Por tercera ocasión en la historia del Tecate Pa’l Norte, The Killers regresó a Monterrey para asumir un papel que domina a la perfección: el de acto definitivo. Con la expectativa al máximo tras tres días de euforia musical, la banda de Las Vegas no solo cargaba con el peso de cerrar el festival, sino con la promesa de convertir la última noche en un momento memorable y que quedara suspendido entre la nostalgia y la energía desbordada de miles de asistentes.
Aún cuando faltaba poco menos de una hora para que la agrupación comenzara su presentación, cientos de asistentes ya abarrotaban el perímetro del escenario Tecate Light, listos para disfrutar del último show de un festival que se definió por su fuerza y versatilidad.
En punto de las 11 de la noche, el primer acorde de “Mr. Brightside” provocó un grito unánime del público, ante un himno que captura magistralmente la espiral mental donde el amor se convierte en paranoia. La catarsis continuó con “Spaceman”, acompañada de visuales cósmicos que enmarcaron a un público envuelto en sintetizadores luminosos.

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Brandon Flowers eligió para este show un traje rojo, algo atípico en sus presentaciones donde prefiere atuendos oscuros y elegantes, pero que enmarcaron esta ocasión anticipaban la furiosa reacción de los fans, sobre todo al corear temas como“The Way It Was”, “Smile Like You Mean It” y “Shot at the Night”, donde la banda entró en la zona de nostalgia y la épica de lo cotidiano.
Las ovaciones a la banda no hacían mas que acrecentar al final de cada tema, pero tuvieron un énfasis particular cuando Flowers, hablando un español bastante fluido, invitó a los asistentes a dejarse llevar por su música. “Espero estén teniendo una noche chingona, sino la están teniendo, The Killers se las dará”, dijo el vocalista.
“Somebody Told Me” y Dustland” expandieron aún más el frenesí musical en una noche ideal para el cierre del evento, pues el viento fresco refrescaba a los miles que, con el calor de las emociones, agradecían la tregua del clima primaveral.
El “Oé, oé, oé”, también fue parte de la presentación y “Human”, tema que cuestiona directamente qué significa ser humano en tiempos de incertidumbre, fue coreada al unísono por quienes ya la esperaban en el setlist, que incluso se podía leer la icónica estrofa “Are we humans or are we dancers?” en las bardas de bienvenida del festival.
Uno de los momentos más emocionales llegó con “Read My Mind” y “All These Things That I’ve Done”, donde los ánimos ya estaban en su punto más alto, a grado tal de que entre el público la gente lanzaba “hermoso”, “papacito” y “te amo” al vocalista, que siempre respondía con una sonrisa a los fanáticos.
Ya en el ocaso del concierto, “Runaways” y “When You Were Young” elevaron la narrativa hacia el discurso de seguir adelante, con un bloque final de canciones que hablan de sueños rotos, pero también de la necesidad de seguir creyendo.
Y así, con esa misma premisa, “Bones” y “Just Another Girl” cerraron con broche de oro un show donde el cansancio no se hizo presente a pesar del cúmulo de emociones de tres días de festival. Como último gesto, el baterista lanzó sus baquetas al público, en una postal perfecta para despedir no solo el concierto, sino toda una edición del Tecate Pa’l Norte: un estallido final de energía, agradecimiento y conexión que confirmó, una vez más, por qué The Killers sabe exactamente cómo cerrar la fiesta.

