El intérprete estadounidense Robert Duvall murió a los 95 años en su hogar en Virginia, noticia que dieron a conocer ayer en redes sociales y fue confirmada por su familia. “Dije adiós a mi amado esposo, queridísimo amigo, y uno de los mayores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su hogar rodeado de amor y consuelo”. Añadió: “Para el mundo, él era un actor ganador del Premio de la Academia, un director, un narrador de historias. Para mí, él lo era simplemente todo”, comentó en una publicación su esposa, Luciana Pedraza.
La partida del actor marca el fin de una era para el cine estadounidense. Dueño de una presencia contenida, mirada penetrante y una capacidad excepcional para dotar de humanidad a personajes complejos, Duvall se convirtió en uno de los intérpretes más respetados de su generación. Su carrera, que abarcó más de seis décadas, estuvo marcada por elecciones arriesgadas y una disciplina actoral que lo mantuvo vigente hasta avanzada edad.

- El Dato: EL ACTOR fue multipremiado con Globos de Oro y un Oscar en 1984 como Mejor Actor por la cinta Gracias y favores.
Entre sus papeles más recordados figura el del abogado Tom Hagen en El padrino, donde aportó sobriedad y equilibrio a la saga dirigida por Francis Ford Coppola. Aquel personaje, leal y estratégico, lo colocó en el mapa mundial y le valió una nominación al Oscar como actor de reparto. Años más tarde consolidaría su estatus con la interpretación del teniente coronel Kilgore en Apocalipsis ahora, cinta en la que pronunció una de las frases más citadas del séptimo arte: “Me encanta el olor a napalm (gasolina) por la mañana” demostrando que podía imprimir carisma incluso a figuras moralmente ambiguas.
Su consagración llegó con Tender Mercies, conocida en Hispanoamérica como Gracias y favores, trabajo por el que obtuvo el Premio de la Academia como Mejor Actor en 1984. En ese drama dio vida a un cantante country en decadencia que busca redención, actuación que fue celebrada por la crítica por su profundidad emocional y naturalismo. El galardón confirmó lo que la industria ya sabía: estaba frente a un intérprete de enorme rigor y sensibilidad.

A lo largo de su trayectoria también participó en títulos como The Conversation, Lonesome Dove y The Apostle, esta última dirigida y protagonizada por él mismo, prueba de su inquietud creativa más allá de la actuación. Su estilo se caracterizó por una economía de gestos y una intensidad interna que evitaba el exceso, apostando siempre por la verdad del personaje.
La información provocó una inmediata oleada de reacciones en Hollywood, donde colegas, directores y cinéfilos destacaron la dimensión de su legado. El director Francis Ford Coppola escribió que “el cine pierde a uno de sus pilares más sólidos”, mientras que el actor Robert De Niro destacó en sus redes que Duvall “representaba la ética de trabajo y la pasión genuina por contar historias”. Por su parte, Ron Howard lo definió como “un maestro de la contención dramática” y recordó su generosidad en el set. Los mensajes coincidieron en subrayar su profesionalismo, su humildad y la influencia que ejerció sobre varias generaciones.
Críticos y academias se sumaron a los homenajes virtuales, resaltando que su legado no se limita a premios y reconocimientos, sino a la construcción de personajes memorables.


