Que se calmen todos, dijo el senador morenista Gerardo Fernández Noroña, quien en un conmovedor acto de solidaridad con su movimiento, la 4T, y, para sorpresa de muchos, con las mujeres legisladoras, defendió que criticar la existencia de un salón de belleza en el Senado de la República es una “superficialidad” que no merece tanta atención, ya que, remarcó, aunque el tema puede debatirse, no representa una traición al pueblo, ni una contradicción al principio de austeridad republicana ni, mucho menos, una inconsistencia con los valores que tanto pregonan los del oficialismo. Nos dicen que, muy convencido de la elocuencia de sus argumentos, el legislador aprovechó aquí para entrarle al terreno de la filosofía, al considerar que la narrativa de Morena y sus aliados no está peleada con la estética. Luego entonces, se puede ser progre y fashion al mismo tiempo. Qué tal.

