Sandra Rosa Camacho Flores, lideresa social del municipio de Temoac, en el estado de Morelos, fue asesinada a balazos dentro de su propia casa. El crimen detonó una reacción inmediata de autoridades estatales y federales, además de reclamos públicos de justicia en una entidad donde la violencia contra activistas mantiene una tendencia persistente.
De acuerdo con el gobierno estatal, la agresión ocurrió de forma directa. “El Gobierno del Estado de Morelos condena enérgicamente y lamenta profundamente la agresión armada directa en la que perdió la vida Sandra Rosa Camacho Flores”, señaló en un posicionamiento oficial.
La fiscalía general del Estado inició las indagatorias bajo el protocolo de feminicidio. La institución afirmó que “se encargará de agotar todas las líneas de investigación”, mientras activó mecanismos con perspectiva de género para esclarecer el caso y ubicar a los responsables.
Instancias de seguridad de los tres niveles de gobierno desplegaron acciones coordinadas en la zona oriente de Morelos. El objetivo central consiste en identificar a los autores materiales e intelectuales del homicidio, así como evitar nuevos ataques contra actores comunitarios.
Habitantes y organizaciones exigieron resultados inmediatos, ante lo que consideran un patrón de violencia sistemática. Datos señalan que al menos ocho activistas han sido asesinados en Morelos desde inicios de la década. Camacho Flores denunció problemas de inseguridad en la región. En agosto de 2025, la activista hizo señalamientos públicos sobre presuntos vínculos entre actores políticos locales y dinámicas de violencia. Incluso mencionó a integrantes del entorno del alcalde de Temoac, Valentín Lavín Romero, en el contexto de sus denuncias.
En redes sociales se propagaron versiones que apuntan a posibles intentos de encubrimiento. Una página local vinculada a la Delegación Temoac denunció que algunos agentes locales intentaron mover el cuerpo sin hacer ninguna investigación.


