A un año del segundo periodo del republicano en la Casa Blanca

Aunque cuesta arriba, se sortea a Trump; llamadas de CSP, clave

EL INTERNACIONALISTA Adolfo Laborde advierte desgaste institucional por negociación constante con Washington; imprevisibilidad obliga a una estrategia cautelosa: Raquel Saed

EL PRESIDENTE Donald Trump, el pasado 16 de enero, en el club Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, durante la inauguración de un tramo del Southern Boulevard
EL PRESIDENTE Donald Trump, el pasado 16 de enero, en el club Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, durante la inauguración de un tramo del Southern Boulevard Foto: AP

A un año del inicio del segundo mandato de Donald Trump, la diplomacia mexicana enfrenta una mayor presión desde Washington, lo que ha obligado al Gobierno de México a duplicar sus esfuerzos de negociación para contener amagos y sostener la relación bilateral.

Ante este contexto, internacionalistas advirtieron sobre el desgaste institucional y la necesidad de fortalecer los canales técnicos y políticos frente a una administración estadounidense caracterizada por la imprevisibilidad.

Sobre esto, la Presidenta Claudia Sheinbaum ha tenido que lidiar con las constantes presiones y amagos de Donald Trump, quien ha utilizado la presencia del crimen organizado en México para buscar someter a las autoridades, aspecto que, desde el punto de vista de expertos consultados por La Razón, puede interpretarse como un área de oportunidad para analizar la capacidad diplomática nacional o como una forma para entender el liderazgo de la titular del Ejecutivo federal para hacer frente al republicano.

Resulta evidente la postura frontal y al mismo tiempo conciliadora de Claudia Sheinbaum, quien hasta el momento ha realizado 15 llamadas telefónicas centrales con su homólogo estadounidense, las cuales comenzaron en 2024 cuando ganó las elecciones y hasta el pasado 12 de enero, cuando solicitó el diálogo con Trump después de que éste declaró sus intenciones de atacar a grupos del crimen organizado en territorio mexicano vía terrestre.

Al realizar un balance de cómo ha sido la interacción entre la mandataria federal y su homólogo estadounidense, el internacionalista Adolfo Laborde consideró que la constante necesidad de enlazarse para negociar y resolver un nuevo diferendo podría llevar a un desgaste gubernamental de los equipos a cargo de dicha negociación y de la propia Presidenta.

En ese sentido, comentó que aun cuando el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Juan Ramón de la Fuente, ha hecho “un buen papel” como encargado del enlace con otras naciones, lo que hace falta es un grupo o panel de diplomáticos que se mantenga en contacto directo con el equipo del republicano y que genere un peso importante para contener estos amagos.

“Es parte del equipo cercano de la Cuarta Transformación, pero me parece que hay figuras que están desgastadas y se necesita no solamente esa figura de lealtad que se tiene, sino que también necesitamos técnicos, gente que conozca, pueda operar con las diferentes cartas que tenemos en el servicio exterior y, por supuesto, conozca la dinámica de las relaciones México–Estados Unidos”, enfatizó.

Por otro lado, para la internacionalista Raquel Saed, académica de la Universidad Iberoamericana, la relación entre México y Estados Unidos durante el primer año del segundo mandato de Donald Trump se ha caracterizado por la incertidumbre, derivada de los constantes cambios de postura del mandatario estadounidense.

“La relación entre los dos países es incierta, porque por un lado hay un reconocimiento de que la Presidenta está haciendo muchas de las cosas que Estados Unidos espera de México y, por el otro lado, de pronto hay situaciones donde impulsivamente se dice ‘vamos a mandar tropas’ u otro tipo de acciones que no se esperan”, señaló.

Raquel Saed explicó que esta dinámica responde a un liderazgo marcado por vaivenes. “Estamos tratando con un líder que cambia mucho de opinión, tiene muchos vaivenes, y eso vuelve incierta la relación”, afirmó.

Al describir el balance del primer año del segundo mandato de Trump, la internacionalista recurrió a una analogía para ilustrar el momento que vive la relación bilateral. “Es como alguien que tiene la mesa puesta, todo en tranquilidad y bien, y de pronto jala el mantel para que todo se caiga desordenadamente. Eso es lo que siento”, expresó.

Frente a este escenario, consideró que la jefa del Ejecutivo federal ha optado por una estrategia de cautela, particularmente al evitar encuentros presenciales en la Casa Blanca.

“Claudia Sheinbaum hace muy bien en no irse a presentar a buscar acuerdos en vivo en la Casa Blanca, porque se expone a una humillación como las que les ha hecho a otros dirigentes del mundo”, dijo.

Sobre la gestión directa de la mandataria mexicana, la académica subrayó que las llamadas telefónicas con Trump forman parte de una estrategia de contención.

“Cada vez que le llama la Presidenta Sheinbaum es tratar de calmarle los ánimos y también calmar al pueblo de México”, explicó, al señalar que algunas de estas conversaciones se hacen públicas y otras no.

La experta añadió que este tipo de comunicación busca preservar la estabilidad económica del país. “Tenemos una economía relativamente estable y esa estabilidad está muy vinculada al tratado; cuando el presidente sale con amenazas, genera mucha preocupación”, apuntó.

En cuanto al papel de la Cancillería, Raquel Saed consideró que De la Fuente “está haciendo un buen trabajo en lo que cabe”, al enfrentar a un presidente estadounidense “impredecible”, lo que vuelve más compleja cualquier negociación.

Finalmente, destacó que el contexto es inédito al tratarse de la primera mujer Presidenta de México enfrentando a Donald Trump.

“Es una situación muy complicada porque ella tiene la buena voluntad de hacer una buena relación con Estados Unidos, pero nos encontramos constantemente con amenazas”, concluyó.