Llega hoy a salas de cine

El Diablo viste a la moda 2, regreso elegante con ambición limitada

El elenco original sostiene el encanto con química intacta y evolución emocional; la historia esquiva su premisa sobre la crisis editorial

El elenco de la película: Emily Blunt, Meryl Streep, Stanley Tucci y Anne Hathaway en el arte promocional.
El elenco de la película: Emily Blunt, Meryl Streep, Stanley Tucci y Anne Hathaway en el arte promocional. Foto: Especial

Aunque nunca deja de sentirse como una secuela innecesaria, dado la emotiva e inteligente solidez del cierre de las líneas argumentales en la seductora y aguda visión que sobre el mundo de la moda presentara su predecesora, El Diablo viste a la moda 2, consciente del cariño que ya se le tiene a sus personajes, al menos logra validar su existencia otorgándoles una congruente y entrañable evolución a los mismos, así como al traer de regreso al elenco original: Anne Hathaway, Meryl Streep, Stanley Tucci y Emily Blunt, que a 20 años de distancia recupera en ellos el genuino contraste de sus personalidades y la química en sus relaciones y conflictos.

Son esos dos aspectos los que hacen funcionar el mecanismo del pasaje y que no hay duda dejarán más que satisfechos a los fans. Mientras, por otro lado al público en general le compensan con una trama muy entretenida, el nulo desarrollo de lo interesante y prometedor de la premisa sobre un todo poderoso medio informativo de formato tradicional que, según nos mostró la ficción, marcaba la tendencia en su rubro, y ahora enfrenta los estragos de la era digital y su inmediatez, con los inminentes cambios de políticas, recortes presupuestales y despidos redundantes.

  • El Dato: 20th Century Studios invirtió cerca de 100 mdd en esta nueva entrega.

Así entonces, resulta sencillo hacer caso omiso de que dicho tema en la historia que lleva a Andrea “Andy” Sachs de regreso a la revista Runway, tras convertirse en una periodista con largo recorrido en medios, con un libro pendiente de publicación y sumamente preocupada por la extinción de los espacios periodísticos; es un mero pretexto para concentrarse en el reencuentro de sus protagonistas.

Empezando por Miranda Priestly, a quien la humanización que plantean le cae de maravilla para refrescar el arquetipo en el que tan bien funcionaba anteriormente pero ya merecía una puesta al día, y de paso dar pie a algunos momentos simpáticos cuando debe someterse a ciertos hábitos más “mundanos” con respecto a las altas esferas económicas en las que suele desenvolverse.

  • El Tip: El costo del vestuario de la secuela supera los 20 mdd, manteniendo así su estatus como uno de los más caros del cine.

Después está Nigel Kipling, encarnación de la fidelidad y silenciosa resignación profesional que de a poco verá abierta la puerta a una posible reinvindicación encaminándonos al que quizás sea el momento más emotivo de la película. Y por supuesto también tenemos a Emily, que ahora en su rol de ejecutiva de Dior, y pese a no tener tanto tiempo en pantalla, adquiere una inesperada complejidad emocional hasta ser el detonador de una de las estrategias que permitan salvar el día, y la comprobación de los postulados enarbolados por Miranda que siempre va dos pasos adelante. En ese sentido, el personaje de Andy es el que menos ofrece, es fiel a su naturaleza acomedida que encuentra verdades al confrontarse con la perspectiva y experiencia impositiva de su jefa, sin embargo ante ella pareciera querer mantenerse en la misma sintonía que cuando la asistía, sin cambios de fondo que pudieran darle algo de profundidad o matices.

Una vez más las complicaciones sólo se resuelven con una serie de llamadas en montajes dinámicos teniendo de fondo las pasarelas en escenarios espectaculares cuya cumbre llega en Italia con una aparición musical especial. Llamativo y efectivo recurso definitorio del estilo fashion de la película anterior, y que el director David Frankel vuelve a poner en juego con iguales resultados en ritmo.