El primer año del segundo mandato de Donald Trump ha estado marcado por más de una veintena de detenciones estratégicas y focalizadas en contra de grupos del crimen organizado, esto en un contexto de tensión y presiones por parte del gobierno estadounidense, en el que se ha puesto sobre la mesa la intervención de las fuerzas armadas de EU en territorio mexicano.
En este contexto, las detenciones y extradiciones de alto perfil se han convertido en uno de los principales indicadores para medir la cooperación bilateral con el Gobierno de México, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum.
- El Dato: En febrero y agosto del año pasado, el Gobierno de México envió a EU a 55 capos del narco, entre ellos, Rafael Caro Quintero, el yerno de El Mayo y el cuñado de El Mencho.
En un recuento realizado por La Razón, las autoridades mexicanas y estadounidenses han reportado al menos 28 detenciones relevantes de presuntos integrantes del crimen organizado, entre jefes de facción, operadores estratégicos y miembros de organizaciones trasnacionales con presencia en ambos países. Esta cifra se integra a partir de casos confirmados públicamente por dependencias de seguridad y comunicados oficiales.

Avión de EU no necesita permiso de Senado: CSP
Entre los golpes más significativos se encuentra la captura de Iván Valerio “N”, El Mantecas, jefe de una facción criminal ligada a los Beltrán Leyva. Su detención en Sinaloa fue presentada como un golpe directo a estructuras regionales del narcotráfico que mantienen vínculos históricos con el tráfico de drogas hacia EU.
A esto se le suma la detención en el vecino país, el 22 de abril de 2025 en Nogales, Arizona, de Emmanuel Martimiano León-Soto, identificado como un miembro de alto rango del Cártel de Sinaloa. Un gran jurado federal lo acusa de conspiración para el tráfico de fentanilo, metanfetamina y cocaína, y lavado de dinero.
Según la DEA, León-Soto era considerado pieza clave dentro de la estructura operativa del cártel, por lo que su captura fue presentada como un golpe directo a las redes financieras y logísticas del narcotráfico mexicano en territorio de EU.
También se contemplan 10 integrantes de organizaciones criminales internacionales, de los cuales seis pertenecían al Tren de Aragua y cuatro al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), acusados de delitos que van desde narcotráfico y extorsión hasta trata de personas. Estas detenciones reflejan la creciente preocupación de Washington por la expansión de estos grupos más allá de América Latina.
Otro caso relevante fue la captura de un operador cercano al liderazgo del Cártel de Sinaloa, identificado como El Chavo Félix, considerado una pieza clave dentro del engranaje operativo de esa organización.
Uno de los operativos más amplios reportados durante este periodo fue la captura de 15 presuntos integrantes del CJNG relacionados con un sitio de exterminio en Jalisco, un caso que volvió a colocar en la agenda pública la brutalidad de este grupo criminal y la presión internacional para desmantelar sus células locales.
Tanto Víctor Manuel Sánchez, especialista en seguridad e investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, como David Saucedo, analista y experto en temas de seguridad, coinciden en que las detenciones realizadas durante el primer año del segundo mandato de Donald Trump no han modificado de fondo la estructura del crimen organizado, pese a que representan acciones relevantes desde el punto de vista operativo y político.
En entrevista, ambos especialistas subrayan que la mayoría de las capturas corresponden a mandos de segundo y, principalmente, de tercer nivel, lo que limita su impacto estratégico.
Sánchez advierte que “los mandos que son arrestados pueden ser sustituidos con relativa facilidad”, mientras que Saucedo añade que la mayoría se trata de “personajes prescindibles dentro de la estructura delictiva”, cuya detención no interrumpe los flujos de producción, transporte y comercialización de drogas.
Otra coincidencia es que los golpes más visibles se han concentrado en facciones del Cártel de Sinaloa, particularmente en Los Chapitos, sin que implique una afectación estructural. Por otro lado, ambos consideran que para generar un impacto real sería necesario actuar contra las cúpulas y los principales mandos regionales.
Por otro lado, Sánchez, reconoce que las detenciones sí generan afectaciones operativas temporales, sin embargo, éstas no provocan cambios profundos en las dinámicas delictivas. En cambio, Saucedo adopta una postura más crítica al señalar que las capturas han sido presentadas como “grandes golpes” cuando, en realidad, no alteran la lógica empresarial del narcotráfico ni sus redes de protección.
Los expertos apuntan que al no haberse actuado contra las partes más altas del organigrama de los grupos criminales, se mantienen intactas sus capacidades de producción, traslado y distribución. En este contexto, ambos especialistas coinciden en que, si bien se han registrado detenciones relevantes, éstas no han generado hasta ahora un quiebre estructural en el funcionamiento del crimen organizado.
Cae jefe de Los Beltrán tras operativo
› Por Ángel Molina
EL TITULAR de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que fuerzas federales detuvieron en Badiraguato, Sinaloa, a Iván Valerio “N”, El Mantecas, identificado como jefe de una facción delictiva vinculada al grupo de los Beltrán Leyva.
“En una acción de la Guardia Nacional, el Ejército y la Fuerza Aérea Mexicana, con apoyo de la Agencia de Investigación Criminal de la FGR, detuvieron en Badiraguato, Sinaloa, a Iván Valerio ‘N’, alias El Mantecas, jefe de una facción ligada a los Beltrán Leyva. Fue asegurado junto con siete integrantes de su grupo, armas, vehículos y un centro de producción de drogas sintéticas. Las investigaciones continúan”, detalló el funcionario a través de sus redes sociales.
- El Tip: según datos preliminares, a los detenidos les fueron asegurados un fusil Barret Calibre .50, 8 armas largas, 14 mil pastillas de fentanilo y 5 autos de lujo con reporte de robo.
De acuerdo con la SSPC, el despliegue se realizó tras trabajos de inteligencia que permitieron ubicar al presunto líder criminal en la zona serrana de Badiraguato. Las investigaciones continúan para determinar el alcance de las operaciones de esta célula y posibles vínculos con otras organizaciones delictivas.
Hasta antes de su captura, Iván Valerio Sáinz Salazar era identificado por las autoridades federales y reportes de inteligencia como uno de los operadores prioritarios del Cártel de Sinaloa, con una función clave como enlace directo con líderes de alto perfil, incluidos integrantes históricos de esa organización criminal.

De acuerdo con información difundida en los documentos filtrados de Guacamaya Leaks, este sujeto comenzó a ganar relevancia por su capacidad logística, la coordinación de movimientos de seguridad y sus vínculos con estructuras de poder locales en la región serrana de Sinaloa.
En esos mismos reportes se menciona que Sáinz Salazar habría mantenido contacto con funcionarios de seguridad que presuntamente facilitaron operaciones del grupo delictivo, aunque estas relaciones no han sido confirmadas de manera oficial.
La detención de El Mantecas se concretó durante un operativo federal realizado en las primeras horas del domingo 18 de enero, con patrullajes terrestres y apoyo aéreo, incluidos helicópteros.
Las fuerzas federales señalaron que se trataba de un objetivo prioritario, dentro de las acciones para reducir la capacidad operativa del crimen organizado en la sierra de la entidad.
Tras la captura, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Douglas Johnson, reconoció los avances del Gobierno de México en materia de seguridad, al señalar que se trata de un presunto líder de una facción vinculada al Cártel de los Beltrán Leyva.
“Cada delincuente que enfrenta la justicia hace que nuestras comunidades sean más seguras. Estas acciones debilitan a las redes violentas, reducen el tráfico de fentanilo y contribuyen a proteger nuestro futuro compartido”, aseveró.

