Cuando el invierno irrumpe con su aire frío y el rumor de celebraciones, hay quienes buscan abrigo en ciudades europeas y otros prefieren explorar las joyas mexicanas que, entre montañas, bosques aromáticos o manantiales cálidos, ofrecen una temporada con sabor a un rico chocolate caliente, junto a la chimenea.
La diversidad del país permite encontrar cabañas de madera enterradas en áreas boscosas densas, campos donde brillan las luciérnagas como si se tratara de una constelación en movimiento y pueblos donde las aguas termales transforman el clima en un abrazo lleno de calidez. Aquí, tres propuestas para los viajeros que buscan vivir un invierno distinto y con otro estilo.
- El Dato: CERCA de Matehuela, en la comunidad de Los Pastores puedes degustar catas de queso artesanal y de vino tinto del altiplano.
1. TAPALPA, JALISCO. Situado entre montañas que huelen a pino y tierra húmeda, Tapalpa conserva el encanto silencioso de los pueblos mágicos. Sus cabañas con chimenea son la postal invernal por excelencia: techos altos en madera, mantas gruesas y la posibilidad de acompañar el frío con café tostado. Las opciones de hospedaje van desde casas rústicas para grupos hasta alojamientos con un gran encanto y terraza privada.

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Tapalpa también permite jugar con la aventura: el valle de Los Enigmas —conocido por sus enormes monolitos de origen incierto— es ideal para caminatas al amanecer, mientras que la tirolesa en “Parque La Ceja” ofrece vistas panorámicas de la sierra. Al caer la noche, los restaurantes locales aligeran el invierno con borrego al horno, caldos ahumados y el infaltable ponche de frutas. Es un destino perfecto para quienes desean combinar romance, montaña y adrenalina moderada.

2. NANACAMILPA, TLAXCALA. Aunque su temporada más famosa ocurre a mediados de año, Nanacamilpa guarda una belleza igual de especial en invierno. Los bosques permanecen con una ligera bruma matinal que cubre los troncos y el silencio vuelve más perceptible el crujido de las hojas. Las cabañas ecológicas ofrecen fogatas guiadas, recorridos para recolectar hongos —dependiendo del clima— y cenas con ingredientes tradicionales como hongos de temporada, quelites y moles rojos.

La experiencia estrella es nocturna: durante ciertas semanas del invierno aún pueden verse pequeños destellos en la zona protegida, permitiendo captar —a distancia y sin cámara— el fenómeno de las luciérnagas tardías. No es sólo naturaleza: los centros comunitarios han impulsado talleres de herbolaria, medicina tradicional y elaboración de dulces tlaxcaltecas, lo que convierte el destino en una hermosa experiencia sensorial y cultural a la vez.

- El Tip: Consulta los paquetes y promociones de estos lugares, a través de las cuentas de Visit México o en la Secretaría de Turismo de cada estado.
3. MATEHUALA, SAN LUIS POTOSÍ. El altiplano potosino suele sorprender en invierno por la amplitud de sus paisajes. En las inmediaciones de Matehuala se encuentra una ruta de balnearios termales que permiten sumergirse en agua tibia mientras la temperatura exterior marca cifras más severas. Las aguas provienen de mantos subterráneos con minerales que, según los locales, ayudan a mejorar la circulación y relajar el cuerpo tras actividades prolongadas.

Los hospedajes suelen incluir traslados a ranchos donde se pueden contratar cabalgatas o paseos fotográficos por los campos semiáridos. Más adelante, en la comunidad de Los Pastores, se organizan catas de queso de cabra artesanal y degustaciones de vinos jóvenes del altiplano. Para completar, el cielo nocturno es uno de los mayores atractivos: al estar lejos de la contaminación lumínica, la bóveda invernal se muestra limpia y profunda, ideal para quienes encuentran en la astronomía su forma favorita de contemplación.

México demuestra cada temporada que no hace falta nieve para vivir un invierno memorable. Ya sea con el chisporroteo de una fogata, el baño termal o la caminata entre árboles neblinosos, hay un destino capaz de abrigar el ánimo. Y en tiempos en los que la experiencia importa tanto como el destino, estas tres rutas confirman que viajar en invierno también puede ser un acto de reconexión.
DE TOUR
Seis actividades imperdibles para pasarla bien.
Tapalpa, Jalisco
Caminata al Valle de los Enigmas. Explorar los enormes monolitos del lugar, también llamados Piedrotas.
Tirolesa en el Parque La Ceja. Una opción con adrenalina moderada y vista panorámica de la sierra. Se puede combinar con columpio extremo y miradores.
Nanacamilpa, Tlaxcala
Fogata y cena tradicional en cabañas ecológicas.
Talleres comunitarios de herbolaria y medicina tradicional, que son impartidos por habitantes de la zona.
Matehuala, San Luis Potosí
Baño termal nocturno en balnearios del altiplano.
Cielos de ensueño para contemplar las estrellas, sobre todo si eres amante de la astronomía.

