Segunda jornada

EDC México, un festival de libertad donde caben todos

Asistentes cuentan a La Razón sus experiencias; desde cómo el encuentro se ha adaptado para personas con alguna discapacidad hasta amigos que crean sus atuendos

Segundo día del EDC en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
Segundo día del EDC en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Foto: Cortesía EDC

Qué no se ha dicho ya sobre el Electric Daisy Carnival (EDC) en su versión mexicana. De esta edición de la fiesta electrónica más grande de América nos hemos asombrado de la arquitectura que por tres días viste e ilumina los espacios abiertos, los jardines, las zonas arboladas y el asfalto del Autódromo Hermanos Rodríguez.

También elogiamos la diversidad más grande de música posible, pero todo metido en una licuadora con un sin fin de beats por minuto. Y qué decir de la pulcra ingeniería de sonido.

Hemos descrito a sus “habitantes”, los disfraces, el pasamontañas, el casco de robot, la botarga de rana y a quienes van campo traviesa con un tótem a cuestas. Son el alma de la fiesta o, como dice el EDC, son los headliners, los infaltables, por los cuales esta fiesta tiene sentido con todo y su eclecticismo.

Por esta razón, recogemos la voz de un puñado de asistentes a la segunda jornada del EDC México 2026.

Koala y música electrónica

Fabián lleva una botarga de koala rechoncho con el típico semblante bonachón. El portador apenas asoma la cara por un resquicio del traje, a la altura de la garganta.

“La primera vez que vine me di cuenta de que todo el mundo venía con un look y yo quería tener uno. Empecé a pensar en personajes, quería algo tierno, relacionado con la naturaleza porque la música electrónica siempre cuida a la naturaleza. Entonces decidí que quería ser un koala y ya tengo tres años viniendo con el mismo traje. Y la gente los disfruta. En cada set en el que me meto, me pongo a bailar”.

Fabián, de 14 años, comparte que ahorita no se dedica a nada, pero que con el traje de koala se ha dado cuenta que quiere trabajar con una botarga, “porque convivir con la gente es increíble, como que es más fácil para ella sacar lo que se guarda con un koala”.

Fabián, con su traje de koala, en el EDC 2026.
Fabián, con su traje de koala, en el EDC 2026. ı Foto: Ricardo Quiroga

Amigos cosmonautas

Daniel viene “en bola”, con amigas y amigos disfrazados de cosmonautas del siglo XX, con trajes totalmente plateados y el escudo de la agencia espacial que es está cofradía de amantes del electrónico. Esta noche son cosmonautas chilangos protegidos contra la radiación del mal rollo mundano.

“Tiene más o menos cinco años que empezamos a venir y como tres desde que empezamos a venir de concepto grupal. Ya vinimos de romanos y también de policías, que fue un éxito: muchas personas nos pedían fotos como si estuviéramos sometiéndolas, con las macanas y todo”, se pone a contarnos.

Él y sus círculo son el ambiente electro, muchos también son DJ y sobre el resto, bromea: “Algunos no son DJ pero vienen a echar desmadre”.

Cosmonautas chilangos en el EDC 2026.
Cosmonautas chilangos en el EDC 2026. ı Foto: Ricardo Quiroga

EDC, un festival libre

Rogelio y Sam, transitan hacia el escenario stereoBLOOM, donde el back to back entre Archie Hamilton y Riordan nos están llenando de minimal tech house.

Rogelio, con atuendo que brilla en negro, y Sam, con cabello largo que resplandece en azul y vestuario plateado nos comparten que llevan ya cinco años compartiendo el festival. Vienen desde el norte de la zona metropolitana y nos comparten que siempre han notado que “aquí viene muchísima banda LGBTQ+”.

“Yo siento que es un festival libre ¿no? donde te puedes vestir como tú quieras y venir como tú quieras. Te sientes como… libre un fin de semana” cierra sonriendo y Sam agrega: “Sí, exactamente como si fuera una marcha porque hoy decidí vestirme así y no siento que nadie me haya agredido ni nada”.

El espacio que el festival en turno ofrece para las diversas expresiones e identidades, nos invita a experimentar una realidad libre de juicios, que no nos pide mucho más para trasladarlo o todos los ámbitos de la cotidianidad.

EDC, un encuentro inclusivo

Emilio se encuentra disfrutando del show que Mish está desplegando en Wasteland. Aunque es una de las estaciones que no cuenta con una zona específica para que pueda acceder con la silla de ruedas que hoy necesita, no tiene problema en encontrar un buen sitio hacia el escenario.

En términos de accesibilidad, nos cuenta: “Desde la entrada me dieron información, que hay zonas específicas para estar más tranquilo y sobre los baños, todo muy bien. Me dijeron que hay cuatro escenarios que tienen áreas específicas para discapacitados”.

Nos comparte que desde la infancia siempre ha escuchado música electrónica y la primera vez que vino al festival EDC fue en la edición 2022. “Justamente hoy vine a ver a Getter, pero realmente no tengo un género en específico. Soy multigustos”, dice sonriendo.

cehr

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