Y el que no pasó un buen momento, cuando se suponía que debía brillar, fue el expresidente mexicano Felipe Calderón, invitado especial en una ponencia en la prestigiosa universidad Sciences Po en París, Francia. Ahí —donde también se suponía que el panista está muy lejos del riesgo de enfrentar a quienes no lo quieren—, un grupo de estudiantes se le plantó para gritarle “¡asesino!” y de paso a exigirle que se bajara del podio académico donde estaba. Lo feo para él fue que ni las estrellas estuvieron alineadas a su favor, ya que justo cuando ocurría aquella protesta, la pantalla detrás del exmandatario proyectó la palabra Wanted, lo que dio combustible involuntario a la manifestación. Al final, los moderadores del evento intentaron suavizar la tensión, con un discurso sobre lo bien que se siente estar en un espacio tan democrático en el que todas las posturas son escuchadas, aunque ese bienestar, nos cuentan, lógicamente no se notaba en el rostro del exmandatario.