Primer cielo eléctrico de 2026

EDC, entre una estrella de basquet de DJ y extravagancia

Shaquille O’neal sorprende en el Wasteland, bajo el seudónimo de DJ Diesel; pelucas, corsets y referencias a los virales therians se hacen presentes en el festival

Escenario principal del EDC México, ayer.
Escenario principal del EDC México, ayer. Foto: Especial

La extravagancia, el desparpajo, el disfraz, el meme impreso en un cartel. Atuendos sado, de ballerina, de hada, de racimo de plátanos. Menos ropa de lo habitual, pero más estoperoles, pelucas, corsets, zapatos plateados y multicolores, y uno que otro que camina descalzo por todo el Autódromo Hermanos Rodríguez, donde ayer se celebró la primera jornada del Electric Daisy Carnival (EDC).

Un cartel ofrece la recompensa de 100 mil pesos para quien facilite información sobre el paradero del famoso perrito de los memes, Cheems. En otro está impreso el retrato de Hasbullah y es así como se adivina que quien carga con el tótem está divirtiéndose al ritmo de Vertile en el escenario Wasteland. También abundan los memes de Bob Esponja y One Piece. Un asistente está vestido de mono, como los trajes de la saga original del Planeta de los simios, y lleva un letrero que dice: “Pu… el que me confunda con un therian”.

  • Mil 175 uniformados desplegó la SSC para garantizar la seguridad

Todo esto motiva el Electric Daisy Carnival (EDC), el evento de música electrónica más grande y ecléctico que existe en el país, donde se distingue a lo lejos a alguien que viste un jersey del Miami Heat, de la primera década de este siglo, con el número 32 y el inconfundible apellido de una de las estrellas más grandes que ha dado el basquetbol de la NBA, Shaquille O’neal.

Abundan los afiches del Shaq por todo el festival y las playeras de basquetbol. La razón: esta noche el deportista toca en Wasteland bajo el seudónimo de Dj Diesel. Después de ser el rey del tablero, Shaq decidió que la música sería su nuevo hobbie y todo el mundo quiere presenciar su show. Ya no retaca la canasta, pero sí desborda el EDC.

En México se libra una batalla contra el sarampión, y eso se ve reflejado en un evento masivo como el EDC. Gran parte del personal de Control del festival está usando cubrebocas. Quizá por esa razón fue imposible encontrar bebederos.

Otra particularidad de este año es la notoria presencia de policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC). Están en todos lados, muy cerca de los escenarios, observando al público.

Bendita ingeniería de sonido aplicada a la perfección. Eso también es el EDC: nueve escenarios conviviendo en un espacio relativamente pequeño, sin entorpecer la experiencia auditiva.

El festival cada año convoca a personas que disfrutan de los amplios y variados subgéneros de la música electrónica. El escenario Wasteland llama la atención al hacernos vibrar desde lejos, es uno de los sitios más enérgicos, predominan el techno industrial, rawstyle y dubstep desde el inicio. Cuando Temple of Pain termina, recibe una ovación y se despide, pero un pequeño atraso del próximo le permite darnos otro remate musical, hasta que Vertile se planta.

En Neon Garden, Dj Gigola tiene a todos vitoreando sus mezclas, este sitio no dejó de ser testigo de bailes rápidos y absorbentes, las esferas gigantes del escenario seguirán vibrando con artistas como Indira Paganoto y Yousuke Yukimatsu, de quienes dieron un show lleno de psytrance, techno e industrial.

Por su parte, circuitGROUNDS contiene exponentes del trance y house, y cuando llega Honeyluv tiene uno de sus momentos más álgidos de vida.

Aparte de la gran energía que comparten todos los asistentes, la decoración de cada escenario y del lugar en general, nos abstrae hacia un espacio donde nos llenan los motivos de utopías neón y del solarpunk. Con todo esto a favor, Kinetic Fields, el escenario principal, atrae cada vez a más gente, cuando Garrett Emery sale a escena y la noche nos avisa que ya viene por Viaducto. Se arma un baile cada vez más masivo, con demostraciones de Gunshots y Sanctuary, a quien la gente despide entre gritos y ovaciones. Es sólo el primero de tres días de música, color y emociones desbordantes en el EDC.