Celebra 20 años de carrera en los escenarios

Alicia Paola, del sueño musical a El Fantasma de la Ópera

La actriz encuentra en el clásico musical el punto de llegada de un sueño iniciado en su juventud; en entrevista con La Razón, revela la exigencia, los riesgos y la disciplina que sostienen su permanencia artística

La actriz mexicana Alicia Paola. Foto: Especial

Alicia Paola no habla de casualidades, sino de señales. A 20 años de haber iniciado su carrera, la actriz y cantante mexicana conmemora su trayectoria desde uno de los escenarios más emblemáticos del país y dentro de la obra que cambió su destino: El Fantasma de la Ópera.

Este 2026 cumplo 20 años de carrera en los escenarios. Dos décadas de haber concretado un sueño que tuve de adolescente”, comparte a este medio. La memoria la lleva directo al momento fundacional: “Cuando vine desde San Luis Potosí a verla, me ilusionó la idea de poder hacer del teatro musical mi carrera profesional”.

Hoy, ese anhelo no sólo se materializó, sino que adquirió una dimensión simbólica. En esta nueva producción, Alicia Paola interpreta a Madame Giry, un personaje clave dentro de la historia. “Para mí es un regalo para esa Alicia de 17 años que alguna vez soñó con estar en un escenario de gran magnitud”, afirma.

La actriz reconoce que celebrar este aniversario dentro de este montaje tiene un peso especial también por las coincidencias profesionales. “Festejo estos 20 años con el productor Morris Gilbert, con quien debuté y hoy comparto uno de los musicales más icónicos del mundo”, señala.

Su trayectoria se ha construido a partir de retos constantes. A lo largo de dos décadas ha formado parte de montajes como Wicked, Mary Poppins, La Novicia Rebelde y Mentiras, consolidando una presencia sólida en la cartelera nacional. Sobre este último, destaca: “Haber sido parte de Mentiras lo considero un privilegio; me sacó de mi zona de confort y me regaló mucha más seguridad en mi quehacer artístico”.

Alicia Paola celebra 20 años de carrera en los escenarios. ı Foto: Especial

Pero detrás del reconocimiento existe una realidad exigente. “Dicen que somos como deportistas de alto rendimiento”, explica. “No es nada más actuar: es cantar, es moverte, es no tropezarte en la oscuridad, es coordinarte con escenografía, luces… mantenerse vivo en escena es uno de los objetivos principales”.

La complejidad técnica de esta producción ha sido uno de sus mayores desafíos. “Es una obra muy oscura, incluso detrás del escenario. En lo que tu cuerpo se acostumbra a los espacios, a moverte sin ver, se vuelve un reto enorme”, relata. A ello se suma el desgaste físico: “Dar siete u ocho funciones a la semana requiere entrenamiento constante”.

El proceso de montaje tampoco fue sencillo. “Fueron jornadas de ocho horas diarias. Al principio todo era imaginar la escenografía, después adaptarte a ella, a la iluminación, a los cambios… salíamos completamente agotados”, recuerda. Sin embargo, resalta el espíritu colectivo: “El elenco es muy entusiasta, hay mucha energía y eso sostiene todo”.

En su formación, el aprendizaje junto a figuras clave ha sido determinante. Destaca su experiencia con Diana Bracho, a quien reconoce como una influencia importante en su desarrollo artístico. “Son encuentros que te transforman”, admite.

Más allá del escenario, Alicia Paola ha impulsado proyectos propios como productora, apostando por propuestas independientes que fortalecen el vínculo con el público. Esa dualidad le ha permitido expandir su visión del teatro como espacio creativo y colectivo.

Al mirar hacia atrás, la actriz se detiene en lo esencial: “Hoy solo me queda decir gracias al teatro por elegirme, por permitirme pisar sus tablas y por poner en mi camino gente maravillosa, amigos y colegas apasionados que me inspiran”.

Su reflexión final resume el sentido de su recorrido: “Si soplara mi velita de 20 años, mi deseo sería que sigan llegando proyectos que me reten y me confronten artísticamente, que me permitan sentirme valiosa y vigente por muchos años más”.

Y remata con una enseñanza que la ha acompañado desde el inicio: “Lo importante no es llegar, sino mantenerse”.

Con esa premisa, Alicia Paola confirma que su historia en los escenarios no se mide únicamente en años, sino en resistencia, evolución y la capacidad de seguir encendiendo la escena noche tras noche.

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cehr

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