Nos piden que no perdamos de vista lo que ocurrirá este martes en San Lázaro, donde se prevé que sea finalmente aprobada la reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas, en medio de un debate que, si bien ruidoso, no ha logrado erosionar ni un poco el planteamiento original impulsado por la Presidenta Claudia Sheinbaum y que, en palabras del secretario del Trabajo, Marath Bolaños, el principal hacedor de este dictamen, representa el inicio de “la primavera laboral” en nuestro país. Dicen que, aunque la oposición —principalmente los de Movimiento Ciudadano— y ahora también los del PT pugnarán en el pleno porque se incorpore la obligatoriedad de los dos días de descanso, el clima se tornará más complicado en las inmediaciones del Palacio Legislativo, que quedará sitiado desde muy temprano por organizaciones gremiales y disidentes que instalarán mítines y plantones con el reclamo de que esas 40 horas apliquen de manera inmediata —y no de manera gradual hasta 2030 como plantea la iniciativa—, entre otras demandas laborales de larga data.

