Medida aplica a partir de este año

Mexicanos ya pueden ser deportados por razones sanitarias

DHS, facultado para vetar asilo a migrantes de regiones donde crean que hay riesgo epidemiológico; además, para expulsar a quienes tengan síntomas de ciertas enfermedades

Agentes de migración escoltan a un detenido en Los Ángeles, en imagen de archivo
Agentes de migración escoltan a un detenido en Los Ángeles, en imagen de archivo Foto: Especial

A partir de este 2026, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) tendrá facultades ampliadas para vetar el ingreso de solicitantes de asilo o migrantes provenientes de determinadas naciones o regiones, especialmente México, así como deportar a personas que presenten síntomas de enfermedades declaradas como emergencia de salud pública, de acuerdo con una nueva disposición en materia migratoria y sanitaria.

La medida forma parte de un endurecimiento de los controles fronterizos bajo el argumento de proteger la salud pública y la seguridad nacional y se aplicará en casos donde las autoridades sanitarias estadounidenses determinen que existe un riesgo epidemiológico asociado al país de origen o al estado de salud del solicitante.

  • El Dato: En la gestión de Trump más de 515 mil extranjeros han sido deportados, 485 mil han sido arrestados y más de 2 millones han salido de EU, presumió ese gobierno.

Especialistas en migración advirtieron a La Razón que esta política podría afectar de manera directa a miles de personas en contextos de movilidad forzada, particularmente en regiones con sistemas de salud debilitados o donde persisten brotes de enfermedades infecciosas.

De acuerdo con Javier Calzada, de la organización Mexicanos en Denver, se estima que entre 12 y 13 millones de nacidos en México residen en Estados Unidos, aunque la cifra total de personas de paisanos (incluyendo los de segunda generación) supera los 38 millones, con más de 12 millones siendo migrantes directos. De ellos, aproximadamente 4.1 millones se encuentran en situación irregular y con algún tipo de cobertura de servicio menor: “Serían ellos los afectados ante esta nueva medida sanitaria que entra en vigor”.

María Teresa González, investigadora en temas migratorios y derechos humanos, señaló por su parte: “Estamos frente a una decisión que mezcla criterios sanitarios con controles migratorios más restrictivos. El riesgo es que se use la salud como un argumento para negar protección internacional”.

  • 38 mexicanos de 1.a y 2.a generación, se estima que hay en EU

Según el DHS, las deportaciones o rechazos se aplicarían únicamente cuando exista una declaratoria oficial de emergencia de salud, y tras evaluaciones médicas realizadas por autoridades competentes. No obstante, organizaciones civiles alertan que la falta de claridad en los protocolos podría derivar en detenciones arbitrarias o expulsiones aceleradas, sin un debido proceso.

Desde la frontera sur de México, migrantes expresaron su preocupación ante la nueva medida. “Muchos venimos huyendo de violencia o pobreza, no de enfermedades. Nos preocupa que ahora cualquier síntoma sea motivo para regresarnos”, comentó un solicitante de asilo centroamericano que permanece en un albergue de Chiapas.

El Gobierno de México, por su parte, ha señalado en ocasiones anteriores que seguirá brindando atención humanitaria y sanitaria a personas migrantes, aunque analistas advierten que un aumento en las deportaciones desde EU podría presionar aún más a los sistemas de refugio y salud en territorio mexicano.

Organismos internacionales han insistido en que las políticas migratorias deben alinearse con los estándares de derechos humanos, y que la protección de la salud pública no debe convertirse en un mecanismo de exclusión o estigmatización de poblaciones vulnerables.

La medida preocupa especialmente a miles de migrantes mexicanos y sus familias que buscan refugio o mejores oportunidades en Estados Unidos. A finales de 2025, el flujo de mexicanos retornados y deportados continuó siendo una realidad palpable: aunque algunas estadísticas del año mostraron una disminución temporal en ciertos periodos, el número de repatriaciones desde territorio estadounidense sigue siendo significativo.

Javier Calzada mencionó que organizaciones de la sociedad civil han señalado que los migrantes en tránsito o en proceso de solicitar protección enfrentan condiciones de vulnerabilidad agravadas por la nueva regla.

“Las evaluaciones médicas y la posibilidad de que un síntoma de enfermedad sea usado como causal para negar asilo o acelerar una deportación generan incertidumbre y temor, sobre todo entre personas que huyen de violencia, pobreza extrema o persecución en sus países de origen”, dijo el activista.

Advirtió que defensores de derechos humanos han señalado que medidas de este tipo podrían crear un efecto disuasorio que impulse a los migrantes a evitar puertos oficiales de entrada, lo cual incrementa los riesgos al tomar rutas más peligrosas o caer en manos de redes de tráfico de personas, además de limitar el acceso a mecanismos legales de protección.

Organizaciones internacionales y grupos de derechos humanos han calificado políticas similares —como las aplicadas bajo el denominado Título 42, durante la pandemia— como una utilización indebida de argumentos sanitarios para restringir el asilo, generando expulsiones rápidas sin evaluar adecuadamente las solicitudes de protección ni garantizar condiciones dignas en terceros países donde muchas personas quedan a la espera de respuestas.

Atienden en 2025 a 142 mil repatriados

› Por Claudia Arellano

FRENTE a las nuevas dinámicas de movilidad humana derivadas de las políticas migratorias implementadas en otros países, mediante el Programa de Repatriación Digna, el Instituto Nacional de Migración (INM) recibió y auxilió el año pasado a 142 mil 706 connacionales, principalmente provenientes de Estados Unidos.

En un comunicado, detalló que a estas personas les proporcionó opciones para lograr su reinserción social y económica en el país, a través de la coordinación de tareas entre los tres niveles de gobierno, la sociedad civil y la iniciativa privada.

Entre las acciones más sensibles del INM está la salvaguarda y protección de personas migrantes en condición vulnerable, como niñas, niños, adolescentes y mujeres embarazadas.

  • El Tip: El programa Héroes Paisanas y Paisanos, que ofrece orientación y ayuda a visitantes nacionales y extranjeros, atendió a dos millones 229 mil 821 personas.

Durante el 2025, sus 563 oficiales de Protección a la Infancia y Grupos Vulnerables proporcionaron asistencia a 15 mil 656 niñas, niños y adolescentes extranjeros en situación de migración. De ellos, 14 mil 655 viajaban en compañía de una persona adulta y mil uno solos.

Añadió que cuenta con 11 módulos de repatriación en cinco estados colindantes con Estados Unidos. Añadió que los agentes del Grupo Beta, que cuentan entre sus tareas el rescate humanitario en condiciones y lugares de alto peligro, proporcionaron atención a 91 mil personas nacionales y extranjeras durante su tránsito por México; en la frontera norte se orientó a 179 mil 137, mientras que en la frontera sur a 12 mil 665.

El instituto informó que en 2025 recibió 46 millones de visitantes vía aérea, terrestre y marítima, y desarrolló una agenda intensa de trabajo en el marco de una política de atención migratoria humanista y con pleno respeto a los derechos humanos, a través de sus distintas áreas de atención a usuarios nacionales y extranjeros, a personas en calidad de visitantes y en tránsito por nuestro país.

Detalló que en los módulos de la institución en terminales aéreas, terrestres y marítimas del país los agentes migratorios registraron el ingreso regular de 46 millones 707 mil 328 personas nacionales y extranjeras.

Además, señaló que emitió en los últimos 12 meses 282 mil 63 diversos documentos autorizados o expedidos a personas extranjeras que permiten regular su estancia en el territorio nacional.