Es cuestión de “meter una carta y estaré nuevamente en la Cámara de Diputados”, dijo la semana pasada el diputado de Morena Sergio Mayer, durante su primera audiencia con la prensa tras ser expulsado de un reality show. Sin embargo, ayer lo vimos, no sólo era cosa de cartas. Nos dicen que esta celebridad convertida en legislador no pudo volver a sentarse en su curul sin atravesar por el campo minado que le prepararon sus propios compañeros de bancada. “Somos representantes populares, representamos nuestros anhelos, no la farándula”, dijo en conferencia la diputada guinda Andrea Navarro, en representación de un grupo de morenistas que expresaron su inconformidad con el retorno del exgaribaldi. Parada junto al suplente de Mayer, Luis Morales Flores, le reconoció a este último que presentara cuatro iniciativas mientras Sergio se prestaba a un juego televisivo. “Usted muestra lo que significa tener vocación de servir… estaba usted todos los días dispuesto a informarle a su pueblo”. Con ese panorama el actor que en sus ratos libres es legislador regresa a San Lázaro, dejando a su paso, nos dicen, la idea de que los peores enemigos de Morena están dentro de Morena. Uf.

