El equinoccio de primavera marca cada año el inicio de una de las estaciones más esperadas en el hemisferio norte y, en México, y este ano en su ruta provocó una movilización masiva hacia zonas arqueológicas, donde miles de personas presenciaron el fenómenos astronómico en zonas arqueológicas, además de participar en rituales asociados con la llegada de la nueva estación.
En 2026, el equinoccio de primavera ocurrio la mañana del 20 de marzo, tiempo del centro de México. Este fenómeno astronómico sucede cuando el Sol se alinea directamente sobre el ecuador terrestre, lo que provoca que el día y la noche tengan prácticamente la misma duración en todo el planeta.
¿Cuándo sucede el equinoccio?
El equinoccio puede presentarse entre el 19 y el 21 de marzo, dependiendo del calendario y del movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Sin embargo, su significado es el mismo: el cambio de estación.
En México, el equinoccio de primavera también se ha convertido en un fenómeno cultural y turístico. Este año, miles de personas acudieron a zonas arqueológicas para presenciar los efectos del Sol sobre las antiguas construcciones prehispánicas. Entre los sitios más visitados se encuentran: Chichén Itzá, Teotihuacán, Monte Albán y Palenque.
Las motivaciones de los visitantes este ano fueron diversas desde la curiosidad científica y el interés histórico, hasta la creencia de “recibir energía” con la llegada de la primavera.
Durante la jornada se observó en las zonas turísticas del país a personas vestidas de blanco y con los brazos extendidos hacia el Sol, una práctica popular que se ha difundido ampliamente en los últimos años.
No obstante, especialistas han señalado que estos rituales no forman parte directa de tradiciones prehispánicas, sino que son reinterpretaciones contemporáneas que combinan turismo, espiritualidad y cultura popular. Uno de los eventos más esperados ocurrió en Chichén Itzá, donde la pirámide conocida como El Castillo produce un fenómeno visual único.
Durante el equinoccio, la luz del Sol proyecta sombras triangulares sobre la escalinata norte del templo, creando la ilusión de una serpiente descendiendo por la pirámide, fenómeno asociado con la deidad maya Kukulcán.
Este efecto arquitectónico, resultado de la precisión matemática y astronómica de los mayas, se ha convertido en uno de los espectáculos más observados del equinoccio.
Más allá de su significado astronómico, el equinoccio de primavera representa en México un punto de encuentro entre ciencia, tradición y turismo por ello, miles de visitantes nacionales y extranjeros se reunieron en sitios históricos para observar el fenómeno, reflexionar sobre el cambio de estación o simplemente vivir la experiencia de presenciar uno de los eventos naturales más emblemáticos del calendario.
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MSL