Cada hora, más de tres personas desaparecen en México, de acuerdo con cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), plataforma dependiente de la Secretaría de Gobernación. El dato reflejó una crisis persistente que no sólo creció en volumen, sino también en inconsistencias dentro de los propios mecanismos institucionales.
Ese conteo se alimentó de fichas que autoridades y ciudadanos pueden llenar de manera inmediata en el portal de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), sistema que actualiza información en lapsos de hasta cinco minutos. Aunque la base histórica incluyó reportes desde 1950, la captura inmediata no garantizó que cada caso avanzara hacia una investigación formal.
- El dato: Las personas particulares y autoridades competentes tienen la posibilidad de actualizar reportes iniciados dentro del RNPDNO, las 24 horas, los 365 días del año.
La brecha entre reportes y denuncias quedó documentada en distintas entidades. Arturo Mondragón, criminólogo con experiencia en casos de personas desaparecidas, explicó que “un reporte no se convierte automáticamente en una denuncia y menos en una carpeta de investigación”, lo que deja fuera del sistema penal a miles de víctimas.
El caso más significativo es el del Estado de México en dónde desde 1952 se han iniciado 2 mil 528 reportes de personas desaparecidas, de los cuales, sólo 644 fueron integradas por alguna fiscalía dentro del sistema único del RNPDNO.
San Luis Potosí presentó un rezago similar, ya que 41 por ciento de los avisos no logró incorporarse a la base nacional. En contraste, Puebla mostró un comportamiento atípico: registró 11 mil 645 casos en el sistema frente a apenas 296 reportes iniciales, lo que implicó que 98 por ciento de los expedientes no contó con denuncia previa identificable. Zacatecas y Nuevo León replicaron diferencias relevantes sin explicación metodológica pública.
- 2,528 reportes contabiliza el Edomex; sólo 644 tiene denuncia
Las cifras también evidenciaron quiénes iniciaron la búsqueda. Ocho de cada 10 reportes dentro de la plataforma oficial surgieron de familiares o conocidos, no de autoridades. En la Ciudad de México se registraron 2 mil 566 avisos promovidos por particulares frente a 128 institucionales, lo que representó sólo 4.75 por ciento de intervención oficial.
El perfil de las víctimas que sí fueron admitidas en en el sistema único de la RNPDNO reveló patrones claros. Las mujeres de entre 15 y 19 años encabezaron la lista con más de 55 mil registros, seguidas por adolescentes de 10 a 14 años, con 27 mil 728 casos. A nivel general, seis de cada 10 personas desaparecidas en México son hombres en edad laboral.
La dimensión del problema también incluyó deficiencias en la calidad de los datos. Durante una conferencia oficial, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que existían 132 mil 534 registros de personas desaparecidas. Sin embargo, sólo 83 mil 436 contaron con identidad plenamente confirmada y más de la mitad continuó sin ser localizada. Otros 46 mil 742 expedientes presentaron información incompleta o ambigua, lo que configuró un universo de casos sin claridad, descritos como registros “fantasma”.
En ese contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum insistió en la necesidad de depurar y ordenar la información oficial para dimensionar con precisión la crisis. Durante su posicionamiento, subrayó que el país requiere un registro transparente, con metodología clara y datos verificables.
Durante una conferencia de prensa, Kenia López Rabadán, presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, detalló que el “plan B” llegaría al Pleno el miércoles 8 de abril.
FUNCIONES DEL RNPDNO. El registro es una herramientas prevista en la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas (LGD), cuya administración y coordinación corresponde a la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas (CNB).
Para lograr construir el RNPDNO, a partir de 2019 la CNB ha elaborado, diseñado, desarrollado e implementado una estrategia tecnológica para la incorporación de información, permitiendo la interoperabilidad entre autoridades federales y estatales, así como la disponibilidad y consistencia de los datos relacionados con las personas desaparecidas y no localizadas.


