La cineasta argentina Lucrecia Martel confesó a La Razón que, después de ver el video del asesinato de Javier Chocobar, decidió hacer un proyecto del caso que dio como resultado Nuestra tierra, que se estrenó en cines mexicanos.
Durante una disputa territorial en octubre de 2009, el miembro de la comunidad Chuschagasta del pueblo Diaguita de Tucumán en Argentina fue violentamente ultimado cuando se encontraba defendiendo pacíficamente su territorio ante la llegada de un terrateniente acompañado por dos expolicías. Tras lo sucedido se realizó un proceso de juicio oral y público que funciona como hilo conductor filme.
- El Dato: La directora de cine presentó el sábado pasado el libro Un destino común, en la Casa del Lago, ante un nutrido público.
“Vengo de una región donde permanentemente pasan cosas así, donde hay muchísimas comunidades indígenas en un país que niega todo el tiempo la existencia de esas comunidades y, naturalmente, cuando vi el video [del asesinato de Chocobar] pensé que yo tenía que hacer algo al respecto.
“Al principio no pensé que eso fuera una película, pero poco a poco me fui dando cuenta que sí era ese el camino que debía tomar con esto”, dijo Lucrecia Martel, quien recientemente visitó el país para promover Nuestra tierra.
“Creo que el cine lo que permite con su lenguaje es alterar un poco la percepción del mundo y de lo que conocemos de éste para que empecemos a ver cosas que no veíamos; no les damos importancia, para poder descubrirlas, ésa es la posibilidad que tiene el cine para revelar hechos e historias”, agregó.
Para la también directora de títulos como La ciénaga y Zama, esta incursión en el documental se sintió como “un proceso más largo con mucho más material que procesar, tenía que verlo una y otra vez. Nunca había estado en un juicio y fue una sorpresa ver su dramaturgia, pero me ayudaba que la prensa tenía derecho a entrar. Los jueces me llamaron para preguntarme qué estaba haciendo, se los expliqué, no tuve problemas”.
Sobre cómo se dio su acercamiento con la comunidad Chuschagasta, la realizadora reveló que recibió “mucha confianza de ellos, pero en algún momento se enojaron un poco porque sentían que la película demoraba y querían o pensaban que podía impulsar el juicio, a medida que iba investigando, compartí con ellos que no sabía si iba a servir, pero que sí podía servir quizás para impulsar el reclamo de su territorio”.
Acerca de la situación retratada en su cinta, Martel compartió que “son cosas que conocemos en Argentina, pero no se les da importancia, sabemos que hay gente a la que echan de su lugar y tiene que irse a vivir a las ciudades, son temas de los que los argentinos se mantienen ajenos emocionalmente, creo que el racismo es el gran invento de la colonia para subestimar a una población y poder usurpar su territorio”.
“Es muy oportuno el momento actual en Latinoamérica para que salga una película así; estamos un poco angustiados y desorientados con el camino que está tomando la historia, y acá tenemos un ejemplo de personas que logran salir adelante desde una condición muy desfavorable”, dijo.