TRAS 10 AÑOS de ausencia en la Met Gala, Beyoncé volvió ayer y lo hizo de manera triunfal, no sólo como una de las anfitrionas, sino como la artista que cerró la alfombra que este año tuvo como código de vestimenta “La moda es arte”.

La intérprete apostó por un diseño de Olivier Rousteing con una capa que le daba dramatismo en cada movimiento, un tocado metálico y una silueta en forma de esqueleto.

Su aparición provocó que todas las miradas se fijaran en ella en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, al igual que su hija Blue Ivy Carter, quien la acompañó.

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En esta ocasión, las celebridades ofrecieron siluetas escultóricas, referencias visuales que hacían guiños a pinturas o construcciones conceptuales.

La anfitriona, Anna Wintour, eligió un atuendo en tono esmeralda con plumas de color y la vocalista Sabrina Carpenter sorprendió con un vestido de tul que hacía referencia a la película Sabrina, protagonizada por Audrey Hepburn.

Otra de las artistas esperadas fue Anne Hathaway, protagonista de El diablo viste a la moda, quien le hizo honor a su personaje al dar una lección de elegancia enlazada con el arte, pues se inspiró en el poema Oda a una urna griega.

La edición estuvo llena de controversias, al ser patrocinada por Jeff Bezos, por lo que hubo grandes vacíos, entre estos, el de Zendaya.





