Lanza Sueños de un pseudoactor

Freddy Ortega revela decisiones que cambiaron su carrera

Trayectoria convertida en relatos íntimos con humor y memoria; prepara celebración por 40 años de Los Mascabrothers con un espectáculo ambicioso e invitados

El comediante, en una sesión fotográfica.
El comediante, en una sesión fotográfica. Foto: Especial

El comediante Freddy Ortega abre una nueva etapa en su carrera con la publicación de Sueños de un pseudoactor, un libro que no busca dar lecciones, sino exhibir con honestidad los claroscuros de una vida dedicada a hacer reír.

“Más que un mensaje es divertimento, es lúdico, es humor a costillas de mi vida”, afirma Ortega a La Razón, quien decidió convertir sus propias experiencias en materia prima narrativa. “Puedes tomar la vida de cualquiera y contarla desde el humor. Yo lo hice con la mía para no llevarme a nadie entre las patas”, añade, dejando ver el tono frontal que atraviesa la obra.

El proceso de escritura fue tan vertiginoso como revelador. “Lo escribí en tres meses, se escribió sólo porque me fui acordando de muchísimas cosas que no tenía frescas”, relata. Ese ejercicio de memoria no sólo quedó en el papel, también impactó su presente. “Hay una anécdota muy especial: un compañero me defendió en la primaria y me salvó de que me rompieran la cara. Lo busqué durante años y ahora, gracias a esto, ya hablé con él. Después de 50 años voy a poder agradecerle de frente”, cuenta con emoción.

  • El Dato: El comediante ya prepara otros dos libros de ficción, con personajes basados en gente común.

Para el comediante, el libro funciona como una especie de catarsis. “Sí fue catártico, pero sobre todo muy divertido. Está hecho a base de episodios que fui entrelazando y eso me permitió entender muchas cosas de mi vida”, explica. Incluso destaca la reacción de colegas cercanos: “Me dijeron que se siente como una plática con alguien y eso me deja muy tranquilo, muy satisfecho”.

A lo largo de sus páginas, Ortega no sólo comparte anécdotas, también revela momentos determinantes que marcaron su camino profesional. Uno de los más significativos fue cuando, junto a su hermano, estuvo a punto de abandonar la comedia. “Justo cuando dijimos ‘ya no podemos’, fue cuando llegó la oportunidad que nos cambió la vida”, recuerda. Ese giro inesperado lo llevó a consolidarse en la televisión, en un momento donde, según sus palabras, “ya estábamos listos sin saberlo”.

Pero no todas las decisiones fueron sencillas. El actor reconoce que, en distintos momentos, tuvo que rechazar propuestas que implicaban dar el salto internacional. “Nos llamaron para proyectos importantes, incluso relacionados con cine fuera de México, pero no podíamos. Teníamos giras, televisión, teatro… estábamos comprometidísimos”, explica.

Incluso detalla uno de esos episodios: “Hubo una producción grande, Nacho libre, donde Germán fue el que se quedó, pero nosotros no podíamos parar cuatro meses. No había manera. Teníamos exclusividad y muchísimo trabajo”. En otra ocasión, lograron filmar una escena que incluso apareció en material promocional. “Salimos en un tráiler y después nos dijeron que ya no iba. Así pasa, es parte de esto”, señala.

Lejos de arrepentirse, Ortega lo entiende como parte del precio del éxito. “Era elegir entre lo que ya estábamos construyendo o algo que no sabíamos si iba a funcionar. Y decidimos quedarnos”, sostiene, convencido de que esa constancia es la base de su permanencia.

Hoy, con décadas de trayectoria, la dupla se prepara para uno de sus retos más importantes: la conmemoración por las cuatro décadas de Los Mascabrothers. “Estamos preparando algo muy fuerte, un show de 40 años, tal vez con invitados. Queremos hacer algo brutal, algo que represente todo lo que hemos vivido”, adelanta.

El proyecto, asegura, no será convencional. “No queremos que sea sólo un evento, queremos que sea una experiencia. Estamos pensando en formatos, en sumar gente, en hacer algo que se quede en la memoria y el corazón de la gente”, afirma, dejando claro que la ambición del festejo está a la altura de su historia.