La búsqueda de personas desaparecidas en México se ha convertido en una labor marcada por el riesgo y la violencia. De acuerdo con organizaciones de derechos humanos, quienes encabezan esta lucha —principalmente madres buscadoras— enfrentan amenazas, agresiones, incluso asesinatos mientras intentan localizar a sus familiares.
El caso más reciente fue el asesinato de Rubí Patricia Gómez Tagle, madre buscadora e integrante del colectivo Corazones Unidos por una Misma Causa, ocurrido en Mazatlán, Sinaloa. Rubí Patricia inició su labor tras la desaparición de su hijo Édgar Daniel López Gómez Tagle, ocurrida el 25 de mayo de 2025.
De acuerdo con información de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa (FGJE), el cuerpo de Rubí Gómez fue localizado dentro de su domicilio con lesiones producidas presuntamente por un arma punzocortante.

Productividad laboral avanza un 0.5%
- EL DATO: LAS MUJERES han protagonizado la búsqueda y logrado que se garanticen sus derechos, la creación de leyes, políticas públicas e instituciones especializadas.
Hace menos de seis meses, el 14 de octubre de 2025, la organización documentó también la desaparición de María de los Ángeles Valenzuela, integrante del mismo colectivo.
Según el informe Desaparecer otra vez: violencias y afectaciones que enfrentan las mujeres buscadoras en México, publicado en julio de 2025 por la organización Amnistía Internacional, al menos 30 familiares de personas desaparecidas fueron asesinados entre febrero de 2011 y mayo de 2025 en el país.
Del total de víctimas, 16 son mujeres, entre ellas 11 madres buscadoras, además de dos hermanas, dos esposas y una activista. El documento señala que 2022 fue el año más letal para las mujeres buscadoras, con seis asesinatos registrados. Aunque para 2025 se sumó el caso de otra mujer buscadora en agosto y, a inicios de este 2026, uno más, lo que arroja un total de 18 mujeres buscadoras en el periodo 2025-2026.
Actualmente, México enfrenta una crisis de desapariciones con más de 128 mil personas desaparecidas o no localizadas, lo que ha llevado a que madres, hijas y esposas se organicen en 234 colectivos de búsqueda en todo el país.
DESDE ese día entré a un inframundo que nunca imaginé. Buscar a mi hijo me llevó a conocer lugares y personas que jamás pensé que existían, a vivir experiencias y violencias que no sabía que existíanLUCÍA CARRILLO Madre buscadora y activista
El estudio de AI señala que la búsqueda de personas desaparecidas está estrechamente vinculada con condiciones de pobreza, ya que las familias deben asumir gastos adicionales para continuar con las investigaciones.
Carmen Lucía Carrillo compartió con este diario que la desaparición de su hijo Daniel Velasco en 2022 la llevó a un “inframundo” de búsqueda.
Daniel desapareció en Guadalajara en 2022, tenía 27 años cuando fue secuestrado por dos hombres —uno de ellos armado—, quienes lo obligaron a subir a una camioneta SUV azul con vidrios polarizados mientras limpiaba parabrisas en la ciudad.
“Desde ese día entré a un inframundo que nunca imaginé. Buscar a mi hijo me llevó a conocer lugares y personas que jamás pensé que existían, a vivir experiencias y violencias que no sabía que existían”, relató Lucía Carrillo.
Durante su búsqueda, la madre activista señala que recibió información sobre un supuesto campo de entrenamiento criminal conocido como La Escuelita, donde presuntamente serían llevadas algunas de las personas desaparecidas.
“Daniel quería salir adelante. Cuando nació su hijo decía que tenía que esforzarse más para darle una vida mejor”, recordó su mamá.
La desaparición de Ana Amelí García Gámez, una joven de 19 años desaparecida desde el 13 de julio, llevó a su madre, Vanessa Gámez, a lanzar un llamado urgente a las autoridades para que prioricen la seguridad en la capital del país antes de concentrar esfuerzos en la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
La madre buscadora dijo en entrevista a La Razón que ha cuestionado que mientras se destinan recursos al torneo internacional —cuyo partido inaugural está programado para el 11 de junio de 2026 en el Estadio Azteca— las familias deben asumir por cuenta propia la búsqueda de sus seres queridos.
- 234 Colectivos de búsqueda en todo el país
“Si alguien viene solo puede desaparecer. Es un lugar hermoso, pero peligroso”, advirtió la madre, quien también señaló la falta de vigilancia, conectividad y presencia institucional en el Ajusco. Una zona que dice insegura.
La mujer explicó que, como muchas madres buscadoras, ha tenido que aprender técnicas de rastreo y análisis del terreno con el apoyo de colectivos ciudadanos para continuar con la búsqueda de su hija.

