El nombre de Bad Bunny volvió a colocarse en el centro de la conversación global, no sólo por su próxima presentación en el medio tiempo del Super Bowl LX, sino por el contexto político, social y cultural que rodea su figura. Días antes de subir al escenario, el artista puertorriqueño enfrentó amenazas en redes sociales, llamados a boicot por sectores conservadores y una presión mediática inédita, al tiempo que sus números comerciales alcanzaban niveles sin precedentes tras su paso por los Grammy.
Desde que la NFL confirmó a Benito Martínez como protagonista del espectáculo, las reacciones no se hicieron esperar. Usuarios en plataformas digitales anunciaron que no sintonizarían el evento y promovieron transmisiones alternativas, argumentando que el Super Bowl “debe ser representado por artistas estadounidenses”. La tensión aumentó luego de que el cantante pronunciara “Fuera ICE” al recibir el Grammy a Mejor Álbum de Música Urbana, una frase que detonó nuevas críticas y mensajes intimidatorios en su contra.
- El Dato: La producción del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX a cargo de la NFL y de Apple Music, tiene un costo aproximado de 10 millones de dólares, según Forbes.
Pese al ruido, Bad Bunny optó por no replegarse. En la conferencia previa al Super Bowl, realizada en el Moscone Center de San Francisco, el artista habló con serenidad sobre el momento que atraviesa. “Para ser honesto, no sé cómo me siento. Ha sido mucho: el tour, los Grammys, todo esto al mismo tiempo. Estoy agradecido, procesando y emocionado por lo que viene”, dijo ante medios internacionales.
El boricua evitó confirmar si su show incluirá un mensaje político explícito, pero dejó clara su intención artística. “El mundo estará feliz y bailará este domingo. Será una fiesta enorme. Lo único de lo que la gente debe preocuparse es de disfrutar”, afirmó el interprete, subrayando que el espectáculo estará impregnado de su cultura y raíces.
ORGULLO BORICUA. Uno de los momentos más emotivos de la conferencia ocurrió cuando Bad Bunny habló de su madre, al ser cuestionado sobre la primera persona que creyó en él. “Mi mamá creyó en mí como ser humano, antes de cualquier cosa. Creyó en mis decisiones, en quién soy. Eso se siente mejor que cualquier premio”, confesó Benito, visiblemente conmovido.
Ese vínculo con sus orígenes ha sido una constante en su discurso público y en su obra reciente. Debí tirar más fotos no sólo hizo historia al convertirse en el primer álbum completamente en español en ganar el Grammy al Álbum del Año, también desató un impacto inmediato en plataformas digitales. La canción “DtMF” cuadruplicó sus reproducciones en días, al pasar de 733 mil a más de 2.7 millones de streams, un incremento del 273 por ciento.
Aunque Bad Bunny no actuó durante la ceremonia, su presencia dominó la narrativa. Trevor Noah lo invitó en repetidas ocasiones a cantar y el público terminó la noche con el nombre del puertorriqueño en boca. Spotify y Apple Music reportaron picos sostenidos en su catálogo, confirmando que el efecto Grammy se tradujo en ganancias triplicadas.
El fenómeno no se limitó a Occidente. En semanas recientes, Bad Bunny alcanzó el primer lugar en listas musicales de China, convirtiéndose en el primer artista latino en lograrlo. El ascenso de su álbum en plataformas como Apple Music y NetEase confirmó que la música urbana en español ha roto barreras culturales que durante décadas parecían infranqueables.
Para la industria, el Super Bowl representa un impulso de marketing de valor incalculable. Aunque el artista no recibe un pago directo por los 15 minutos de actuación, ejemplos recientes lo confirman: Kendrick Lamar incrementó 430 por ciento sus reproducciones tras su show y posteriormente recaudó cerca de 360 millones de dólares en giras. En el caso de Bad Bunny, el impacto ya es visible antes de pisar el escenario.
El respaldo del gremio artístico también fue contundente. Ricky Martin publicó una carta abierta en sus redes, celebrando su victoria en los Grammy. “Ganaste sin cambiar el color de tu voz. Ganaste siendo fiel a Puerto Rico”, escribió. “Lo que alcanzaste no es sólo un logro musical, es una victoria cultural y humana”, añadió, reconociendo el valor simbólico de mantener el idioma.
Mientras sectores conservadores promueven alternativas al show oficial y amenazan con no verlo, Bad Bunny avanza sin modificar su discurso. “Siempre tienes que estar orgulloso de quién eres y de dónde vienes”, dijo. Esa convicción lo ha llevado del Caribe a Asia, de los Grammy al Super Bowl, consolidándose como un referente que trasciende la música.
Este domingo, el Conejo Malo expondrá, una vez más, el peso cultural de una voz latina que no calla.


