Un operativo federal permitió la captura de David “N”, alias “El Chuky”, señalado por su probable participación en el secuestro y homicidio del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz, ocurrido en febrero de 2014 en el sur de Veracruz. El caso, que marcó uno de los episodios más sensibles para la libertad de expresión en el país, suma un nuevo detenido a más de diez años de los hechos.
Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero de nota policiaca para Notisur y Liberal del Sur, desapareció el 5 de febrero de 2014 tras un ataque armado en su vivienda en Coatzacoalcos. Seis días después, el 11 de febrero, las autoridades localizaron su cuerpo en una fosa clandestina dentro de una casa de seguridad en el municipio de Las Choapas, junto con otros dos cadáveres.
La Fiscalía General de la República informó que agentes de la Agencia de Investigación Criminal, en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, ejecutaron la orden de aprehensión en la colonia Francisco Villa, en Coatzacoalcos. La acción derivó de trabajos de inteligencia que permitieron ubicar al presunto implicado.

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Durante el operativo, las autoridades notificaron al detenido sus derechos conforme a la ley. Posteriormente, lo trasladaron al Centro Federal de Readaptación Social número 12, en Guanajuato, donde un juez definirá su situación jurídica.
Los primeros reportes de las autoridades estatales de Veracruz sostuvieron que el asesinato respondía a una “venganza personal”. Esa versión provocó cuestionamientos y rechazo internacional, ya que organizaciones como la ONU y el Comité para la Protección de los Periodistas advirtieron posibles vínculos con su labor informativa.
El expediente judicial registra que en febrero de 2014 detuvieron a seis personas relacionadas con el caso, entre ellas a la presunta autora intelectual, identificada como propietaria de un bar, así como a José Luis Márquez Hernández, alias “El Pony”, señalado como líder del grupo criminal involucrado.
Diversos organismos defensores de la libertad de prensa calificaron el homicidio como un ataque directo contra el ejercicio periodístico en México. La presión internacional obligó a ampliar las líneas de investigación y a revisar las primeras conclusiones oficiales.
A más de una década, la detención de “El Chuky” refleja la persistencia de las autoridades federales para esclarecer el caso. Sin embargo, el crimen de Gregorio Jiménez de la Cruz continúa como referencia obligada en el análisis de riesgos que enfrentan periodistas en regiones con presencia del crimen organizado
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MSL

