —incluso dicha producción lo muestra usando aquel viejo uniforme en verde y rojo de los cómics—, el recurso con el que justifican cambiarle de caucásico a afroamericano como parte de las formas propias del negocio de Hollywood, al cual desde un inicio se le arrojan algunos dardos críticos.

A veces el estira y afloja de los castings, llamados y juntas con los representantes llegan a ser repetitivos, pero la trama se sostiene con base a la solidez de los objetivos y la honestidad del desarrollo de la relación central, misma que consolida a dos de los personajes menos esperados de Marvel, pero de los cuales termina uno queriendo saber más. Wonder Man llega a la plataforma de Disney Plus.