En vísperas de que la presidenta Claudia Sheinbaum presente su iniciativa de reforma electoral, el Partido Acción Nacional (PAN) tomó la delantera y presentó en el Senado su propuesta de enmienda constitucional, estructurada en cuatro ejes: eliminar la sobrerrepresentación, sancionar la intervención del crimen organizado en los comicios, reformar el sistema de plurinominales y establecer elecciones primarias organizadas por el Instituto Nacional Electoral (INE).
“Es una reforma a la Constitución en materia electoral que le urge a México”, afirmó el senador Marko Cortés, quien la presentó de manera conjunta con el senador Raymundo Bolaños.
El primer eje apunta a corregir la distorsión en la Cámara de Diputados. “No puede volver a ocurrir que con el 54 por ciento de los votos, Morena, Verde y PT tengan el 73 por ciento de las curules”, acusó Cortés.

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Proponen que los triunfos en coaliciones se asignen al partido que obtuvo más votos en cada distrito y que ninguna fuerza política controle más de dos terceras partes de la Cámara.
El segundo eje establece que si se comprueba la intervención del crimen en un proceso electoral, la elección debe anularse automáticamente, sin importar el margen de diferencia. “No puede haber democracia a medias”, sentenció Cortés.
El tercer eje propone una lista híbrida de plurinominales: 100 escaños para primeras minorías distritales y 100 por lista de partido. El cuarto punto plantea primarias abiertas, simultáneas y organizadas por el INE para todos los cargos federales, poniendo fin a las precampañas disfrazadas.
Bolaños fue contundente respecto a los límites del PAN en cualquier negociación: “Sin esto no vamos. Si no se acota la sobrerrepresentación, no podríamos acompañar ninguna reforma electoral”.
Al ser cuestionados sobre la viabilidad de la propuesta ante una mayoría morenista que no escucha a la oposición, Cortés respondió: “No importa lo que ellos quieran. Eso es lo que México necesita”, y llamó a la presidenta Sheinbaum, al PT y al Partido Verde a revisar la iniciativa, argumentando que incluso los aliados del oficialismo podrían beneficiarse de una representación más justa en el Congreso.
Bolaños, por su parte, advirtió que la propuesta oficialista de sustituir las listas cerradas de representación proporcional por votación directa por estados o regiones es jurídicamente inviable y generaría, dijo, “una carnicería” al interior de los propios partidos de la coalición gobernante.
Subrayó que en la historia de México ninguna reforma electoral ha nacido desde el poder, sino siempre empujada por la oposición en busca de condiciones más equitativas de competencia.
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MSL

