La Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) implementará a partir del 2 de febrero una reconfiguración de alto nivel en su estructura de mandos, con cambios en posiciones clave como la Subsecretaría de la Defensa, la Oficialía Mayor y el mando de la Guardia Nacional.
Movimientos que la institución castrense justifica como necesarios “para fortalecer la conducción institucional y dar continuidad a las tareas estratégicas de seguridad del ejército y de la Guardia Nacional”.
En la Subsecretaría de la Defensa Nacional el general de división diplomado de Estado Mayor (DEM) Enrique Martínez López tomará las riendas en sustitución del general Enrique Covarrubias López, quien pasará a retiro en abril al cumplir 65 años de edad.

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Martínez López posee un extenso historial militar que incluye haber comandado zonas militares en regiones conflictivas como Apatzingán, Michoacán, y Chilpancingo, Guerrero, además de fungir como agregado militar adjunto en las embajadas mexicanas en Alemania y Polonia.
En la Oficialía Mayor, el General de División de Guardia Nacional Hernán Cortés Hernández asumirá el cargo. Su perfil destaca por su formación en seguridad internacional, particularmente en cursos de antiterrorismo impartidos por el Cuerpo de Marines de Estados Unidos en Washington D.C.
Cortés Hernández ha comandado zonas militares en Colima y Campeche, y ocupó posiciones especializadas en contrainteligencia y el Estado Mayor del Cuerpo de Fuerzas Especiales.
Por su parte, el General de División de Guardia Nacional Guillermo Briseño Lobera encabezará la Guardia Nacional, corporación que la Defensa considera “eje central de la estrategia de seguridad pública”.
Briseño Lobera se desempeñaba como comandante de la Tercera Región Militar en Durango y Sinaloa, y anteriormente comandó zonas en Guanajuato y Guerrero. Su trayectoria incluye haber sido rector de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea, jefe del Estado Mayor del Cuerpo de Policía Militar y comandante de la Segunda Brigada de Infantería Independiente.
PRÁCTICAS. Células de élite del Cuerpo de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano ejecutaron ejercicios tácticos de contraterrorismo al interior del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, en un entrenamiento sin precedentes diseñado para fortalecer los protocolos de respuesta ante amenazas en espacios de concentración masiva.
Las prácticas, que forman parte de un curso especializado en escenarios urbanos críticos, se desarrollaron en las líneas 1 y 5 del Metro, con énfasis en la terminal Pantitlán, nodo estratégico donde convergen también las líneas 9 y A en la zona oriente de la capital.
Durante las simulaciones, los efectivos militares portaron armamento de alto calibre, lanzacohetes, equipos de visión nocturna y escudos balísticos mientras recreaban situaciones de crisis que demandan coordinación instantánea y precisión quirúrgica.
Los soldados recorrieron pasillos, andenes y vagones desocupados, donde escenificaron la neutralización y captura de un presunto agresor.
Estos ejercicios responden a la necesidad de garantizar la seguridad en instalaciones estratégicas de cara al Mundial de Futbol 2026, que tendrá partidos en la Ciudad de México.
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MSL

