Aunque en el último año, a nivel nacional, se ha observado una reducción de 10.2 por ciento en el número de tomas clandestinas detectadas para el robo de hidrocarburos, este delito creció en 10 entidades federativas, Tabasco entre ellas, donde se reportó uno de los incrementos más marcados en el país, luego de que las autoridades consiguieran casi extinguir esta práctica criminal ahí.
De acuerdo con datos obtenidos por La Razón del Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (Igavim), al cierre de 2025 se detectaron en México nueve mil 366 pinchazos a ductos; es decir, mil 70 menos que los 10 mil 436 hallados en 2024.
- El Dato: En 4 operativos la FGR recuperó ayer combustible robado en la zona conocida como Triángulo rojo de Puebla.
Desde otro ángulo, según estas cifras, durante el año pasado se encontraron pinchazos del huachicol cada 56.7 minutos, en promedio.

Para investigar “no es suficiente la narrativa”
Contrario a la tendencia de descenso a nivel nacional, una decena de estados enfrenta un crecimiento en este delito. El caso más emblemático es Tabasco, además, por no estar en una zona que históricamente ha sido blanco del robo de combustibles, como lo son el centro y occidente de México.
Allí, el Gobierno federal consiguió llevar el número de pinchazos a únicamente dos en 2023, pero para 2024 las cifras crecieron a 42, y para 2025 a 170, lo que implica una escalada de 304.7 por ciento sólo en un año.
Juan José Hernández, director del Igavim, dijo a La Razón que el descenso observado en el estado en 2023 no es tal cual lo muestran las cifras extraídas por el instituto, con base en datos proporcionados por Pemex, ya que, al comparar con otros indicadores como las carpetas de investigación —cuyos números aún están bajo procesamiento dentro del observatorio—, se distingue que éstas son mayores al número de tomas reportadas en su momento por la empresa petrolera.
- 9 mil 366 pinchazos se registraron en 2025 en el país
A pesar de estas circunstancias, Hernández afirmó que sí es posible hablar de una migración del huachicoleo hacia el sureste, pues, durante los últimos años de la década en curso, el robo de hidrocarburos ha permanecido en las regiones centrales del territorio nacional.
De allí, señaló, la movilidad de esta práctica criminal obedece a que hay oferta y demanda para adquirir el combustible que se roba de los ductos.
“Eso es un hecho. Hay una migración por oferta y demanda. A nivel nacional es clara y contundente, existen las condiciones: una economía delictiva que de alguna manera tiene que seguir constante para mantenerse, eso también es un hecho… El combate se está llevando a cabo, pero las condiciones siguen favoreciendo a que se genere.
“No tenemos una condición de estabilidad a la baja en el sentido de que ya realmente va a desaparecer este delito. Y obviamente son condiciones, reitero, dentro de la economía delictiva, así se contempla, así se genera en esta industria”, dijo en entrevista.
Otra de las entidades que destacan por la evolución particular del robo de hidrocarburo es Hidalgo, que históricamente ha estado entre las entidades con mayor incidencia de huachicol y que luego de venir de dos años en los que se consiguió descender en el número de tomas clandestinas, nuevamente registró un crecimiento, al pasar de dos mil 450 en 2024 a dos mil 660 en 2025.

A nivel municipal, la demarcación con más tomas es Degollado, Jalisco, con 676 en 2025; seguido por Cuautepec de Hinojosa, Hidalgo, con 533, y Pénjamo, Guanajuato, con 344.
Pero el robo de combustible no se reduce únicamente al hidrocarburo, sino también de gas LP, que, en contraste, sí mostró un incremento de 21.8 por ciento entre 2024 y 2025 a nivel nacional, pues el número de tomas creció de 953 a mil 161 en dicho periodo.
Esta escalada se registró sobre todo hacia el último trimestre del año, cuando se encontraron entre 134 y 141 por mes, cifras no vistas desde enero de 2024.
De las 11 entidades de la República donde se han identificado tomas de gas, únicamente tres tuvieron una baja de entre 50 y 68 por ciento: Veracruz, Oaxaca y Querétaro.
El director de Igavim reiteró que lo anterior es muestra de cómo los criminales cuentan con alternativas territoriales que les han permitido ir del robo de hidrocarburo al de gas LP, según les convenga.
Como otro ejemplo de la expansión delincuencial dedicada al combustible, mencionó el aseguramiento realizado esta semana de una gasolinera que presuntamente comercializaba gasolina de procedencia ilícita, en la comunidad poblana de San Andrés Cacaloapan.
Los pinchazos a los ductos, además de representar un riesgo para las comunidades donde se cometen y una muestra de la incidencia delictiva que persiste en el sector de combustible, también han significado costos para reparar los daños que provocan.
En resumen, se estima que en 2025 se gastaron 652 millones 26 mil 653 pesos en reparar las tomas. A pesar de ser una cifra por debajo de lo destinado en 2022, 2023 y 2024, sigue por encima de lo que se erogaba entre 2020 y 2021.
“Independientemente de lo que la autoridad confisca, hablando de galones o litros, siguen existiendo las condiciones para que el mercado te lo permita y, sobre todo, las autoridades, independientemente de que se inicie una investigación… Es un delito que, al final del día, por el momento, no se ve que disminuya en su totalidad”, declaró Hernández López.

