En abril se conmemora el Día de la Madre Tierra, una fecha que tiene como objetivo ser una invitación urgente a replantear nuestra relación con el planeta y las pequeñas acciones cotidianas que, sin darnos cuenta, contribuyen al deterioro del entorno.
Desde la forma en que consumimos alimentos hasta cómo usamos la energía, muchos de nuestros hábitos diarios, aparentemente inofensivos, perjudican al medioambiente. Dejar correr el agua unos segundos de más, pedir comida con empaques desechables, comprar por impulso o consumir contenido digital sin medida son acciones normalizadas que rara vez cuestionamos. Estas costumbres forman parte de un estilo de vida acelerado, pero muchas veces desconocemos sus terribles consecuencias.
El Día de la Madre Tierra, que se conmemora cada 22 de abril, oficialmente desde el 2009, permite tomar conciencia y reconocer esos patrones diarios que se dan por hecho, con el fin de entender que incluso los gestos más pequeños tienen un efecto acumulativo. Para ir modificando esto, se pueden implementar decisiones cotidianas sostenidas en el tiempo.
Una de las acciones que afecta al ambiente y que se puede ir cambiando es el desperdicio de comida. Cuando tiramos alimentos, se malgastan los recursos que hubo detrás para tener listos los productos; es decir, también estamos tirando el agua, la tierra y la energía que se utilizaron para producirlos.
Además, esos restos orgánicos, al terminar en la basura, se descomponen en condiciones que generan metano, un gas con un impacto climático incluso mayor que el dióxido de carbono. Según un informe de la Food and Agriculture Organization (FAO, por sus siglas en inglés), se estima que el desperdicio de alimentos supone entre ocho y 10 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Para evitar el desperdicio de comida, se recomienda planificar nuestras compras para elegir sólo la cantidad necesaria; se sugiere comprar alimentos de temporada y aprender a almacenar adecuadamente los que ya se tienen en casa, así como hacer composta con los restos, que es útil para las plantas.
Usar desodorantes en aerosol daña la calidad del aire, ya que influyen en las propiedades de las nubes, haciéndolas más reflectantes y afectando la radiación solar y la temperatura; también suprimen la formación de gotas de lluvia, lo que da lugar a nubes que persisten con muy poca precipitación, afectando al clima y a los patrones meteorológicos.
Tirar las pilas a la basura común tiene un impacto ambiental mucho más grave de lo que parece, porque no son residuos ordinarios. Contienen metales pesados y sustancias químicas como mercurio, cadmio, plomo o litio que, al degradarse, pueden filtrarse en el suelo y en el agua.
Las pilas no se descomponen fácilmente y pueden tardar años en deteriorarse. La forma correcta de deshacerse de ellas es almacenarlas en frascos o botellas plásticas y llevarlas a contenedores especiales o centros de acopio especializados, con el fin de evitar que estos materiales terminen en vertederos; permite que sean tratadas o recicladas de forma segura.
Para proteger el ambiente, se recomienda separar la basura y utilizar correctamente los diferentes contenedores para el reciclaje. También podemos renunciar a los plásticos y desechables de un solo uso y emplear envases que se puedan utilizar varias veces y, finalmente, coloca plantas y árboles en la casa, ya que producen oxígeno y son esenciales para la naturaleza.
OTRAS INICIATIVAS
¿Cómo ayudar a la Tierra desde la cotidianidad?
- Para evitar desperdiciar comida, haz una lista de compras antes de ir al supermercado y reutiliza los restos o crea composta.
- Al ir a un restaurante, di no al buffet, comparte un aperitivo o plato principal si las porciones son grandes o pide los sobrantes.
- Al solicitar comida para domicilio, dile no a las bolsas de plástico, cubiertos y servilletas adicionales. Procura disminuir estas compras.
- Consume más verduras porque se necesita una enorme cantidad de agua para producir productos de origen animal.
- Evita los alimentos procesados, porque también requieren de mucha agua para su fabricación, además de que no son saludables.
- Baja tu ingesta de café porque tiene una de las mayores huellas hídricas por kilogramo. Opta mejor por tomar un té.
- En lugar de beber leche de vaca, elige la elaborada con soya o avena, ya que consume menos cantidad de agua para su fabricación.
- Al bañarte, coloca un recipiente de agua para reusar el líquido. Te puede servir para regar las plantas, limpiar el inodoro o lavar el patio.