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Land: tierra de nadie, la cruda realidad de los nativos americanos
Fotograma del filme que muestra cómo la familia acompaña a su joven fallecido. Foto: Especial

La deuda que el vecino del norte tiene con los integrantes de la comunidad indígena de su territorio, a quienes llevan años queriendo reivindicar a través del cine —dígase Danza con lobos—, no sólo continúa, sino que sigue creciendo. Un ejemplo es Land: tierra de nadie, el cual resulta realmente devastador. Y es que esta cinta muestra cómo los sobrevivientes de una colonización, que vino acompañada de lo que casi fue exterminio, apenas subsisten en entornos definidos por los vicios y la miseria, mientras siguen siendo objeto del racismo y el abandono.

Contando con más de cuarenta nativos para integrar el elenco, la película recrea una reservación india usando locaciones de los parajes de California. Sigue el día a día de una familia que, no sólo tiene que lidiar con lo arriba mencionado, sino que recibe la noticia de que el hijo menor, integrante del ejército estadounidense, murió en extrañas circunstancias durante su estancia en Afganistán. Por si esto fuera poco, otro de sus miembros del clan es seriamente lastimado por un par de blancos, iniciando un conflicto que podría terminar en tragedia.

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Con lo anterior como materia prima, el asunto fácilmente podría haberse encaminado hacia un melodrama exacerbado; sin embargo, apuesta por lo contrario y encuentra ahí su principal acierto. Si bien de inicio hay un abuso de la parsimonia que llega a caer en lo repetitivo, en cuanto el relato termina de plantear el escenario, convierte dicho recurso en un apabullante reflejo de la asfixia del espíritu y la identidad.

Los personajes, que son definidos en mayor o en menor medida por la furia, la frustración y la tristeza, encuentran en la implosión el último resquicio para mantener la dignidad, mientras que, entumecidos por un trabajo que odian o sumergidos en los efectos del alcohol, deambulan por parajes tan erosionados como la cultura misma a la que pertenecen. Una cultura que pareciera ya no luchar por seguir viva, sino por —al menos— morir con orgullo, con la cara en alto y mirando de frente a quien les despojó de sus tierras y prácticamente todo —cuestión que queda patente en la conmovedora escena que involucra una bandera con las barras y las estrellas—, y que grita en silencio que se guarden sus vanos e hipócritas homenajes. 

  • El dato: La cinta de Babak Jalali tuvo su estreno mundial en la edición 68 de La Berlinale, dentro de la sección Panorama; la productora mexicana que participó en su realización fue Piano.

Land: tierra de nadie, con su austeridad de diálogos y secuencias desprovistas de adornos o artificios, en definitiva, puede ser poco digerible para quien esté acostumbrado al ritmo del cine que busca sólo entretenimiento. Sin embargo, si se da la oportunidad, se puede descubrir un contundente y muy orgánico retrato, cuya profundidad radica en el de-
sencanto y que, al igual que al director Babak Jalali —quien al enterarse de la vida en estas reservaciones encontró vínculos con su ciudad natal ubicada a las orillas de Irán— le resultará mucho más familiar de lo que esperaba.

Land: tierra de nadie

  • Director: Babak Jalali / Género: Drama / Año: 2018
  • Paises: Italia, Francia, México y Países Bajos

Babak Jalali

Cineasta

  • Nacimiento: Irán, en 1978
  • Educación: Estudios Balcánicos y de Europa del Este, en la University College de Londres; y en la Academia de Cine de Londres.
  • Filmografía: Heydar, an Afghan in Tehran (2005), Frontier Blues (2009), Radio Dreams (2016).