Reprueba en índice de integridad electoral

Calidad de elecciones cae 10 puntos en 2024

México obtiene 44 puntos de 100 durante ese año en una evaluación internacional; experto ve largos antecedentes de mala praxis; la clase política no está a la altura, señala

Elección judicial en Morelia, Michoacán, el pasado 1 de junio. Foto: Cuartoscuro

La calificación de los procesos electorales en México experimentó una caída de 10 puntos entre 2022 y 2024, de acuerdo con el Proyecto de Integridad Electoral, un indicador académico elaborado anualmente por el Real Colegio Militar de Canadá y la Universidad de East Anglia, en Reino Unido.

De acuerdo con el informe publicado en 2025, que midió el comportamiento de las elecciones de 2024, México obtuvo una puntuación de 44 de 100, muy por debajo de los 54 con los que fue evaluado en 2022.

  • El Dato: A través de los planes A, B y C, AMLO intentó sustituir al Instituto Nacional Electoral por Instituto Nacional de Elecciones y Consultas y desaparecer los plurinominales.

Las organizaciones involucradas en esta medición consideraron cuatro principios para calificar la integridad electoral de un país; éstos son: impugnación, participación, deliberación y arbitraje. Los datos se basan en una encuesta a expertos académicos de cada país.

Además, la percepción de la integridad electoral para México mostró una caída más pronunciada en el tramo 2023-2024, al pasar de una calificación de 57 a 44 puntos.

Para el director del Laboratorio Electoral, Arturo Espinosa Silis, estas evaluaciones —que también se han realizado en ese centro de pensamiento especializado— apenas reflejan “un poco de lo que ha pasado en los últimos ejercicios democráticos de participación ciudadana en el país”.

“Hemos documentado cómo la calidad de las elecciones (en México) ha disminuido y la integridad electoral se ha deteriorado”, dijo a La Razón.

El también experto en derecho electoral explicó que las bajas calificaciones responden a que “las autoridades electorales han perdido su independencia y autonomía, especialmente el Tribunal Electoral”, que, consideró, se ha convertido en “una herramienta más del oficialismo para conseguir en la mesa lo que no consigue en las urnas”.

Espinosa Silis indicó que otro de los factores clave en el deterioro de las elecciones mexicanas radica en que el Instituto Nacional Electoral (INE) “ha sido una autoridad muy vapuleada por la cuestión presupuestal, pero además por la presión constante a sus integrantes”.

También anotó que la clase política en el país no ha estado a la altura del sistema electoral y sus reglas. “Para que haya democracia, se requieren demócratas y nuestra clase política no es muy demócrata que digamos, no hay mucha civilidad democrática, constantemente no hay aceptación de la derrota”, lamentó.

Además, el especialista señaló que las noticias falsas y la desinformación “han plagado nuestros procesos electorales”; eso se suma “al uso de recursos públicos en los comicios, la intervención desde el Gobierno (...) no respetar las reglas se ha vuelto una constante”.

El director del Laboratorio Electoral ubicó las reformas que se impulsaron en 2016 para extender el mandato de los magistrados electorales como uno de los sucesos que también influyó en la pérdida de calidad de los procesos de elección popular. “Van dos veces que se les amplía, una fue en 2016 y otra fue con la reforma al Poder Judicial de 2024”.

Arturo Espinosa comentó que, en vista de un sistema electoral sin una calificación satisfactoria, es necesario perfilar cambios que restrinjan la sobrerrepresentación de las fuerzas políticas en el Poder Legislativo.

“Hay que regular las coaliciones; éstas deben ser mucho más estrictas. Todo este tema de la sobrerrepresentación se da en gran medida por el sistema de coaliciones que tenemos”.

El experto urgió a las autoridades a ocuparse de la violencia que se ha vivido en los últimos procesos electorales.

Se deben “tomar medidas, dar atribuciones a las autoridades, generar esquemas de coordinación para que las autoridades electorales tengan más herramientas”, dijo.

“Finalmente, hay que apuntalar a la justicia electoral, simplificarla, hacerla realmente efectiva, realmente eficaz”, aunque insistió en que “nada de esto funciona si no están las personas adecuadas al frente de las instituciones, si no hay civilidad democrática y política de los actores, si no hay autoridades que hagan valer la ley y que se conduzcan con independencia y con autonomía y no bajo criterios políticos”.

Uno de los aspectos que llama la atención en el Proyecto de Integridad Electoral es que, en la región de América del Norte, México y Estados Unidos han reflejado calificaciones similares.

Arturo Espinosa Silis observó que, aunque los sistemas electorales de estos países no pueden ser comparables uno con otro dada su naturaleza, sí guardan semejanzas en cuanto a la forma de conducción y aplicación de las normas.

“Ambos países están pasando por periodos de deterioro democrático” que derivan en presiones de las autoridades hacia las instituciones electorales, ya que “no les gustan los contrapesos, buscan borrar cualquier límite al ejercicio del poder, buscan imponer su visión de país, su visión de Estado a como dé lugar”, concluyó el experto.

PERCEPCIÓN DE SATISFACCIÓN ı Foto: Especial