El pleno del Senado de la República comenzó la discusión del dictamen que propone reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales.
La iniciativa integra propuestas de diversas fuerzas políticas, incluyendo la presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum en diciembre pasado, así como otras del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano y del Partido Revolucionario Institucional.
La senadora Giovana Bañuelos de la Torre, presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, destacó que el dictamen fue aprobado por unanimidad el día anterior en las comisiones unidas.

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“Este dictamen, compañeras y compañeros senadores, representa devolver tiempo a las personas, tiempo para la familia, para el descanso, para la salud, para la convivencia”, afirmó durante su intervención.
Bañuelos enfatizó la urgencia de la reforma con datos contundentes: “En México se trabajan en promedio más horas que en la mayoría de los países de la OCDE sin que ello se traduzca en mayores niveles de productividad o calidad de vida. Las jornadas prolongadas están asociadas con mayores niveles de fatiga, estrés, enfermedades físicas y mentales”.
La senadora también citó advertencias internacionales sobre los riesgos del exceso de trabajo: “La Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud han advertido que el exceso de horas de trabajo constituye un riesgo para la salud pública.
Por ejemplo, trabajar más de 55 horas semanales incrementa el riesgo de accidentes cardiovasculares y riesgo de muerte por cardiopatía".
Por su parte, el senador Enrique Inzunza Cázarez, de la Comisión de Estudios Legislativos, enmarcó la propuesta en el contexto histórico del constitucionalismo mexicano, recuperando las palabras del diputado constituyente Heriberto Jara de 1916: “La jornada máxima de 8 horas no es sencillamente un aditamento para significar que es bueno que solo se trabaje ese número de horas. Es para garantizar la libertad de los individuos. Es precisamente para garantizar su vida”.
“Esta propuesta no es aislada ni es coyuntural. Es parte de una visión humanista que entiende que el progreso no se mide únicamente en indicadores económicos, sino fundamentalmente en garantía de los derechos”, expresó Inzunza.
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LMCT
