Qué expediente tan turbio pesa sobre la embajadora saliente de México en Reino Unido Josefa González-Blanco, quien ha sido señalada, según se evidencia en un reporte periodístico de El País, por unos 40 funcionarios por maltrato sistémico, hostigamiento laboral y opacidad administrativa. De acuerdo con las acusaciones, la diplomática —que alguna vez se hizo viral por pronunciar “septemba”, con un pretendido acento británico— incluso tenía una terminología para los castigos que imponía a su equipo, como el “dog house” o “casa del perro”, que consiste en el aislamiento total de quien incurría en una práctica no grata para la embajadora: le dejaba de hablar y le bloqueaba el acceso a información oficial, una situación que, según dijeron las presuntas víctimas, les provocó serios problemas de salud física y mental. Y aunque González-Blanco ya va de salida, parece que no estará exenta de responder por estas denuncias, pues Relaciones Exteriores ya anunció que cualquier denuncia contra funcionarios se investiga con apego a la ley. Pendientes.

